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La Corporación Colombia Internacional (CCI), una entidad privada en la que participa el Ministerio de Agricultura y creada en 1992, presentó el sello Colombia Gap. Se trata de una distinción que busca certificar la producción agropecuaria del país que implementa buenas prácticas. El objetivo es que los productos de los agricultores locales lleguen más fácilmente a los mercados internacionales.
Históricamente, la comercialización ha sido uno de los obstáculos más grandes que los campesinos y productores han tenido que sortear. Las fallas para acceder a mercados no sólo van en detrimento de los ingresos de los agricultores, sino que, como mostró un estudio del DNP hace unas semanas, son unos de los factores que inciden en que el país pierda o desperdicie una tercera parte de la comida que se produce.
Según Adriana Sénior, presidenta de la CCI, el sello Colombia Gap, que no tiene costo, será diciente de la inocuidad de los productos, de buenas prácticas en la fertilización, el respeto por el medio ambiente, la ausencia de mano de obra infantil, entre otros factores que, según ella, pesan cada vez más en las decisiones del consumidor. Productores que ya cuenten con sellos como el de la Rainforest Alliance, obtendrán el Colombia Gap.
“Detrás de esto hay un desarrollo que se requiere a nivel de los productores y es donde tenemos que trabajar conjuntamente el ICA, las asociaciones, gremios, el Ministerio y la CCI, para lograr que haya cultura de producción exportable”, expresó Carlos Soto, subgerente del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), entidad en la que recae la prevención y control de los riesgos sanitarios.
Según la CCI, el compromiso por parte de sectores como el de retail es fundamental para garantizar mercado a los campesinos. En el evento en el que se estrenó el Colombia Gap estuvieron actores como el Grupo Éxito, que asegura abastecerse en un 86 % de compras directas al productor y tener la meta de que la cifra llegue al 90 % en cuatro años. Por otro lado, para Sénior, en las compras públicas hay un gran potencial.
“La CCI quiere juntar a los productores con ese mercado inmenso. ¿Qué mejor que les compren directamente que a través de terceros? Sabemos que hay muchas compras que requieren valor agregado, pero si toca vendérselo a las plantas que procesan las raciones de Ejército o el ICBF, lo haremos”.
Si bien, según ella, aún no hay estimaciones de cuánto de la compra pública se hace directamente al campesino, el Departamento Nacional de Planeación trabaja en un documento de política que fortalezca estos mecanismos que sin duda reforzarían los canales de comercialización locales para los agricultores.
Juan Antonio Urbano es uno de ellos. Urbano es un productor de cacao de Boyacá, que durante diez años se dedicó la minería y a la vida abundante que para muchos generan las esmeraldas. Luego, las oportunidades fueron menos y se volcó al cultivo ilícito de coca. “No seremos ricos con el cacao, pero vivimos en paz”, asegura. Hace cerca de cinco años, la CCI llegó a su comunidad a impulsar la cultura empresarial. “Nos enseñaron desde prender un computador a llevar la contabilidad”, dice.
Aunque sostiene que espera conseguir pronto el Colombia Gap, afirma que para muchos el proceso se dificulta cuando llega al punto de la habitabilidad, uno de los factores en las certificaciones. “Limita mucho el acceso a los sellos porque es costoso arreglar las casas. No hemos logrado avanzar, pero esperamos que con la productividad el campesino empiece a mejorar su vivienda”.
Más de 20 años de debate
La Misión para la Transformación del Campo, un grupo de 14 expertos que en diciembre pasado entregó al presidente Juan Manuel Santos un diagnóstico y recomendaciones para sacar al mundo rural del rezago en el que ha estado, dio cuenta de que precisamente una de las mayores necesidades de los agricultores es la comercialización, junto con el acceso a tierra y la asistencia técnica.
Su director, el exministro de Agricultura José Antonio Ocampo, en el marco de la presentación del informe de la Misión, reconoció en entrevista con este diario que “la apertura económica para el sector agropecuario ha sido un fracaso”. Según él, esa responsabilidad ha recaído en todos los gobiernos que no hicieron una gran apuesta exportadora. La CCI fue creada precisamente en ese contexto, en 1992, para promover el desarrollo agropecuario no tradicional.
La misma Misión recomendó repensar las funciones de la CCI. Ésta “debe dejar de ejecutar los programas de generación de ingresos del Ministerio de Agricultura y sus entidades. Debe volver a los orígenes: apoyo a sectores o actividades innovadoras”. De acuerdo con Adriana Sénior, no habrá cambios en la Corporación, pues la comercialización siempre ha sido fundamental en las tareas de la CCI.
“Siempre hemos trabajado la comercialización como el factor que inicia un desarrollo productivo, esa recomendación ya la tenemos incorporada. Pero si no estamos en la cosecha verificando que se están cumpliendo los estándares de calidad no podemos comercializar. De eso depende el éxito de acercar oferta y demanda”, dice Sénior.
La necesidad de una “gran apuesta exportadora” puede ser innegable para muchos actores del sector. La Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) se anticipó al cierre de 2015 advirtiendo que las importaciones de alimentos y materias primas entre enero y septiembre de 2015 habían aumentado 9,3% en volumen en comparación con el mismo periodo de 2014.
Por su parte, las exportaciones de 3,8 millones de toneladas de alimentos significaron un descenso de 0,2 % en volumen y una reducción de 4 %. A hoy, las cifras del DANE no dan cuenta de un panorama muy diferente: un 11,1 % menos en exportaciones de productos agropecuarios, alimentos y bebidas al comparar el primer trimestre de 2016 con el mismo período de 2015.
Sin duda, la conformación de esa oferta exportable debe vérselas con realidades como que sólo 16 % de los productores rurales tienen maquinaria y construcciones, al tiempo que el 10 % y el 11 %, respectivamente, han recibido asistencia técnica y pedido un crédito, de acuerdo con los datos del Tercer Censo Nacional Agropecuario.