Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
No es la primera vez que enamora, porque en cierta forma lo ha hecho con frecuencia, pero siempre le termina faltando algo para concretarlo todo y por eso con sobradas razones Holanda se fue convirtiendo en la eterna promesa del fútbol mundial, en la selección que pudo ser y no fue.
Ni siquiera con un galán setentero como Johan Cruyff, ‘La Naranja Mecánica’, esa del fútbol total, pudo conquistar la Copa del Mundo, que en cuestión de cuatro años se le resistió en dos oportunidades. Luego tendría que pasar poco más de una década para que apareciera una generación de talentos, liderada por Ruud Gullit y Marco van Basten, a la cual sólo le alcanzaría para levantar una Eurocopa.
Después aparecerían los Dennis Bergkamp y Clarence Seedorf, quienes prometieron más que lo cumplido y ahora ésta de Wesley Sneijder y Arjen Robben, que llegó entre algodones y dudas a Sudáfrica 2010, por la que pocos apostaban y así lo comprueba que la reserva en el hotel Hilton de Sandton, en Johannesburgo, expire hoy, es la primera finalista del Mundial.
Para tener por tercera vez semejante privilegio, ‘La Oranje’ tuvo que superar la garra uruguaya que los obligó a pedir la hora con ese 3-2 apretadísimo, aunque igual la sexta victoria consecutiva habla por sí sola de una campaña perfecta, pero que para serlo en realidad debe sumar una más, la del domingo en el Soccer City.
Esta Holanda pueda que no tenga el brillo de otras que llegaron perfumadas por el favoritismo y se fueron ensuciadas por la decepción, pero le alcanza para cautivar y el arco rival se le hace irresistible, sobre todo a Sneijder, quien con su festejo de este martes llegó a cinco para alcanzar a David Villa en la cima del gol.
Felicidad completa y orgullo compartido, porque un buen trozo le pertenecerá a Uruguay, que como bicampeón del mundo ha disputado la Copa. Este martes, sin su capitán Diego Lugano ni el goleador Luis Suárez, nunca fue menos que el rival y así pierda el sábado ese partido ‘amistoso’ del tercero y cuarto en Puerto Elizabeth, hace rato la ‘Celeste’ cumplió no sólo con su país, también con el continente y el mundo.
La selección de Holanda también lo ha hecho en Europa y con lo de este martes garantiza que de nuevo la Copa se quede en el Viejo Continente, pero no la quiere ver pasar como en el 74 o el 78, espera seducirla, hacerla suya, porque ya cumplió con llegar a la última cita, que está ahí no más de la otra mitad de la gloria.