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Ahorradora compulsiva

El premio Pyme Sostenible reconoció su compromiso por economizar los recursos que intervienen en la recuperación de la basura.

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En esta compañía vallecaucana, cada pieza recuperada de la calle por sus más de 70 recicladores es transformada en un objeto que será nuevamente útil para alguien. El plástico, la chatarra, el cartón y el papel han sido el motor de Industrias Plásticas del Pacífico (IPP), empresa de los hermanos Fabio y Ernesto Lozano Hurtado y ganadora del premio Pyme Sostenible BBVA-El Espectador por la región occidental del país.

Fabio Lozano Hurtado siempre lleva consigo algún artículo de plástico producido en su fábrica en Yumbo, Valle. En esta ocasión, trajo una muestra que aún no ha patentado, y por eso prefiere no hablar mucho del tema, pero asegura que es la receta en Colombia y en el mundo para solucionar problemas como la contaminación, el exceso de basura y su recolección.

Lozano ha trabajado toda su vida recogiendo la basura que la gente bota para introducirla nuevamente en el ciclo económico. Así, desde hace 25 años, su empresa ha distribuido diferentes artículos de plástico y cartón a otras 450 compañías colombianas, como Panamérica y Comersan.

IPP mereció el reconocimiento como la pyme más sostenible de la región occidente porque logró que el consumo de energía empleado en el proceso de recuperación de la basura sea proporcional a la energía gastada en la producción de la misma.

Fabio Lozano explica que “los recursos que empleamos para convertir una botella de plástico que antes sirvió para envasar champú en una carpeta oficio es igual a la que utilizó e invirtió el productor inicial para la obtención del plástico como materia prima, además del proceso de peletización”.

Sin embargo, a pesar de su compromiso con el medio ambiente, IPP vive una de las crisis más difíciles desde que salió al mercado. La bodega donde operaban, por la cual se pagaba arriendo, fue vendida y les tocó trasladarse a otra, movimiento que descuadró el flujo de caja en $500 millones.

“Estamos buscando inversionistas. La idea nunca ha sido vender, pues IPP surgió como una empresa familiar, pero ya no vemos otro camino”.

Con tristeza, Lozano asegura que “pensábamos que nos íbamos a ganar el premio mayor. Pero en la próxima edición vamos a ser ganadores con un proyecto en el que estamos trabajando. Sólo falta patentarlo y el planeta no tendrá problemas con la basura que bota. Porque la basura no es desperdicio: es fuente de ingresos”.

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