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Por estos días Colombia es el epicentro del fútbol femenino. Las mujeres que marcarán época en los próximos años en el balompié de élite están hoy en Bogotá, Cali y Medellín, encarando el Mundial Sub-20 de la FIFA. Entre las contendientes está la tricolor, que anoche enfrentó a Camerún, y sueña con levantar el trofeo el próximo 22 de septiembre.
El plantel nacional, dirigido por Carlos Paniagua, tiene a su disposición 21 jugadoras, entre las que se destaca la presencia de Linda Caicedo, figura del Real Madrid, quien es la única de las convocadas que actúa en una liga del exterior. Las demás hacen parte de la Liga BetPlay Femenina, que ha dado pasos hacia adelante con respecto a años anteriores, pero que todavía tiene varios desafíos para garantizar mejores condiciones a sus futbolistas.
Unos días después del final del certamen local, en el que Deportivo Cali se consagró como campeón tras vencer a Santa Fe en la serie por el título, la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) presentó un informe en el que evalúa las garantías de las futbolistas que hicieron parte de los 15 equipos que integran el torneo colombiano.
Una liga con matices
“Ya son ocho ediciones de la liga profesional femenina en Colombia, pero aún quedan muchos aspectos para lograr un torneo sólido, dinámico y sostenible”, se lee en el informe de Acolfutpro, que se mostró crítico con la reducción de clubes participantes que hubo este año -en 2023 fueron 17-, lo que cierra posibilidades laborales al creciente número de jugadoras. La cifra de futbolistas inscritas bajó un 11%. Pasó de 437 a 391.
En la edición 2024 de la liga femenina las reglas estipulaban que cada equipo podía inscribir a un máximo de 30 jugadoras, y que por lo menos 15 de ellas debían tener contrato laboral. No obstante, equipos como Cúcuta y Pasto, amparados en esa normativa, garantizaron la cifra mínima de contratos. Las demás jugadoras fueron inscritas como aficionadas y recibieron auxilios económicos, no salarios.
De los 15 clubes que participaron, 10 formalizaron los contratos de la totalidad de sus plantillas. Entre ellos están América, Santa Fe, La Equidad y Real Santander, que han estado sin falta en la Liga BetPlay Femenina desde la temporada inaugural, la de 2017. También cumplieron en ese aspecto Cali, Nacional, Millonarios, Medellín, Junior y Llaneros. El porcentaje de jugadoras con contrato pasó del 52 % al 67 %.
Otro aspecto a tener en cuenta durante la reciente Liga Femenina es que esta fue presentada como la más larga en la historia, pues arrancó el 16 de febrero y terminó el 16 de agosto (182 días). Sin embargo, en la práctica casi la mitad de los clubes participantes, siete de 15, compitieron hasta el 10 de junio (115 días).
Cali y Santa Fe, los finalistas, fueron los únicos que estuvieron seis meses en competencia, en parte porque la final se jugó un mes después de que terminaran los cuadrangulares semifinales. Hubo dificultades en la agenda, pues el calendario se cruzó con los Juegos Olímpicos de París 2024 y los preparativos del Mundial Sub-20 femenino.
El tema de la duración es clave, porque hay equipos cuyo modelo de contratación contempla una cláusula en la que se establece que la fecha de expiración del contrato es el día en el que el equipo deja de competir. Así pasó con algunos de los oncenos que fueron eliminados en la primera ronda, tras poco menos de cuatro meses de trabajo. En contraste, seis clubes (América, Cali, Llaneros, Medellín, Nacional y Santa Fe) firmaron a toda su plantilla hasta el 15 de diciembre.
Aunque Acolfutpro insiste, además, en trabajar en la búsqueda de estrategias de comunicación para generar interés en la afición, reconoce que la difusión ha mejorado. En este año, 36 partidos contaron con transmisión en directo y, tanto Win Sports como Señal Colombia, presentaron las fases finales en señal abierta. Otro reto en esa materia es analizar los horarios en los que se agendan las confrontaciones, pues hubo algunas que se jugaron entre las 10:00 a.m. y la 1:00 p.m. Un llamado de atención puntual hacia la organización fue la programación de partidos en Yopal (sede de Llaneros), entre 2:00 p.m. y 3:00 p.m., franja en la que la temperatura de la capital de Casanare supera los 30 grados centígrados.
Más desafíos
El sindicato de futbolistas también realizó observaciones de acuerdo con las diferencias respecto a las facilidades que algunos de los equipos ofrecen. Mientras ocho equipos les prepararon a sus jugadoras una zona de camerinos exclusiva, hay cinco que carecen de este tipo de espacios, y sus jugadoras deben llegar con la ropa de entrenamiento puesta y volver a su casa de la misma manera.
Otra diferencia entre las condiciones radica en que ocho clubes contaron con médico y fisioterapeuta exclusivos para el plantel femenino, al tiempo que los otros siete planteles solo podían contar con este tipo de profesionales durante entrenamientos y partidos. En caso de lesiones debían esperar a que las atendiera el médico del equipo masculino.
En el transporte también hubo tratos desiguales. Algunos clubes prestaron este servicio a sus futbolistas, pero otros hicieron que sus jugadoras llegaran a la sede por sus propios medios, lo que afecta sus ingresos. Cabe recordar que la mayoría de ellas tiene salarios bajos e, incluso, hubo casos de retraso en los pagos en equipos como Cúcuta, Pasto y Alianza.
De cara a la Liga BetPlay Femenina de 2025, Acolfutpro insiste en que es necesario que antes de terminar el 2024, la Dimayor establezca los parámetros, las condiciones y se conozcan los equipos que participarán el año entrante para así tener una mejor planeación.
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