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El tablero estaba recién borrado. Días antes de que empezara el Mundial Sub-20, que se realiza en Chile, César Torres escribió dos palabras que marcarían el destino de la selección de Colombia en el torneo. “Siete finales”. Esa fue la promesa, que la selección en Talca se iba a jugar una final en cada partido. Lo fue contra Arabia Saudita, Noruega y Nigeria, para lograr la clasificación a la ronda final, y lo fue contra Sudáfrica y España, en octavos y cuartos, cuando la selección certificó su lugar en las semifinales del Mundial, que hoy juega contra Argentina, desde las 6:00 p.m., con transmisión del Gol Caracol y la app gratuita ditu.
La confesión la hizo Néiser Villarreal, después del triplete heroico con un último tanto agónico que sacó del torneo a España. “El profe siempre nos habló de siete finales. Ahora solo nos quedan dos”, dijo el goleador del torneo, que se perderá la semifinal por acumulación de tarjetas amarillas. En las palabras de Villarreal se condensó el espíritu del equipo, que tiene en la mente el título desde el primer juego. “No hemos hecho historia, como dijo el profe César Torres el otro día. Eso va a pasar cuando nos llevemos la Copa a casa”, agregó el delantero de la selección después de su faena contra España.
Así lo entiende el entrenador, que ha concientizado a su grupo de que, aunque fue importante la clasificación a semifinales, el gran objetivo está más allá. “No se ha conseguido nada. El país sabe que no hemos conseguido nada. Hay que ir por este partido para llegar a la final, pero por ahora solo se piensa en eso. El resto son datos, cosas que el periodismo habla, pero a mí no. A mí me mueve ganar la semifinal y llevar a mi país a una final, competir en ella y ganarla”.
No obstante, al frente estará Argentina, un rival copero en todas las categorías: “Somos profesionales, sabemos lo que a ellos les gusta hacer, pero vamos es por lo de nosotros, somos muy maduros para no caer en las provocaciones”. Esta semifinal es histórica, porque es la segunda vez que una selección masculina llega tan lejos. Hasta ahora, solo la sub-20 de Reinaldo Rueda, en Emiratos Árabes 2003, había alcanzado esta instancia. Esa vez la sacó España con un gol de Andrés Iniesta. Después, ni en mayores ni en otras juveniles, Colombia había pisado el umbral de las cuatro mejores del mundo. Solo las mujeres, la sub-17 de Linda Caicedo, lo hicieron en India en 2022, cuando perdieron la final frente a España.
Pero lo de este equipo tiene un aire distinto. Es una campaña sorprendente, pero también una demostración de método. Torres, que encontró un buen proceso en el Suramericano, construyó un equipo que juega con convicción. No es un conjunto que privilegie el dominio de balón, pero la estructura posibilita un juego vertiginoso y de balones largos; un conjunto que ejerce la presión alta y que, con el desarrollo del torneo, ha sido más contundente con las oportunidades que genera.
La semifinal no es contra un rival desconocido. Contra los argentinos, en el Suramericano, Colombia ya se enfrentó a su nuevo rival en el torneo. Y ambos partidos fueron parejos: “Sé que va a ser un lindo juego, muy competido, como han sido los dos que enfrentamos en el Suramericano”.
Colombia saldrá a proponer, como lo ha hecho en todos los partidos anteriores. Bien parada atrás, pero intentando hacer daño en las transiciones ofensivas. “Vamos a competir contra Argentina para ganar, tenemos la ilusión y el sueño. Los respetamos como hemos respetado a todas las selecciones que hemos enfrentado en este Mundial, pero ese sueño no nos lo quita nadie”, aseguró César Torres.
Pase lo que pase contra Argentina, la sub-20 ya transformó la promesa del entrenador: competir de verdad, mirar de frente a gigantes como España y creer que la final no es un sueño, sino una consecuencia. Quedan dos finales, y la tricolor busca ganar el primer título de su historia.
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