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Las lecciones del fútbol femenino de Colombia

El balompié ha sido fábrica de alegrías, y este año la mayoría de ellas provinieron de las mujeres, que a punta de triunfos han logrado visibilidad y reconocimiento.

De izq. a der.: Laura Garavito, Dayana Beltrán, Cristina Motta, Camila Chuquen y Karla Viancha, jugadoras de la selección sub-17.  / Nelson Sierra
De izq. a der.: Laura Garavito, Dayana Beltrán, Cristina Motta, Camila Chuquen y Karla Viancha, jugadoras de la selección sub-17. / Nelson Sierra

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Antes de empezar la ceremonia del Deportista del Año, Carlos Paniagua, técnico selecciones de menores de Colombia, conversó con varias de las jugadoras que marcaron el camino del fútbol femenino en el país entre las décadas de 1990 y los 2000. El entrenador, de 60 años, habló de la diferencia que hay entre las estructuras de otras naciones sobre el fútbol femenino y la nuestra, pues recordó que en el pasado Mundial Sub-17, que se hizo en India y donde Colombia fue subcampeona, compartió hotel con México y Alemania, países que, según el estratega, tenían un sistema mucho más sofisticado para la preparación de sus jugadoras .

Luego de recordar sus días en el Mundial, les agradeció a Adriana Pardo, Julieta López, Claudia Díaz, Ruth Ortiz, Adriana Céspedes, Sonia Chalá, Myriam Guerrero y Patricia Vanegas por la puerta que abrieron y el camino que forjaron para que, casi 20 años después, se pueda hablar de la convicción de las mujeres por abrirse un campo en el deporte, o en el fútbol en este caso.

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“Para mí es un honor contar con estas deportistas que hoy en día nos están representando. Pudimos nosotras sembrar bastante para que estas generaciones pudieran tener unas oportunidades grandes y estamos muy orgullosas. Sabemos que falta mucho por hacer y la invitación es a que todas las generaciones nos unamos para que sigamos abriendo espacios para las mujeres en el deporte”, aseguró Patricia Vanegas.

Una imagen potente. Además de las pioneras del fútbol femenino, estuvieron también Cristina Motta, Camila Chuquen, Dayana Beltrán, Laura Daniela Garavito y Karla Viacha, representantes de la selección de Colombia sub-17, quienes hicieron historia este año al darle al país su primera final de un campeonato FIFA en el Mundial de la categoría, donde fueron subcampeonas.

Dayana, Cristina y Karla hablaron también unos minutos conmigo. Karla es la de los chistes, la que se ríe contando anécdotas y la que hace reír a las demás, la que dice quién habla y por qué, la que incluso se salió de su rol de futbolista para ser periodista y señalarme qué podía dejar en la grabación y qué no. Cristina Motta se reía y secundaba sus bromas, y Dayana, con timidez, también avalaba los chistes con su risa y sus pocas palabras. Las tres recordaron los tableros que dejaba Carlos Paniagua para preparar los partidos del Mundial, las canciones de Feid que Gabriela Rodríguez hacía sonar en el bus y en los camerinos para bailar, como una forma de distender los nervios y unir al grupo en torno a una alegría que no tendría por qué perderse, si hace parte de la idiosincrasia de nuestro fútbol.

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“Creo que lo que más me dejó esa experiencia fue la fuerza mental. Independientemente del fútbol, en la vida hay que saber salir de los baches, saber en qué momento hacer y no hacer las cosas”, comentó Cristina Motta sobre los aprendizajes que le dejó el Mundial, a lo que Karla Viancha agregó: “Hay que pasar la página. No hay que quedarse en el error, porque eso te consume. Hay que salir rápido y las compañeras ayudan mucho en eso, en hacernos caer en cuenta de que hay que seguir, porque al día siguiente se vuelve a empezar”.

La fuerza mental, el coraje, la valentía, la terquedad, la osadía… Cada quien puede agregar, quitar o llamar como considere la actitud de las mujeres en el fútbol femenino. Lo cierto es que este año fue aleccionador para que dirigentes, futbolistas, aficionados y periodistas comprendieran las convicciones y garantías de las mujeres en el deporte. Y fue aleccionador porque en tiempos de activismos llegan mucho más lejos los discursos en acciones que en panfletos. Fueron los primeros lugares en los sudamericanos, los subcampeonatos en la Copa América y en el Mundial Sub-17, los récords de la Liga Femenina y las instancias finales que se vuelven costumbre en la Copa Libertadores Femenina los que otorgaron un salto importante al respaldo y reconocimiento de las mujeres en el fútbol. Y más que cifras, trofeos y medallas, fue lo que demostraron jugando y lo que lograron en la cancha. Hablaron con la pelota al pie y lograron que desde todos los ámbitos que rodea al balompié colombiano se corrigiera la mirada, se dejara de lado el escepticismo y se apostara por el apoyo y la apertura de espacios para que desde las canchas del barrio hasta los escritorios de los dirigentes se crearan oportunidades y garantías necesarias para seguir cosechando los frutos de un proceso que ha tenido éxitos a puro pulso.

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