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Que un equipo que lleva seis partidos consecutivos sin ganar y sin anotar siga con vida y a tres puntos de puestos de clasificación directa a Catar 2022 solo habla de la inconsistencia del grueso de equipos de Eliminatorias, de su dificultad. Pero también del mea culpa de no encontrar fórmulas para explotar el talento de una de las mejores generaciones que ha tenido el fútbol colombiano.
Con la derrota 1-0 ante Perú en Barranquilla, Colombia quedó con un pie afuera de Catar, pero con probabilidades de revertir la situación. El equipo es sexto con 17 unidades, con nueve en disputa. Y con 26 puntos, teniendo en cuenta que los rivales directos (Perú, Uruguay y Chile) se enfrentan entre ellos mismos, todavía se puede aspirar a la clasificación directa o al repechaje.
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En las Eliminatorias, al mando de Rueda, el equipo acumula dos triunfos, siete empates y dos derrotas en 11 partidos. Apenas 13 puntos de 33 posibles para un rendimiento de un poco menos del 40%. Los números tampoco fueron buenos en la Copa América, a pesar de lo que significa la etiqueta del tercer puesto: dos victorias en siete partidos. Colombia sufrió para entrar a la fase de grupos, instancia en la que sufrió dos derrotas. Luego venció a Uruguay por penales en los cuartos de final tras un pálido 0-0 y perdió por penales ante Argentina en la semifinal. En la lucha por el tercer puesto se impuso 3-2 ante Perú en los últimos minutos por un gol de media distancia de Luis Díaz, la nota más alta de este proceso con Wilmar Barrios y David Ospina.
Barrios ha sido el mejor jugador en el global de los 18 partidos, Ospina ha sido figura y clave en la mayoría de juegos y Luis Díaz explotó el nivel que lo tiene a una firma del Liverpool en la Copa América, un pico alto que supo mantener este semestre en el Porto ratificándose, fecha tras fecha, como el mejor futbolista de la liga de Portugal y uno de los candidatos a ser el goleador del torneo junto al uruguayo Darwin Núñez.
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Los casi 40 días de concentración entre las dos fechas de Eliminatorias y la Copa América eran el escenario ideal y las patas para las selecciones para preparar la Copa del Mundo con el ingrediente más religioso con el que nunca cuentan: tiempo de trabajo. El equipo no pudo consolidarse en el torneo con un buen juego en los partidos, más allá del primer tiempo ante Brasil en la fase de grupos, juego en el que compitió de gran manera y el segundo tiempo ante Argentina. Tampoco aprovechó la cantidad atípica de partidos de la fase de grupos (4) para probar alternativas en defensa con Carlos Cuesta y Jhon Lucumí. Davinson Sánchez y Yerry Mina disputaron todos los partidos y la dupla jóvenes de centrales no tuvo minutos para probarse.
En sus ruedas de prensa, la tendencia en las palabras del entrenador ha sido calcada: habla de un equipo que genera muchas opciones de gol, pero que no ha podido definir. No parece del todo cierto. Al equipo le cuesta producir opciones claras para sus delanteros. Eso sí, se hablan de los casi 600 minutos sin marcar, pero no tanto de que es un equipo sólido en defensa. En los últimos seis partidos Colombia solo ha recibido dos goles.
Se ha entregado a la expresión individual de Luis Díaz, pero no le ha generado escenarios favorables para que haga su juego en el uno contra uno o para que llegue con posibilidades de remate. Es un pez suelto en el mar.
“Con un fútbol defensivo y amarrete, Colombia pasó de un séptimo puesto al cuarto en puestos de clasificación directa”, respondió con molestia Rueda en la rueda de prensa previa a la derrota ante Perú.
Centros, centros, centros. Esa fue la única fórmula que halló el equipo dirigido por Reinaldo Rueda para intentar romper la sequía de gol, que ya va en 570 minutos. En total fueron 42, de los cuales solo pudo completar 12.
Como le pasó en los últimos dos partidos en Barranquilla, que junto a este son los que podrían condenar la clasificación, se repitió la misma partitura: Colombia se adueñó de la pelota, pero no pudo anotar en los primeros tiempos. Ecuador, Paraguay y esta vez Perú pusieron las segunda partes en el congelador. Y ante el desespero, la ansiedad, el reloj solo amplificó los problemas de generación de juego que tiene este equipo durante toda la era Rueda. La actitud y buena disposición de los jugadores es irreprochable.
Pero las matemáticas y las maneras no son positivas. La calificación del proceso no es buena, pero el apartado táctico es tan importante como el buen clima y manejo de grupo de un seleccionador, una de las principales fortalezas de Reinaldo, al parecer, el punto frágil que derivó en la salida de su antecesor.
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“Si tenemos la jerarquía y la reacción anímica y la disposición, seguro tendremos con qué lograrlo. Es cuestión de recuperarnos anímicamente y pensar que futbolísticamente tenemos argumentos”, dijo Reinaldo tras la derrota.
Una generación no merece quedarse afuera de un Mundial. Ospina, James, Falcao y Cuadrado piden un baile más. Los jugadores están con Reinaldo. El sueño de Catar está vigente.