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Para Jens Weidman, presidente del Bundesbank, la sola política monetaria no podría restaurar por completo la salud de la economía sin más acción del gobierno en todo, desde la política fiscal hasta la movilidad laboral.
En diálogo con The Financial Times, Weidman aseguró: “La heterogeneidad es un tema en la Eurozona. Los banqueros centrales tienen tan sólo una herramienta común a todos. Es responsabilidad de otros administradores públicos contribuir a la convergencia”.
Durante la cumbre de la UE esta semana los líderes deben discutir una propuesta apoyada por Alemania para realizar “acuerdos contractuales” con Bruselas, que aten a todos los países de la Eurozona a reformas similares a las de los paquetes de rescate.
El plan tiene resistencias por parte de un grupo de miembros de la Eurozona, que son sobre todo del sur y están liderados por París. Estos se rehúsan a acordar un plan a no ser que incluya incentivos financieros para quienes firmen los contratos.
Según el borrador del comunicado de la cumbre, al que tuvo acceso FT, los contratos cubrirían casi todas las decisiones nacionales de las economías, incluyendo “el desempeño de los mercados laborales y de productos, la eficiencia del sector público, así como la investigación e innovación, la educación y el entrenamiento vocacional”.
El comunicado es menos concreto con respecto a los incentivos financieros que demanda París, que se conocen como los “mecanismos de solidaridad”, y que hacen un llamado tan sólo a que Bruselas “explore todas las opciones” con respecto a si deberían ser préstamos, concesiones o garantías, y qué tanta podría ser dicha asistencia financiera.
El Banco Central Europeo (BCE) ha exigido durante mucho tiempo que sus esfuerzos para aliviar la crisis de la Eurozona se vean acompañados por esfuerzos equivalentes por parte de los políticos nacionales para fortalecer sus economías.
Sin embargo, la reducción sorpresiva de las tasas de interés en noviembre, que redujo las tasas a un nivel históricamente bajo de 0,25%, generó una tormenta mediática en Alemania, donde los ahorradores culpan al banco central de una caída en sus ingresos por intereses.
El Bundesbank está preocupado de que su trabajo defendiendo al BCE de las críticas en su país se está haciendo más difícil sin más reformas económicas lideradas por los gobiernos, incluyendo el sur de Europa.
Según Weidman, las tasas eran demasiado bajas para el motor económico del bloque, pero veía esto como una consecuencia natural de la relativa fortaleza de la economía de Alemania y la debilidad en otros países.
La posición del Bundesbank podría volverse particularmente complicada si, por ejemplo, las bajas tasas de interés generaran una burbuja inmobiliaria y forzaran a que el banco central tomara medidas “macro prudentes”, como imponer límites sobre los préstamos de hipotecas para controlar el mercado.
Todos estos temas marchan a la par de la próxima reunión de ministros de Finanzas de la UE, que se realizará el miércoles en Berlín y en donde Wlafgang Schauble, ministro alemán y anfitrión, busca concertar un acuerdo puntual que conduzca hacia la unión bancaria en el Viejo Continente.
Su eje central es el llamado “mecanismo de resolución”, una guía que se activaría ante el eventual rescate o liquidación de un banco con la misión de utilizar el mínimo porcentaje posible de dineros públicos. De lograrse un consenso antes de terminar el año, el texto sería sometido a votación en las elecciones europeas de mayo de 2014.