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Colombia sueña de nuevo. La selección femenina se jugará este lunes su pase a la gran final de la Copa América y, con ello, su segunda clasificación consecutiva a unos Juegos Olímpicos tras su participación en París 2024. El reto es enorme: Argentina, rival directa y de peso, que llega crecida tras liderar el grupo A, mientras que la Tricolor terminó segunda en el B, por detrás de la siempre favorita Brasil, que enfrentará mañana a Uruguay en la otra semifinal.
Este duelo tiene todos los ingredientes de una final anticipada. Colombia y Argentina han construido una de las rivalidades más intensas del fútbol femenino suramericano en la última década. Ya se encontraron en las semifinales del torneo anterior, en 2022, cuando las cafeteras se impusieron 1-0 gracias a un tanto de una joven Linda Caicedo. Tres años después, Linda vuelve a ser figura, ahora como una de las mejores delanteras del mundo, junto a su compañera Mayra Ramírez, figura del Chelsea y pieza clave en el ataque nacional.
Colombia llega a este partido tras un torneo de crecimiento progresivo. Aunque empezó con ciertas dudas, ha ido tomando forma gracias al liderazgo ofensivo de sus referentes y la consolidación de una defensa que ha resistido con carácter los momentos más exigentes, como el reciente partido contra Brasil. El equipo de Ángelo Marsiglia combina talento joven con experiencia, y sabe que ante Argentina no hay margen de error: el pase a Los Ángeles 2028 se juega en un solo partido.
Del otro lado, la Albiceleste ha tenido un torneo sólido. Ganó en su grupo con autoridad, mostrando solidez defensiva y una propuesta más ambiciosa que en ediciones anteriores. No solo quiere regresar a una final de Copa América después de 16 años, sino que también tiene su sueño olímpíco intacto. El crecimiento del fútbol femenino argentino se ha hecho evidente, y este martes buscarán revancha de lo que pasó en 2022, cuando cayeron ante Colombia en un duelo cerrado y muy físico.
El premio es doble: los dos finalistas del torneo clasifican directamente a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Los dos perdedores, por su parte, tendrán una última oportunidad en los Juegos Panamericanos de Lima 2027. Con esto en juego, se espera un partido de alta tensión, pierna fuerte y emociones contenidas. La Tricolor tendrá que hacer valer su localía emocional —aunque el torneo se juegue en Ecuador— y repetir lo que logró en la edición pasada.
Este contexto adquiere aún más peso si se repasa el historial de la Copa América Femenina. Brasil es la gran dominadora con ocho títulos (1991, 1995, 1998, 2003, 2010, 2014, 2018 y 2022), mientras que Argentina ganó una sola vez, en 2006. Colombia, por su parte, nunca ha logrado el título y suma tres subcampeonatos (2010, 2014 y 2022). En la actual edición, busca su primera corona y consolidarse como la segunda potencia del continente, desplazando definitivamente a la Albiceleste.
La generación de Linda, Mayra, Daniela Montoya, Catalina Usme y otras figuras ya hizo historia en 2024 con su clasificación olímpica. Ahora quiere más. Este martes, en una semifinal que promete ser épica, Colombia se juega no solo el paso a la final, sino también su lugar en el mapa global del fútbol femenino. Una victoria no solo significaría la revancha personal de muchas jugadoras frente al escepticismo, sino también la confirmación de que el proyecto va en serio. Porque el sueño olímpico, para Colombia, no es una ilusión: es una meta concreta y cada vez más cercana.
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