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El 4 de noviembre de 2010 sintió un insoportable dolor en su rodilla izquierda, cuando segundos antes su guayo se había quedado enterrado en el césped de la cancha de entrenamientos de Atlético Nacional, en Guarne, Antioquia. Entonces, empezaría su calvario: once meses por fuera de las canchas para Stalin Motta, el volante bogotano que llegó a jugar en la selección de Colombia, cuando era dirigida por Jorge Luis Pinto.
Tras su dolorosa recuperación regresó a Equidad, el dueño de sus derechos deportivos. Confesó que en varias ocasiones no pudo contener su impotencia y lloró, como cuando sus compañeros de Nacional se alzaban con el título del Apertura 2011.
¿Le alegra volver a casa?
Más cuando tuve un momento difícil como una lesión que me dejó por fuera un año. Me recibieron con los brazos abiertos. Es muy gratificante que te valoren el trabajo y que te aprecien.
¿En Nacional no lo valoraron?
No lo digo por eso. No tengo queja de ese equipo. Nadie lastimó mi ego. Me refiero a que cuando uno se lesiona así, se creería que no lo van a volver a ver de la misma forma que antes, pues es difícil que no juegues por mucho tiempo. Eso no se lo deseo a ningún colega.
¿Por qué lo dice, qué sentía al no poder jugar en tanto tiempo?
Pasé por momentos muy duros. Lloré, me desesperé por no poder estar en un estadio jugando fútbol. Fue muy triste ver al equipo desde la tribuna, cuando nunca lo había hecho en mi carrera. Fueron pruebas que Dios me puso para ver qué tan fuerte era. Y lo fui.
Y pensar que pudo enfrentar en la final a Equidad…
Fue de lo más duro del proceso. Mis dos escuadras en la final y no poder actuar. Hubiese querido enfrentar al equipo de mis amores (Equidad). Quería ganar un título con Nacional, pero jugando. Bueno, me tocó así y hay que pasar la página.
¿Ese título lo cuenta en su palmarés junto al que consiguió con Equidad en la Copa Colombia 2008?
No lo cuento. Siempre me ufanaré cuando juegue o sea partícipe de las cosas, esta vez no. De igual forma, allá me hicieron sentir como si hubiera sido un jugador más del equipo, pero no lo veo así. Lógicamente tuve mucha felicidad por mis amigos.
¿Alguna vez pensó que su carrera acabaría?
Nunca lo pensé. Sabía que me iba a recuperar al 100% y si no me llamaban para otros clubes, era seguro que en Equidad me iban a recibir en el estado que fuera. Me alegró mucho que luego algunos equipos se interesaron por mí, cuando venía de esta lesión tan larga y compleja.
¿Cómo fue el reencuentro laboral con Alexis García?
Fue acá en Medellín, donde estamos haciendo la pretemporada. Aún no he ido a Bogotá. Alexis me abrazó, me hizo saber que la credibilidad que me tiene seguía intacta. Fui emblema de esta institución hace unos años y me animó a que debía volver a empezar, a recuperar mi nombre y mi fútbol. Tengo las mismas ganas que tenía cuando empecé o cuando me fui de acá.
¿Otra vez, como cuando aspiraba a llegar a un equipo grande o a la selección?
Sí, esas son las metas que me he trazado para este 2012: ser campeón con Equidad, eso se aplazó cuando estuve acá. Si se da la oportunidad de volver a un equipo como Nacional o a uno del exterior, bienvenido sea. Y claro, todos sueñan con ir a la selección. Sé que se siente.