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A Néstor Lorenzo se le acabaron los ahorros. Lo sabe. Tras la euforia y el optimismo, las derrotas consecutivas, el descontento creciente de la afición y el recuerdo todavía fresco del fracaso de las pasadas eliminatorias han devuelto al seleccionador a un tono más humilde y reflexivo. Sus palabras en la última rueda de prensa fueron distintas a las de hace unos meses; más serenas y menos a la defensiva: “La confianza se tarda un tiempo importante en adquirirla y se pierde fácil. Depende de la mentalidad de cada jugador. El hecho de ganar, salir campeón, hacer buenas jugadas y tener buen rendimiento ayuda y va incrementando esa confianza. Hemos perdido partidos en los que el rendimiento no ha sido malo y nos han convertido en el último minuto. Eso también tiene que ver, el cómo se jugó y cómo se perdió. Se perdió proponiendo y eso también se lo recalco a los muchachos, que la confianza tiene que estar intacta”.
Colombia necesita la victoria. Así de simple. En la tabla está sexto, con la clasificación al Mundial 2026 en juego. Todos los rivales que están por arriba jugaron ayer: Argentina, Uruguay, Ecuador, Brasil y Paraguay. Hoy, tras el duelo contra Perú en Barranquilla, Venezuela —que está apenas cinco puntos por debajo— recibe a Bolivia a las 5:00 p.m. Un triunfo de la vinotinto apretaría aún más la lucha por los cupos directos. En ese contexto, la selección no se puede permitir otro tropiezo. Y menos en casa contra Perú, que marcha entre los coleros. Si el objetivo es llegar al Mundial, estos tres puntos son innegociables.
El partido enciende también viejas pesadillas. Luis Díaz, que no estará por suspensión, lo recordó con claridad ante la prensa: “Sabemos que va a ser un partido complicado y difícil, sabemos el rival que tenemos al frente. Ya lo hemos enfrentado varias veces. Ellos vienen a tratar de sacarnos los puntos, como ocurrió la última vez que vinieron acá. Se van a jugar la vida. Nosotros tenemos que estar tranquilos”. En las eliminatorias pasadas, Colombia cayó 1-0 en este mismo escenario ante Perú. Esa derrota marcó el adiós al Mundial de Catar 2022. Era la misma historia: urgencia, localía, obligación. Y la selección falló.
No se puede repetir la historia. Lorenzo lo dejó claro en su visión del juego: “El cómo es el medio a través del cual el equipo genera situaciones que lo lleven al triunfo, el cómo siempre interesa y lo que se prepara para el partido. Uno no puede preparar el partido diciendo ‘ganemos como sea’, no se les puede decir eso a los jugadores. Hay un sistema inicial, una dinámica, un funcionamiento de equipo que hace que generen situaciones que le permitan ganar. El cómo siempre se trabaja y es lo que importa, aunque sea imprescindible ganar”. El mensaje es claro. La idea de juego está bajo lupa y Barranquilla será un nuevo juicio.
Optimismo en medio de la incertidumbre
En el ámbito interno no hay espacio para las dudas. Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, lo dijo ante los medios: “No hay ninguna probabilidad de que perdamos. No subestimo a Perú, pero no está en los planes perder. Las estadísticas del profesor Lorenzo son muy buenas, creo que llega al 60 y pico por ciento. Esta selección, en cabeza de Néstor Lorenzo, va a llegar al Mundial de los Estados Unidos”.
El cuerpo técnico sigue la misma línea: insiste en que el grupo está bien. El entrenador, de hecho, destacó el compromiso de sus jugadores: “El ánimo está muy bien, han trabajado bárbaro. Estoy agradecido con ellos. Sobre todo con los que terminaron la competencia mucho tiempo antes y han venido a prepararse en su época de vacaciones. Estoy contento y confiado”. El ambiente, al menos en los entrenamientos, aparenta ser el mismo de los buenos tiempos. No obstante, la confianza del grupo necesita victorias para materializarse en credibilidad.
🔥 ¡𝘈𝘴í 𝘴𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘦𝘲𝘶𝘪𝘱𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢!
— Selección Colombia (@FCFSeleccionCol) June 5, 2025
𝘕𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘚𝘦𝘭𝘦𝘤𝘤𝘪ó𝘯 𝘊𝘰𝘭𝘰𝘮𝘣𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘺𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘢𝘭𝘮𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘳𝘢𝘻ó𝘯 𝘦𝘯 𝘉𝘢𝘳𝘳𝘢𝘯𝘲𝘶𝘪𝘭𝘭𝘢. 💪⚽#𝘓𝘢𝘚𝘦𝘭𝘦𝘕𝘰𝘴𝘜𝘯𝘦🇨🇴 pic.twitter.com/nzqggMo9af
Esa ilusión que dejó la Copa América se ha diluido en la niebla de los malos resultados. Desde que terminó el torneo continental, Colombia ha jugado ocho partidos y solo ha ganado dos. El último triunfo fue en octubre de 2024, cuando goleó a Chile en Barranquilla. Después de eso, vinieron derrotas contra Uruguay, Ecuador y Paraguay. Con Brasil, allá, empató. Aquel invicto del inicio de la era Lorenzo quedó más como una anomalía que como una tendencia.
El estratega argentino ha recibido golpes. La crítica, antes benevolente, ha comenzado a instalar un juicio más severo. Se le reclama su falta de contundencia en los cambios, su discurso repetido, la carencia de un plan claro y la pérdida de solidez defensiva. También hay cuestionamientos a las convocatorias. “No es que uno quiera que los periodistas nos aplaudan siempre. Hay, de pronto, críticas muy fuertes, pero la mayoría contra mí. A los jugadores los cuidaron y eso lo agradezco”. El tono cambió. Ante la tormenta, es momento de unirse y conciliar.
Una victoria lo cambia todo. Este viernes, contra Perú, desde las 3:30 p.m., Colombia tiene la oportunidad de resetear su rumbo. Después vendrá Argentina, un desafío mayor. Y en septiembre, la eliminatoria se cerrará con Bolivia en casa y Venezuela de visitante. Si esta tarde no se gana, ese partido contra la vinotinto podría convertirse en una final. El calendario es accesible, sí. Pero, también lo era en la anterior eliminatoria, cuando se fueron puntos claves y la selección se quedó viendo el Mundial desde casa. Otra vez, no hay margen para la improvisación ni para el consuelo.
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