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Primero, empezar por la promesa: “Colombia quiere hacer una buena Copa América. Ese es el objetivo. Y con eso me refiero a ganarla, por supuesto. El objetivo es ganar cada partido”. Con esa sentencia, una aspiración clara en la mente, Néstor Lorenzo empezó su periplo como entrenador de la selección colombiana de fútbol, en junio de 2022.
Para una selección poco acostumbrada a ganar, el proyecto supone un cambio de mentalidad. De entrada, superar la burla que produce “el sueño del campeón” y, después, asumir que el equipo sí tiene condiciones para encarar el reto.
Pero, para eso, es importante que la acción acompañe las palabras. Es decir, que los resultados respalden la idea del entrenador que aspira a la máxima gloria, porque, de otra manera, la opinión pública puede hacerse insoportable, juzgando las promesas vacías de quien es incapaz de materializar sus anhelos.
No es el caso de la selección de Colombia, que desde que llegó Néstor Lorenzo acumula un total de 19 partidos, con 14 triunfos y cinco empates. El porcentaje del rendimiento es apabullante: 79% de balance positivo, uno de los mejores en el mundo en la actualidad.

No se le ha ganado a cualquiera
Es el argumento fácil, seguramente el que usaran muchos, decir que Colombia lleva ese balance casi perfecto porque “no le ha ganado a nadie” y eso no es cierto. Al mando de Néstor Lorenzo, la selección ha enfrentado retos de envergadura que ha superado, casi todos, con brillantez y tres puntos en el bolsillo.
Tal vez, hasta ahora, la cima del equipo fue la victoria 2-1 contra Brasil en Barranquilla, una selección a la cual Colombia nunca había vencido por eliminatorias. En ese, el reto más duro que ha tenido Néstor Lorenzo, la selección nacional mostró su mejor versión, con un Luis Díaz de antología.

Sin embargo, también ha habido otros resultados importantes, como por ejemplo la inédita victoria contra Alemania, por 2-0, el año pasado.
De los cinco empates, dos fueron contra dos de las mejores selecciones de las eliminatorias sudamericanas, Uruguay y Ecuador, y una fue en Quito, un feudo que parecía vedado desde hace meses para todas las selecciones del continente.
Esos, por el momento, han sido los mayores retos de Néstor Lorenzo en la selección de Colombia. Es un proceso que apenas comienza, pero que ya da muestras de buena salud y que se proyecta para ser candidato en la Copa América.
España, el termómetro perfecto
El partido amistoso de este viernes, en esa brújula que lleva a la Copa América, es fundamental. España, a diferencia de Brasil y Alemania —dos históricos en crisis—, es un equipo con potencial. La selección ibérica, como la colombiana, está en renovación, tiene jugadores jóvenes muy interesantes y, además, es candidata a ganar la Eurocopa.
Néstor Lorenzo alertó de la importancia del juego, el reto que supone enfrentarse a las mejores selecciones del mundo: “La exigencia va a ser máxima. Nos vamos a encontrar un equipo que fue campeón del mundo, que viene invicto y con un juego que todos reconocemos. La preparación siempre que uno se mide con los mejores nos da una pausa de cómo se están haciendo las cosas”.
España es el termómetro perfecto para Colombia, si la aspiración es la de ganar títulos. En la lista de retos de la selección de Néstor Lorenzo, este partido, por ser amistoso, tal vez no es la tarea más difícil que ha tenido que afrontar el equipo. Sí es, de momento, el rival más duro, por presente, al que se medirá el cuadro del entrenador argentino. Un buen duelo para sacar conclusiones.
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