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A Óscar Córdoba no hay que presentarlo mucho. Campeón de la Copa América, ganador de la Intercontinental con Boca Juniors, bicampeón de Libertadores, varias veces elegido mejor arquero de América y reconocido como el segundo mejor del mundo en 2001, solo detrás del alemán Oliver Kahn, y parte clave del equipo que consiguió la histórica goleada 5-0 sobre Argentina en Buenos Aires, en 1993. En Argentina lo respetan por sus títulos, su sobriedad bajo los tres palos y su paso firme en una era dorada del equipo xeneize. En Colombia, su nombre está grabado en la memoria colectiva como símbolo de seguridad y jerarquía en el arco.
Hoy, desde un lugar distinto y a pesar de estar alejado de las exigencias de la rutina del futbolista, no abandona el juego. Córdoba, con todas las credenciales requeridas, analiza la antesala de un nuevo capítulo entre Colombia y Argentina, este martes en las eliminatorias de la Conmebol al Mundial 2026. Lo hace con la claridad que le dan los años y la experiencia, pero también con una mirada punzante, sin filtros. En conversación con El Espectador, hace un diagnóstico del complicado presente de la selección de Colombia, sus falencias, sus decisiones técnicas, el peso del rival y ese fantasma amable, pero fantasma al fin, del 5-0.
El barco de Néstor Lorenzo
La tricolor, dirigida por Néstor Lorenzo, llega a este partido en un momento ambiguo. Los resultados no han sido los deseados, pues con el ampate 0-0 del viernes ante Perú, completó cinco partidos sin victoria. Lo más preocupante es que el funcionamiento genera dudas. Córdoba no esquiva el tema: “Hoy hay que pensar en lo que ha pasado en cada compromiso, y siento que ha sido de la mano de la baja de rendimiento de algunos jugadores. También ha habido decisiones técnicas que no han tenido en cuenta el momento físico o técnico de ciertos futbolistas”.
Más allá de los nombres propios, Córdoba apunta a una falta de lectura táctica durante los partidos: “Colombia es una de las selecciones que menos utiliza los cambios. Cuando necesitas darle un nuevo aire al equipo, generar un cambio de actitud o velocidad, ahí es donde se siente la ausencia de variantes. Si hoy la FIFA te está permitiendo cambiar el 40 % del equipo, hay que aprovecharlo. Porque ahí es donde necesitas un cambio de actitud y de velocidad, y hasta mental”.
Para el exarquero, la base del problema es no entender que la selección debe construirse sobre el presente, no sobre los pergaminos: “La selección es de momentos. No hay tiempo de levantarle el nivel a un jugador para que le aporte a la selección; es el jugador el que debe aportar. Si no está en su mejor momento, hay que buscar otras opciones. Hay elementos que te pueden permitir hacer cambios y no golpear la estructura de la selección; por el contrario, ayudarle a que crezca”.
Entre los nombres con un rendimiento bajo actual, Córdoba no titubea: “Davinson Sánchez ha cometido errores, Richard Ríos también o James, en otras ocasiones. Es ahí donde el cambio de aire puede ser válido”. En el arco, respalda a Camilo Vargas, pero reconoce su error puntual en la fecha frente a Paraguay: “Calculó mal un centro que terminó en gol”. Además de los altibajos individuales, también considera que el estratega argentino no ha podido sacarle el mayor provecho a Jhon Arias, quien brilla en Fluminense de Brasil.
Frente a ese panorama, la pregunta es inevitable: ¿hay que abrir la puerta a nuevos nombres? Córdoba es claro: “Siempre. Porque si no lo haces, caes en la trampa de creer que ya estás con el equipo de la clasificación, y esa es una idea peligrosa. Este proceso todavía requiere ajustes. Dayro Moreno, por ejemplo, ha hecho méritos. Pero la consideración del entrenador es que no encaja en el plan a largo plazo por edad”.
Para el exarquero, el proceso de Lorenzo ha sido demasiado rígido: “No le ha soltado el bozal a la selección. No le ha permitido divertirse ni soltarse. Esa alegría, que fue característica en otras épocas, hoy no se ve”.
¿Faltan líderes en esta Colombia? Córdoba lo matiza: “Hay experiencia, hay madurez. Falta confianza desde el cuerpo técnico. Si no crees en los que están en el banco, si no les das herramientas, estás perdiendo recursos. Brasil te hace cinco o seis cambios sin perder funcionamiento. Nosotros seguimos con tres. Hay que meterle energía, ideas, otra velocidad”.
Frente a la campeona del mundo
Argentina es el rival más fuerte del continente. Campeón del mundo en Catar 2022, campeón de América en 2021 y 2024, con Lionel Scaloni consolidado como entrenador. El partido se jugará en casa del campeón. Y Colombia no gana allí, en partido oficial, desde aquel 5-0 en 1993.
