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Con el tricolor a su espalda, sintió el orgullo de que Michel Platini, presidente de la Uefa, le impusiera la medalla dorada y el príncipe Felipe de España, estrechando su mano, reconociera el esfuerzo abnegado de 120 minutos con el tradicional "¡Enhorabuena!".
Ya después fue esperar que el capitán Antonio López levantara la Copa de la Liga Europa, para que Luis Amaranto Perea siguiera despierto en un sueño que todavía mantiene en éxtasis a media Madrid, porque el Atlético ha vuelto a ganar un título europeo 48 años después, tras imponerse en la prórroga al Fulham (2-1), con dos goles del uruguayo Diego Forlán.
Y como en cualquier consagración colchonera, la angustia no se hizo esperar en el Hamburgo Arena, epicentro de la final. De nada sirvió que los rojiblancos patentaran en el marcador la superioridad en la primera media hora de juego, a través del delantero charrúa, quien marcó al 32, porque apenas cinco después una desconcentración en el fondo español, donde tuvo que ver el zaguero colombiano, permitió que los ingleses igualaran por medio de Simon Davies, con un disparo rasante de pierna derecha.
De ahí en adelante reinó la imprecisión en ambos equipos, por lo que el complemento fue para el bostezo y obligó al alargue de 30 minutos, en el que también escasearon las emociones y Perea, al 23 de la prórroga, vio la amarilla por una falta sobre el estadounidense Clint Dempsey.
Los penales entonces parecían ser el camino para desequilibrar, pero bastó con que Sergio Agüero y Forlán se juntaran para que el Atlético, con Amaranto de titular, conquistara de nuevo Europa.