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‘Cuidado al colgarlo que tira paredes’, era la frase de aquel póster de El Gráfico, mientras la imagen lo retrataba tal cual: mirada hacia el infinito, la franja de capitán sobresaliente en el brazo izquierdo y el balón como si se tratara de una extensión de su cuerpo, pegado al pie derecho.
El fútbol hecho finura que durante casi dos décadas ofreció Enzo Francescoli siempre distinguirá al uruguayo, y hoy, estando lejos de la cancha, aún eclipsa por caballerosidad, elegancia y estilo.
No en vano pocos le llaman por el nombre, y acuden al calificativo que resume lo que en definitiva ha sido, es y será: Príncipe. Así que tiene corona y autoridad de sobra para hablar del balón, al cual no le ha perdido la mirada en Sudáfrica.
Su actual rol de analista lo obliga a hacerlo, aunque en realidad no necesita de compromiso alguno para seguir atado a esa pasión que desde niño lo atrapó y que tal vez fue la única que nunca pudo gambetear, porque fintas tuvo de sobra y hasta alcanzó a exhibirlas en dos pasarelas mundialistas.
La primera fue en México 86, y cuatro años después, Italia; ese país de moda y de fútbol, por supuesto, lo tendría en la cita más selecta. Casualmente, resultó siendo la última de Francescoli y la primera de Óscar Washington Tabárez como entrenador. Desde entonces, ‘El Maestro’ sería eso y algo más para Enzo.
Así nunca pudieran festejar juntos algo con la Celeste, este Mundial, aparte de reunirlos, puede terminar siendo el mejor pretexto para hacerlo. De hecho, razones ya tienen, porque según el ex capitán charrúa, “lo de Uruguay es espectacular, me ha gustado mucho en realidad, y creo que hacía mucho tiempo que un seleccionado nuestro, tal vez desde México 70, no ganaba partidos con tanta autoridad, arriesgando, jugando bien y con casi tres puntas”.
Este viernes, contra Ghana, en busca de la semifinal, Francescoli confía en que esa fórmula se repita en el Soccer City de Johannesburgo, porque es un convencido de que el equipo oriental “está para pelear los primeros puestos” y respalda la afirmación con argumentos: “Tiene un equipo fuerte línea por línea, con grandes jugadores que se apoyan en un entrenador que llega a su segunda Copa del Mundo con más madurez, y eso no deja de ser importante”.
El DT le mereció renglón aparte, porque “al ‘Maestro’ lo conozco, es una persona muy humilde, que ha trabajado siempre en silencio, respetuoso, gran entrenador y ahora está dando muestras de esto. El equipo está jugando en un gran nivel, ha encontrado una regularidad que no tuvo en la eliminatoria, estoy muy contento como uruguayo; mis felicitaciones merecidas para Tabárez y los muchachos”.
Menciones especiales también tiene Francescoli para “los puntos altos de Diego Forlán que no deben sorprender, porque hace tiempo viene demostrando toda su clase y categoría en las principales ligas del mundo, pero después está lo de Luis Suárez, que adelante también ha resuelto muchísimo, aunque pienso que en realidad todo el equipo ha jugado bien y cuando a una figura, como en este caso Forlán, lo respalda un colectivo sólido, se nota que puede marcar la diferencia”.
Enzo está orgulloso, chocho, como dirían en su país, pero no sólo de la Celeste, también del fútbol suramericano, que es mayoría en cuartos de final, con lo cual “dio un paso respecto al resto del mundo. Antes también tenía los jugadores, pero siempre esperaba y nunca tenía, salvo Argentina y Brasil, una propuesta de jugar de igual a igual, y esta Suramérica de hoy la tiene”.
Destaca entonces de la albiceleste de Maradona que “tiene variantes, cinco jugadores de 20 goles en promedio y al mejor jugador del mundo, Messi, a veces imparable”, mientras admite que este Brasil “es más austero, no juega como el del jogo bonito del 82 o 70, pero es efectivo, llega, marca, molesta y está entre mis candidatos”.
También le “gusta España, pero, salvo David Villa, no tiene gol y no lo tendrá hasta que Fernando Torres no esté bien, así que se le va a complicar”, y más con Paraguay mañana, porque afirma que el equipo de Gerardo Martino hizo historia al meterse por primera vez entre los ocho mejores, gracias “a una propuesta seria y convencimiento pleno”.
A Francescoli también le sobran convicción y fe de que su amada Uruguay dará este viernes otro paso hacia la gloria refundida, y a sus 48 años ya no tira paredes, pero sí lanza mensajes a manera de consejo y, para dejar atrás al único africano en competencia, recomienda “jugar los partidos en la cancha y no antes, por eso está bien que el equipo lo siga tomando juego tras juego, porque cada uno de ellos es una final”.