Córdoba no lo olvida, pero no se queda en el pasado: “Cuando me hablan del 5-0, lo primero que recuerdo es a Freddy Rincón. Fue mi compañero de cuarto en esa concentración. Me dio serenidad. Era un líder, un ser humano gigante. Hoy, que no está con nosotros, ese recuerdo pesa aún más”.
Sobre el partido, lo recuerda como una noche soñada para los colombianos, mientras que para los argentinos se trató de una pesadilla. De igual forma, menciona que en ocasiones ha tenido que recordar que él fue el arquero titular en ese encuentro, y no René Higuita. Los que vieron el partido completo, y no solo los goles, saben que no pasó inadvertido, con dos grandes atajadas que ayudaron a mantener el arco en cero.
La estadística pesa: más de 30 años sin ganar en Argentina. Y el contexto tampoco ayuda. Córdoba lo dice sin rodeos: “Argentina recuperó su identidad. Tuvo algunos baches y Colombia nunca pudo materializar esa victoria de visitante. Ahora evolucionó y las circunstancias son muy diferentes. Argentina está ganando todo y a Colombia le ha costado imponer su juego en los últimos partidos”. Sin embargo, esto es fútbol. Por lo tanto, no hay que descartar la posibilidad de cortar la racha el próximo martes: “Siempre que se compite hay oportunidad de ganar. Tendremos que esperar con qué equipo se para Argentina, pero seguramente tendrán la actitud de ganar y llegar de la mejor manera al Mundial. Hay que prepararse, estar concentrados y aguantar”.
Óscar afirma que las diferencias entre los dos países son extrafutbolísticas, y no por la calidad técnica de los jugadores: “La mentalidad y su actitud es distinta. No te puedo decir que es una mentalidad ganadora. Lo que hacen es aterrizar muchos conceptos y hacen lo que tienen que hacer. Eso los hace ser serios, constantes y determinantes”.
Se pensaba que la llegada de Néstor Lorenzo podía traer algo de esa mentalidad argentina, pero Córdoba no lo ve reflejado: “No lo ha transmitido. En lugar de liberar al grupo, lo ha encajonado. Se ha perdido la frescura”.
El fútbol suramericano
En cuanto a la actualidad del fútbol suramericano, Córdoba también reflexiona sobre Brasil y el debut de Carlo Ancelotti como entrenador. Un técnico europeo en un banquillo históricamente reservado para locales. “Me sorprende su nacionalidad, pero no su nivel. Como jugador, necesito a alguien superior a mí, que me inspire. Y Ancelotti tiene ese peso. No es cualquiera; es un general de mil batallas”.
Analizando a Argentina, se detiene en un club que siempre estará en su corazón: Boca Juniors, que anunció a Miguel Ángel Russo como nuevo entrenador. “Es un tipo de mucha experiencia y le deseo la mejor de las suertes. No sé qué tan actualizado esté y qué tan capacitado esté para manejar este grupo en este momento, porque no te da tiempo. Vas a jugar el Mundial de Clubes ahora. Va a estar entre la espada y la pared por el resultado que se dé a corto plazo”.
Desde su retiro, Córdoba ha enfocado su pasión por el fútbol en otras áreas. Una en particular lo emociona y lo llena de orgullo: la motivación. Junto a la Federación Colombiana de Fútbol, está liderando el proyecto FCF Camps, un programa de formación para jóvenes. No se trata solo de técnica, sino de valores. El exarquero será uno de los encargados de compartir su conocimiento con las nuevas generaciones.
“Ojalá hubiese tenido algo así cuando era niño. Compartir con ídolos, aprender desde la experiencia. En estos campamentos buscamos que los chicos no solo mejoren en la cancha; sino también que entiendan el valor del trabajo en equipo, de la disciplina, del liderazgo”.
No será solo un rol de entrenador. Córdoba también hablará con ellos, les contará de sus errores, de sus aprendizajes, de los pasos para atrapar la felicidad, como él mismo lo dice. “Los padres también están invitados. Esto no es solo para los chicos. Es una experiencia compartida. Todos pueden aprender algo”.
El arquero del 5-0 no ha colgado los guantes de la opinión. Sigue atento y comprometido. Y hoy su palabra suena con fuerza, justo antes de que la selección enfrente uno de sus desafíos más duros. En la cancha no estará Córdoba, pero sus ideas, sus advertencias y su experiencia bien podrían servir de guía. Porque Colombia necesita memoria, sí, pero sobre todo necesita presente y determinación. Como la que tuvo una noche de septiembre en 1993, cuando fue capaz de callar el Monumental de Núñez.
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