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Mientras el mundo futbolístico espera que el Barcelona Fútbol Club, reciente campeón de la Copa del Rey, confirme su rótulo del mejor del planeta con la obtención además de la liga española y la Champions League, al otro lado del Atlántico, Néider Yesid Morantes siente que no tiene nada que demostrar, pero sí lo desvela una ilusión que también vale por tres.
El mediocampista que conoció la gloria con la camiseta de Atlético Nacional y fue uno de los héroes que le dio el último título al Medellín, de nuevo vislumbra una vuelta olímpica, aunque esta vez no vestido de verde ni de rojo.
Con el Envigado, único equipo paisa en los cuadrangulares, Morantes buscará su tercer título para hacer historia, porque el naranja colgaría su primera estrella y él se convertiría en el único futbolista en consagrarse con los tres equipos antioqueños.
¿Comparte que se catalogue como sorpresa el presente de Envigado?
Yo lo vivo con alegría, tranquilidad y humildad, más que todo porque lo que se viene haciendo es muy bueno; somos jugadores que hemos ganado cosas, peleado finales y contra equipos grandes, así que lo que se ha trabajado desde enero se ve en los resultados, pero ahora es cuando más debemos tener los pies sobre la tierra.
¿Escaparle al descenso los impulsó aún más?
Nosotros desde la pretemporada pensamos en grande y el primer objetivo fue estar en los ocho y ahora pelear el título, nunca pensamos en el tema del descenso, porque con el equipo que había y el esfuerzo de los directivos, era para apuntarle a cosas importantes y por eso nos trazamos objetivos ambiciosos.
¿Por qué pensar en título y no tanto en la permanencia?
Porque en el fútbol colombiano ya no hay tanta supremacía como antes, cuando los grandes siempre estaban arriba. Ahora cualquiera puede quedar campeón y Envigado tiene con qué serlo.
¿Cuáles argumentos tiene el naranja para pelear?
Más por el fútbol que tenemos, somos ante todo un equipo unido, un grupo de amigos dentro y fuera de la cancha que sabe a qué juega y que se apoya en la humildad, el trabajo y el correr dentro de la cancha, porque así haya nombres, esto es de hombres en el terreno de juego; ya no se gana de camiseta.
Con ‘Totono’ Grisales fue campeón en el 99 y con Jorge Serna dio la vuelta cinco años después. ¿Ahora que están los tres, se aumentan las posibilidades de título?
(Risas) Es una linda casualidad, pero para ser campeones no se necesitan tres, cinco o siete jugadores, sino del compromiso de todo el grupo.
¿Ser el único equipo de Antioquia en la semifinal, les da más responsabilidad?
Siempre hemos tenido esa responsabilidad hacia una institución y el fútbol antioqueño, lo ideal sería que estuvieran los tres, pero ya que no están los grandes, hay que representar de la mejor forma posible a Antioquia.
¿Se sueña dando la vuelta olímpica?
Sí, es mi gran sueño inmediato y ojalá lo podamos conseguir, pero por ahora vamos bien y tranquilos, sin apurarnos y afrontando cada partido como si fuera el último.
¿Qué la haría tan especial?
Ser el primer jugador en Colombia en quedar campeón con los tres equipos antioqueños y eso representaría mucho para mí en lo personal y profesional, por eso hay que afrontarlo con convicción y madurez.
¿En Envigado revivió futbolísticamente?
No lo creo así, simplemente me dieron una oportunidad más en el fútbol y el trato siempre ha sido muy bueno, acá creen en uno, te dan confianza y lo menos que uno puede hacer es trabajar duro y los domingos romperse por esta camiseta.
¿Qué encontró en el naranja que no tuvo en otro equipo?
Tranquilidad, en Nacional y Medellín gané cosas importantes, pero necesitaba otro aire y los directivos de Envigado me dieron mucha confianza, entonces si cuentas con un buen ambiente y trabajas motivado, todo se te hace más fácil, por eso acá juego tranquilo y feliz.
¿Hay más experiencia que juventud en el vestuario?
Ambas van de la mano y en la cancha seas joven o veterano, todos nos entregamos por igual.
¿Dorlan Pabón es su alumno aventajado?
Él tiene su capacidad, su fútbol, es vivo, tiene la picardía del barrio, sabe las condiciones que posee y aprovecha los jugadores que tiene al lado para crecer, así que escucha, trabaja bien y explota el potencial de sus condiciones, pero seguro que tiene mucho más para mostrar y hay que saberlo explotar y rodear sobre todo.
Con conocimiento de causa
Si bien el Parque Estadio del Sur ha sido su casa durante más de un año, al vivir en Medellín ha visto cómo las caras largas abundan por estos días en la capital antioqueña y aparte de saber la causa de tal insatisfacción, espera que verdes y rojos vuelvan a ser sinónimos de alegrías, las mismas que él vivió cuando defendió ambas camisetas.
¿Qué piensa de la crisis de Nacional y Medellín?
Que cada uno de los jugadores de ambos equipos deben autoevaluarse, porque dos grandes no pueden estar en el fondo de la tabla, creo también que las contrataciones no fueron las mejores y cuando se pierde, pierden todos, desde los directivos hacia abajo y como tal deben asumir las responsabilidades de forma compartida.
¿Ser los coleros del torneo es demasiado castigo?
Es triste por lo que representan, siempre estos equipos están entre los ocho y nos quedamos sin ver en el Atanasio a la gente que siempre va masivamente, además no habrá trabajo para los vendedores y eso representa mucho para la ciudad, así que duele mucho todo esto, pero ojalá puedan mejorar en el segundo semestre.
¿Volvería a ponerse la verde?
Sería complicado, en especial por una parte de la hinchada que no deja que Néider llegue a Nacional, pero siempre estaré agradecido con la institución, porque me dio la oportunidad de jugar profesionalmente, me sacó adelante y además gané muchas cosas importantes.
¿Y la roja?
En Medellín sí se podría dar, porque en la parte directiva siempre dejé buena amistad, me trataron bien y además la gente me quiere y los hinchas siempre han querido que vuelva, así que si se da la oportunidad, bienvenida sea, pero habrá que esperar el momento indicado para pensar y decidir. Por ahora hay que tratar de terminar lo mejor posible con Envigado este torneo.
¿Para usted la selección de Colombia ya es pasado?
Mientras esté jugando siempre voy a tener esa ilusión, infortunadamente en mi carrera nunca tuve a alguien que me diera esa continuidad, pero las veces que fui, demostré lo que tenía, aunque me faltó la oportunidad que otros jugadores sí tuvieron. De todas formas, no cierro esa opción, aunque es muy difícil en la realidad porque los seleccionadores tienen su gente y sus propios intereses, así que yo seguiré jugando hasta donde me dé y si llega la convocatoria, iré con mucha alegría y ganas a dar lo mejor de mí.