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James Rodríguez entró por el centro del área y entonces el Metropolitano se convirtió en un hoyo negro, allí donde no pasa ni la luz, ni el sonido, ni el tiempo. Segundos antes, hubo vértigo. Luis Díaz sacó un invento y trianguló con Santiago Arias, que centró, a ras, directo a la pierna derecha del 10. ¡Silencio! El capitán remató de una y el público quedó suspendido por unos segundos. Al instante, todo había estallado: ¡big bang! Colombia estaba otra vez, por fin, en la Copa del Mundo. Todas esas emociones, esa sensación de plenitud y explosión cósmica, se le juntaron al crack en el estómago horas más tarde, cuando ya no quedaba ni un alma en ese estadio. Solo, con sus pensamientos, el cucuteño se sentó una última vez en el campo, su feudo, para rememorar tantas batallas.
Y nosotros, al verlo en la mitad de la cancha, inevitablemente también nos fuimos al pasado, a esa noche en Lima hace ocho años, cuando el mismo héroe nos llevó nuestro Mundial más reciente, el de Rusia 2018. ¡Qué gol tan parecido! La pelota, más enredada que contra Bolivia, entró también a la mitad del área. Radamel Falcao García era quien la llevaba cuando dio el pase final al creativo, que pisaba el punto de penalti cuando lanzó en trallazo para llevarnos a la gran cita de la FIFA. Ese día, en la previa, hubo dudas, como ahora. La clasificación se nos complicó hasta la última fecha, pero ese tanto fue el alivio. “Las Eliminatorias se ganan con unos ‘huevos’ grandísimos”: explicó después del partido el máximo goleador colombiano de las clasificaciones al Mundial. Una frase que define los siete tiquetes que la selección se ha ganado a la Copa del Mundo.
Para Colombia ir a la máxima cita de la FIFA nunca fue fácil. “¡Jamás! Ir a un Mundial nunca va a ser sencillo. Son logros que uno podría definir como generacionales. Momentos casi únicos, en los que se juntan una serie de factores. Son grupos de personas con mucho talento que se juntan en momentos específicos para hacer historia”, explicó a este diario, días antes de la clasificación, Mario Alberto Yepes, capitán de esa camada que bajo el liderazgo de José Néstor Pékerman devolvió a la tricolor a la élite.
La clasificación al torneo que se hará en 2026 en Norteamérica fue tan angustiante como las otras seis gestas. Para Chile 1962, con un sistema diferente en las eliminatorias, la selección derrotó por la mínima diferencia a Perú. A Italia 1990, el combinado nacional entró por repechaje, tras vencer a Israel, gracias a un solitario gol de Albeiro Usuriaga. Al 94 se llegó con la goleada 5-0 a Argentina. Sin embargo antes de ese partido existía la posibilidad de no ir directo, y en el Monumental la albiceleste era favorita. Para Francia 98, con el sistema actual de clasificación que conocemos (aunque con menos cupos), Colombia pasó tercera, sufriendo en un partido con Venezuela. Y después, a Brasil 2014 la selección entró segunda (sin Brasil), pero casi se complica con Chile en un 3-3 inolvidable. A Rusia 2018, el combinado nacional se iba asustando hasta que llegó ese gol de James, el posterior 1-1 y “El pacto de Lima” que cuadró Falcao.
Siempre con lo justo
Nos fuimos al archivo. Abrimos el periódico: lunes 8 de mayo de 1961, el día después de la primera clasificación a un Mundial. Mike Forero fue el cronista: “En Lima se ha suscitado una conmoción general por el triunfo colombiano al eliminar esta tarde en encuentro sensacional al Perú de la Copa Mundo y ganar así el derecho a jugar en Chile el año próximo. Los ‘galeotes’ colombianos se han colocado de esta manera entre los 16 mejores equipos del mundo, logrando así un gran título para nuestra patria que hoy debe vibrar de emoción”.
Así se vivió el suplicio: en Bogotá, la selección nacional había ganado 1-0 gracias a un tanto de Eusebio Escobar. Sin embargo, en Lima, un gol tempranero del peruano Faustino Delgado apretó la llave. Eran otros tiempos. En esa serie de ida y vuelta se definía todo y el gol de Héctor “el Zipa” González le dio la tranquilidad al combinado nacional. “Colombia tuvo la oportunidad de ganar el encuentro de ayer en Lima cuando sobre los 40 minutos del segundo tiempo, Serrano, centro medio nacional, castigó tiro de penal por falta cometida contra ‘Maravilla’ Gamboa en el área de candela. Sin embargo, el nerviosismo, la responsabilidad del momento, frustraron las intenciones de Serrano. No obstante, con el empate logrado, Colombia conquistó el derecho, por primera vez en su historia futbolera, de participar en la rueda final de la Copa Mundo, a realizarse el año entrante en la ciudad de Santiago de Chile”.
