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Sergio Ramos se cortó el pelo y se hace extraño verlo sin su melena. Ahora está dispuesto a convertirse en un futbolista de leyenda y en ello sigue, camino de ser un mito en el Real Madrid y con la selección de España, con la que esta semana —en la serie de los penaltis en una de las semifinales de la Eurocopa frente Portugal— hizo un cobro de antología. Pocos tienen, a los 26 años, un palmarés como el suyo, incluidos 91 partidos en la selección. Tiene porte de torero y se le desparrama la sinceridad a la hora de hablar.
A los 26 años es campeón de la Liga con el Madrid, Mundial y defiende el título europeo. Lleva 91 partidos en la selección. ¿Soñaba con esto?
Para nada. Yo era un niño de barrio, de una familia humilde y trabajadora. No soñaba con el Madrid, con ser segundo capitán, con tener el orgullo de llevar 91 partidos… Es algo que supera los sueños de un niño.
¿Por qué se cortó el pelo?
Por cambiar. La vida son ciclos, etapas, y creo que la imagen es importante para simbolizarlas. He tenido la suerte de ser campeón de Europa y campeón del mundo jugando de lateral con los pelos largos y ahora que me toca hacerlo de central he creído que era mejor jugar con el pelo corto.
Del Bosque dice que la misión de los centrales en la selección es fundamental; Casillas, que está listo para asumir más liderazgo. ¿Qué piensa?
Siempre he sido valiente y he aceptado los retos desde muy joven. Jugando de central, adquieres más compromisos. Soy el primero que lo asume. Eso me exige superarme, seguir creciendo.
¿Le incomoda el papel de líder?
No, para nada. Líder se nace. Poco a poco, uno se va haciendo y formando. La experiencia lleva a la madurez. La veteranía que dan los partidos te hace crecer. Y va viniendo gente nueva. Así que tu exigencia en el comportamiento aumenta. Ya no basta con ver, escuchar y aprender. Lo llevo bien. Saber que eres un ejemplo para los jóvenes te responsabiliza. Lo asumo encantado.
Cuentan que pocos han plantado cara a Mourinho como usted…
Nunca me he escondido. He ido de frente, con mis virtudes y con mis defectos. He cometido errores muchas veces y en ocasiones he dicho cosas en el peor momento, pero no puedo callarme ni me gusta hacerlo. No me gusta la gente que va por detrás. Yo voy de frente. Si he tenido que decir algo a Del Bosque o Mourinho, se lo he dicho por el bien del equipo, pensando siempre en lo que creo que es lo mejor para el grupo.
¿Cómo es su relación con Mourinho?
De Mourinho aprendo cada día. Es una persona ganadora, con carácter, que intenta superarse, de las que aprendes en cada charla de fútbol o personal. Estoy encantado de tenerle como entrenador. Te exige, te exprime y te saca tu mejor rendimiento.
A veces, parece que saca lo peor, lo malo…
Bueno, lo malo se queda entre él y yo. Por eso igual hemos discutido, pero en las mejores familias discuten todos los días. Pero, igual que yo pongo la mano en el fuego por Mou, estoy seguro de que él la pone por mí. Insisto, los dos hemos pensado siempre en el bien del grupo.
Hablando de grupos, ¿cómo está el de La Roja?
Fantásticamente, metidos en el trabajo. Nos ha costado llegar a la final y queremos mostrar nuestro mejor fútbol ante un grandísimo rival como lo es Italia, que es capaz de marcar la diferencia y el dominio y que tiene un jugador único como es Pirlo, igual como lo es Xavi en nuestra selección. Pero no hay que confiarse y no hay que centrarse sólo en él, ya que Italia tiene buenos delanteros y buenos jugadores por banda. Hay que valorar al rival en general. El objetivo está claro y es ser campeones.
¿Qué tiene que decir sobre ese cobro magistral de penalti frente a Portugal?
Del Bosque se puede hacer una idea de que era capaz de hacer algo así, porque lleva muchos años tratándome y en el fondo sabe que estoy un poco loco. Lo tenía pensado, pero es cierto que uno no lo decide hasta que ve cómo actúa el portero. Y después de mi última vivencia en Liga de Campeones con el Real Madrid, que se dijeron muchos comentarios de que quizá no estaba preparado, a mí como futbolista sí me toca el orgullo y tenía ganas de asumir esa responsabilidad porque anímicamente estaba con confianza.
¿Pesa ser favorito?
No es que pese, es que es inevitable. Pero la clave del éxito es la humildad y el trabajo. Ese es el camino para lograr ese triplete con el que soñamos. Esa es nuestra motivación, las ganas de seguir haciendo historia. Tenemos una oportunidad y no la podemos dejar escapar. Son importantes las cosas que se han conseguido, pero el fútbol no tiene memoria ni se gana con el escudo.
¿Cómo encajaron las críticas tras el empate contra Italia en la primera fecha y el debate sobre el nueve?
Vamos a respetar siempre la opinión de España y de los españoles, pero hasta ahora sólo podemos sacar conclusiones positivas. Empatar con Italia, campeona del mundo cuatro veces, en uno de los mejores partidos de la Eurocopa y jugando bien, no creo que justifique tanto debate. Tenemos un abanico de posibilidades que nos hace mejores. Es el entrenador el que decide lo mejor en cada momento. Creo que en los dos partidos jugamos bien.
Ha habido algunos desajustes en la defensa, la línea más nueva, y se les mira a Piqué y usted con lupa. ¿Cómo lo llevan?
Bien. Poco a poco y a base de entrenamientos nos iremos entendiendo mejor, jugaremos con más armonía y sincronización. No estamos acostumbrados a jugar mucho juntos por las circunstancias, pero podemos ser una pareja que dé mucho a la selección muchos años. Lo que pasa es que la gente habla y… ¡Jamás me he llevado mal con Piqué! Me llevo igual de bien con él que con Xavi, Busi, David, Andrés o Pedro. Nos hemos jugado mucho durante la temporada. Hay mucha tensión, algún calentón que puede haber en un clásico cuando te juegas los títulos… Eso está ahí y lo que pasó… pasó. Pero Piqué y yo somos profesionales y mayorcitos para andarnos con tonterías.
¿Qué le gusta de Puyol?
A Puyol le admiro. Es un ejemplo como central y como compañero, pero Puyol es Puyol y yo soy Sergio Ramos y estoy contento de ser el que soy y de hasta donde puedo llegar si me esfuerzo. Pero Carles es un futbolista del que aprender siempre.
Si vuelve a nacer y le dan a escoger, ¿futbolista o torero?
Futbolista. Con lo que me ha tocado vivir, sin duda. La verdad es que debo ser el más aficionado de la selección. Me gusta mucho. Lo que me ha dado el fútbol lo viviría cien vidas.