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Por más que el Quindío fuera un rival digno e incluso amenazara con aguar la fiesta tras ponerse en ventaja al primer minuto de juego y con el control del balón durante buena parte del primer tiempo, al Once Caldas le bastó con patentar su poder ofensivo para darle vuelta al marcador y terminar inscribiéndose en la final del Clausura con goleada de por medio.
El 4-1 en el Palogrande no dejó dudas de que el equipo albo cabalgó a su antojo el cuadrangular B, pero el abultado resultado dejó de paso dos mensajes adicionales: el primero, que no sólo Fernando Uribe y Dayro Moreno la meten, y el otro, que la última instancia del torneo se definirá en Manizales el próximo domingo 19 de diciembre.
Si bien sus dos goleadores fueron titulares, los encargados de la remontada fueron Luis Núñez, Jaime Castrillón en dos oportunidades y Félix Micolta, quien completó tres gritos en las dos más recientes fechas.
Con el triunfo, el equipo albo llegó a 13 puntos en su zona y completó 49 en el acumulado del Clausura, cuatro más que Santa Fe, por lo que esa ventaja le permitirá iniciar la final de visitante el día 15 y cerrarla ante su afición.
Números le sobran al Once para justificar la clasificación y ayer, por ejemplo, los dirigidos por Juan Carlos Osorio extendieron a 16 partidos su invicto ante un rival que resultó más complicado de lo esperado y el cual sólo se pudo superar cuando quedó con un hombre menos ante la expulsión de Léider Preciado.
“Clasificar y con un partido así creo que debe resultar satisfactorio para cualquiera, pero ahora ya debemos pensar en la final y prepararnos de la mejor forma, porque lo que se viene será mucho más exigente”, dijo el técnico caldista, Juan Carlos Osorio.
El entrenador lució, como nunca, efusivo tras la victoria en el clásico cafetero, al punto que cuando el árbitro señaló la mitad del campo, salió corriendo hacia la mitad del campo, a donde se arrodilló y alzó la mirada al cielo para agradecerle al Altísimo por la bendición de la final. Y pensar que apenas semanas atrás la directiva blanca quiso despedirlo…