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Y ahora Ecuador

La selección que dirige Reinaldo Rueda cambiará drásticamente para enfrentar a la de José Pékerman. Ante Argentina fue muy defensiva; en Quito saldrá con todo a arrollar.

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La cara de Reinaldo Rueda, tan colombiano como cada uno de los jugadores que dirige el argentino José Pékerman, era toda una expresión de preocupación cuando dejó el estadio Monumental. El técnico de Ecuador, próximo rival de Colombia, se subió al avión con destino a Quito un tsunami de pensamientos. Está claro que la goleada que se llevó en el equipaje es dura de digerir. Como también es una realidad que el partido de este domingo, a las 4:00 p.m., en el estadio Atahualpa de Quito, será diferente.

Rueda se asumió como el padre de la derrota. “El equipo que perdió contra Argentina no es Ecuador, pero ya no vale la pena llorar sobre la leche derramada”, dijo. Vale la autocrítica, porque el 4-5-1 que presentó en en el estadio Monumental dejó mucho que desear. Fue excesivamente defensivo, con los cinco volantes acurrucados contra el fondo y escasas intenciones de despegarse en los mediocampistas externos. Y con un solo atacante, Christian Benítez, fue poco y nada lo que inquietaron.

Una colección de fallas empujó al fracaso a Ecuador. Hubo un planteamiento erróneo que nació en la elección equivocada de los jugadores para aplicarlo. Se vio falta de coordinación entre las líneas, especialmente entre la defensa y el arquero. Hubo poca capacidad para conservar la pelota mientras se buscaban los espacios para originar el contraataque, y falta de eficacia para cristalizar en el arco rival.

Si se pensó el equipo de atrás hacia delante, como suelen hacer la mayoría de los entrenadores, hay que remarcar que Rueda falló al elegir a Alexánder Domínguez por encima de Máximo Banguera. El arquero del Barcelona de Guayaquil ha tapado en 13 de los 25 encuentros que el colombiano lleva al frente de Ecuador. El portero de Liga Deportiva, en cambio, apenas había atajado en dos amistosos. Sin embargo, Banguera recién se había recuperado de una rotura fibrilar en el muslo derecho, que lo alejó de las canchas por un mes y medio. Y Rueda se la jugó con Domínguez, de flojísima respuesta. Durante la preparación para este partido, Rueda remarcó que la química ideal para hacer daño era robar la pelota. Sin embargo, el equipo tricolor jugó siempre cerca de su arco y nunca discutió el dominio en el mediocampo. Por otro lado, ubicó a futbolistas que no están acostumbrados a jugar fuera de su zona de influencia. En la zaga utilizó a Jayro Campos, de perfil diestro, como marcador central por izquierda. Además, ubicó a Christian Noboa como volante de marca, cuando su mayor virtud no es la recuperación.

Sin la pelota, está claro, no se puede pretender ser agresivo. Y ese fue uno de los pecados ecuatorianos. No había solidaridad cada vez que el equipo recuperaba el balón. Se perdieron en arrestos individuales que nunca llegaron a un buen destino. Y cuando quisieron dar tres o cuatro pases seguidos, se encontraron con la intercepción de sus rivales. Un poco por la impericia propia, otro tanto por la tenacidad de sus oponentes.

Antonio Valencia, por ejemplo, no tuvo el apoyo suficiente para trepar por la banda derecha. Siempre recibía la pelota sucia. De todos modos, el jugador del Manchester United fue el más claro. El mismo inconveniente tuvo Christian Suárez en el primer tiempo. Aunque, cabe destacar, el atacante del Santos Laguna le puso un pase exacto a Walter Ayoví, que resolvió de mala manera ante Romero. En ese sentido, el de los laterales, Jefferson Montero otorgó una mayor dinámica por izquierda. Y más allá de que a esa altura Argentina ya había dejado de presionar , resultó ser una buena opción.

En Quito será diferente. Para empezar, no se dejará solo a Benítez, el único punta que jugó en Buenos Aires. Y Colombia no saldrá a atacar a fondo, como lo hizo Argentina. Al margen de la altura, otro elemento a tener en cuenta. De todos modos, Pékerman debería tomar apuntes de las debilidades ecuatorianas, que por lo visto son unas cuantas, de cara al segundo partido de su ciclo con la tricolor.

 

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