28 años después, más adelante en el archivo, la siguiente clasificación fue un 30 de octubre de 1989, rumbo a Italia 1990. Conseguida también con la mínima diferencia, no fue más fácil que la primera. La crónica de esa gesta la escribió Fidel Cano Correa, hoy director de este medio, enviado especial a Tel Aviv, donde se definió el repechaje contra Israel: “Ni agüeros, ni conjuros, ni mandas, ni rezos, pudieron quitarle a Colombia la gran ilusión. Jugando un partido muy difícil, muy disputado, lleno de ardentía y coraje, la selección de Maturana logró la clasificación para el Mundial de Italia-90, y eso vale un montón. El cotejo, que terminó 0-0, fue toda una prueba de resistencia para los nervios de los colombianos que había en el estadio Ramat-Gan. Cada balón que pasaba la mitad de la cancha y se acercaba a predios de René Higuita, era como un dolor inmenso en el pecho, como si algo dentro se quisiera romper. Pero valió la pena ese sufrimiento. Valió la pena tener dolores de estómago y angustia. Porque Colombia estará en Italia, con las otras 23 mejores selecciones del mundo”.
Lo austero de los resultados de las dos primeras clasificaciones contrasta con la abundancia de la tercera, la del 94, la goleada “monumental” del 5 de septiembre en 1993 contra Argentina en Buenos Aires. Una gesta que se narró con todos los tintes rimbombantes, precisamente por la incredulidad que había en la previa. Los favoritos eran los subcampeones del mundo. “Tocando, tocando y goleando. Así consiguió la selección de fútbol de Colombia la clasificación para el Mundial de los Estados Unidos en 1994. Colombia venció a Argentina por 5 goles a 0. Un marcador que ni los colombianos mismos soñaban. Fueron goles de Asprilla, Rincón y Valencia que dejaron estáticos a los argentinos. Aquí, todavía no lo pueden creer. Porque fue inmensa la demostración de superioridad de los jugadores criollos”, palabras consignadas en un parrafo sin firma.
Óscar Córdoba, arquero que fue figura esa noche, definió en conversación reciente con este diario esa noche como una de las más bonitas de su carrera: “Salimos como una tromba a la cancha. La noche anterior no nos había dejado dormir con pólvora y caravanas. Era una presión bonita. No éramos favoritos, pero todo eso nos nutrió para salir más motivados. Salimos de ahí creyendo que teníamos todo para hacer historia”.
@elespectador Colombia consiguió su séptima clasificación a un Mundial en las eliminatorias. Repasamos la historia de las veces que la selección nacional dijo presente en la Copa del Mundo. #seleccióncolombia #jamesrodriguez #dayromoreno #colombia #ultimasnoticias #colombiavsbolivia #eliminatorias #eliminatorias2026 #mundial2026 #worldcup ♬ Sports – $nackmoneyB
El fracaso, el desierto y la nueva ilusión
La estrepitosa y trágica caída del proceso del 94 hizo que la clasificación al siguiente mundial, que se concretó un 10 de septiembre de 1997 tras un discreto 1-0 contra Venezuela en la penúltima fecha de las eliminatorias, fuera escuetamente reseñada. El Espectador, de hecho, lo tituló así: “Colombia cupo… a Francia 98”. La crónica fue de Rodolfo Bello Lemus: “El ambiente se tornaba tenso, pues el equipo nacional dominaba y llegaba, pero no lograba cristalizar la puntada final. Fue al minuto 24 de la segunda parte, cuando una brillante jugada de Faustino Asprilla sirvió para que Wilmer Cabrera anotara de cabeza. Entonces, la algarabía se adueñó de todos los rincones del país”.
16 años pasaron hasta el 12 de octubre de 2013 para que Colombia volviera a inscribirse en la lista de los mundialistas, un largo desierto que resultó muy parecido a esa brecha entre el Chile 62 e Italia 90. “Yo llegué a una generación que tuvo que sufrir esos tropiezos. Y tuve la fortuna de que, en el final de mi carrera, llegara otra camada que tuvo la oportunidad de cumplir ese sueño. Pero, como decía, es una suma de factores. Tienen que juntarse muchas cosas”, reflexiona Yepes. Esa clasificación a Brasil 2014 tampoco fue sencilla. El 3-3 contra Chile en Barranquilla, con un Falcao García inolvidable, marcó una de las remontadas más épicas de la selección. “La tristeza de nosotros, por esas cosas que tiene el fútbol, es que Falcao se perdió ese mundial. Como le pasó a Amaranto. Fueron años de trabajar por un objetivo y no lograrlo puede ser muy doloroso”, enfatiza el excapitán del seleccionado nacional.
Ese proceso tuvo otro mundial, el de Rusia en 2018, al que se llegó con la noche ya reseñada en la que James Rodríguez, que también nos metió al de 2026, hizo el gol que significó el cupo. No fue fácil esa clasificación, ni tampoco la más reciente, la del jueves. Incluso con el aumento de cupos y lo fácil que aparentaba haberse vuelto la eliminatoria, a Colombia le volvió a costar. Y hubo dudas, reproches y miedos. Ese fantasma, el de Catar 2022, parecía rondar por el Metropolitano hasta los minutos finales. No obstante, una nueva ilusión se prendió en Barranquilla. Habrá que inscribir otra fecha en la historia, el 4 de septiembre de 2025. El día en el que la tricolor volvió a la Copa del Mundo. La selección ya puede decir que será siete veces mundialista.
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