
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Colombia ya está entre los ocho mejores del mundo. La selección Sub-20, tras vencer 3-1 a Sudáfrica en Talca, certificó su clasificación a los cuartos de final del Mundial de Chile 2025. Fue un triunfo trabajado, con momentos de angustia y una reacción que reflejó carácter. Joel Canchimbo abrió el marcador y Néiser Villarreal, con un doblete, firmó su reconciliación con el gol. El equipo de César Torres sigue invicto y, aunque aún no ha alcanzado su mejor versión, ha mostrado una madurez competitiva que lo mantiene en la conversación por el título.
El resultado contra los sudafricanos fue más sufrido de lo que el marcador sugiere. Durante buena parte del primer tiempo, Colombia se vio incómoda. Sin embargo, cuando más lo necesitaba, el equipo encontró contundencia. Canchimbo rompió y Villarreal, que arrastraba la presión de no haber anotado en la fase de grupos, resolvió con autoridad en los momentos decisivos. El doblete del delantero fue un desahogo para el grupo y un símbolo de crecimiento.
Con la clasificación asegurada, llega el verdadero examen: España, este sábado a las 3:00 p.m. (hora colombiana). Será una cita cargada de historia y emociones. En 2003, hace más de dos décadas, Colombia alcanzó por primera y única vez las semifinales de un Mundial Sub-20, y fue precisamente España quien le cerró el paso, con un gol de un joven Andrés Iniesta. Desde entonces, el país no ha vuelto a rozar esa instancia. El fútbol, sin embargo, ofrece revancha, y el destino quiso que el rival de aquella caída reapareciera justo cuando una nueva generación busca escribir su propia página dorada.
España llega con más dudas que certezas. Fue tercera en su grupo y clasificó entre los mejores terceros. Aun así, eliminó a Brasil y en octavos se deshizo de Ucrania. Su plantel, aunque talentoso, no cuenta con figuras de la talla de Lamine Yamal o Fermín López, quienes no fueron cedidos por sus clubes. El equipo ha mostrado altibajos: domina la posesión, pero le cuesta sostener el ritmo y sufre cuando lo presionan alto. Para Colombia, que se siente cómoda jugando en transiciones rápidas, ese puede ser el punto a explotar.
Los dirigidos por Torres son un conjunto que vive del vértigo. Su fútbol es intenso y arriesgado. Cuando los extremos se sueltan y los mediocampistas encuentran espacios, Colombia se vuelve peligrosa. Pero esa misma apuesta le ha pasado factura: a veces pierde control en el mediocampo. Corre riesgos, aunque a lo largo del torneo, en realidad, ha sido un equipo seguro. Sin embargo, frente a Sudáfrica, por ejemplo, los africanos lograron empatar y pusieron en duda el resultado durante varios minutos. La defensa, que había sido sólida en la fase de grupos, mostró grietas que el cuerpo técnico deberá corregir con urgencia ante un rival que castiga cualquier desatención.
El gran desafío será equilibrar. Colombia no puede renunciar a su ADN ofensivo, pero necesita administrar mejor los momentos del juego. La circulación de balón sigue siendo un aspecto pendiente. Kéner González y Jordan Barrera, los motores del medio campo, deberán tener más pausa para que el equipo no dependa solo del impulso. En ataque, Villarreal y Perea parecen estar finos, una buena noticia.
La ilusión está intacta. Pocos imaginaban una campaña tan consistente. La Tricolor ha demostrado disciplina, cohesión y valentía. Aun así, el reto que viene es mayor: España no perdona errores, y el margen de improvisación se reduce al mínimo. Torres lo sabe: este partido definirá si Colombia está lista para dar un salto histórico o si deberá esperar una generación más.
Lo cierto es que, gane o pierda, esta selección ya ha reavivado una sensación que el fútbol juvenil colombiano había perdido: la de competir con convicción. Si logra vencer a España, no solo romperá un ciclo de frustraciones, sino que igualará la mejor actuación del país en la categoría.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador