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Sorprendente ganador de la Uefa la pasada temporada, el Zenit ha demostrado que los posibles temores que puedan albergar el Real Madrid o el Juventus, sus rivales en la fase de grupos de la Liga de Campeones 2008-2009, no son infundados.
El monarca ruso no es un equipo menor con fortuna, es un conjunto con calidad que cada vez se siente más potente y ha perdido el respeto a la aristocracia europea. Lo hizo en la Uefa con el Bayern, al que goleó en la semifinal (4-0), y ayer zarandeó sin complejos al Manchester United, al que metió en su frenético ritmo de juego.
Su técnico, el holandés Dick Advocaat, se permitió el lujo, incluso, de dejar en el banquillo a su estrella, Andrei Arshavin, para mostrar al mundo al portugués Danny, por quien ha pagado 30 millones de euros. El Zenit no dio tregua al Manchester en toda una primera mitad en la que fue mejor y terminó por marcar instantes antes del descanso por intermedio de Pavel Pogrebnyak.
Tras el intermedio, el portugués Danny amplió la ventaja de su equipo en una bella acción individual, en el minuto 59. El Manchester descontó con el central serbio Nemanja Vidic, pero la reacción no le alcanzó para conseguir el empate.