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Si algo nos han enseñado las películas, es que las secuelas pueden ser impredecibles. Algunas logran superar a la original, mientras que otras simplemente reciclan una fórmula con diferentes matices.
Hoy estamos viendo un “nacionalismo económico, parte dos”, cortesía de Donald Trump y su segundo mandato. El magnate volvió a la Casa Blanca el 20 de enero y, con él, varias de las políticas económicas que marcaron su primer periodo en la presidencia de Estados Unidos (2017-2021).
En estos 30 días desde la investidura de Trump, el mandatario ha echado mano de una de las medidas económicas más usadas en su primera administración: la imposición de aranceles. Nada más “trumpiano” que poner aranceles, como declaró el Nobel de Economía Paul Krugman en una de sus columnas en The New York Times.
Aranceles: en vigor, pospuestos y en veremos
En el último mes, los anuncios sobre aranceles de Estados Unidos a ciertos países han sido constantes y abruptos. Sin embargo, no todos se han materializado. A la fecha, hay medidas que ya están en vigor, algunas se harán efectivas en cuestión de semanas y otras se han quedado en el terreno de las amenazas.
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Si todo lo dicho por Trump se hace realidad, estimaciones de Statista indican que la tasa arancelaria promedio de todas las importaciones a EE. UU. casi se triplicaría, marcando la tasa más alta desde 1969.
- China
Los aranceles adicionales de 10 % a todos los productos fabricados en China que ingresen a Estados Unidos se hicieron efectivos el pasado 4 de febrero.
Menos de una semana después del anuncio del gobierno estadounidense, China decidió imponer aranceles a casi US$14.000 millones en importaciones estadounidenses.
- Canadá y México
Si no hay cambios de última hora, los bienes importados desde Canadá y México quedarían sujetos a un arancel del 25 % a partir del 4 de marzo, luego de la prórroga de un mes otorgada por Trump a principios de febrero. La única excepción sería la energía canadiense, que enfrentaría una tarifa reducida de 10 %.
- Acero y aluminio
Trump revivió una de las medidas económicas más polémicas de su primera administración: los aranceles al acero y al aluminio. En esta ocasión, se aplicará un impuesto de 25 %, que entrará en vigor el próximo 12 de marzo, según lo anunciado por el Gobierno.
Esta medida impactará a múltiples países que exportan productos terminados que contienen aluminio o acero no fabricado en Estados Unidos. En ese sentido, se convertiría en el arancel de mayor impacto.
- Vehículos que ingresen a Estados Unidos
El presidente de Estados Unidos anunció también la imposición de nuevos aranceles a los vehículos importados, los cuales entrarían en vigor el próximo 2 de abril.
Aunque aún no se han revelado los detalles específicos sobre el porcentaje del arancel y los países afectados, esta decisión podría generar tensiones con socios como la Unión Europea, Japón o México, que cuentan con una fuerte presencia en el mercado automotriz estadounidense.
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- El “ojo por ojo” anunciado por Trump
Más allá de lo anunciado hasta ahora, Trump ha dejado claro que los aranceles seguirán siendo una constante de su estrategia comercial: el Gobierno impondrá a otros países los mismos aranceles que estos apliquen a los productos estadounidenses.
“Nosotros cobraremos lo mismo que un país hace pagar a EE.UU., ni más ni menos”, indicó recientemente el mandatario desde el Despacho Oval de la Casa Blanca.
De todas, esta es la idea menos clara de Trump, pues su retaliación no sólo sería por medidas arancelarias contra EE.UU., sino por asuntos que perciba como trabas al comercio, como subsidios a industrias o condiciones más favorables para sectores nacionales. En otras palabras, un poco lo que le parezca, cuando le parezca.
El “caballito de batalla”
Básicamente, el propósito de estas medidas es encarecer los bienes importados que llegan a Estados Unidos, con la intención de que los consumidores opten por productos producidos localmente para, en teoría, fortalecer la industria estadounidense.
Para Trump, este sistema busca restablecer la “justicia” en el comercio internacional y garantizar condiciones equitativas para los trabajadores estadounidenses.
Ya en su primer mandato utilizó esta estrategia, imponiendo aranceles a China, México y la Unión Europea. Sin embargo, los resultados no fueron tan alentadores como se esperaba. Durante la primera administración de Trump, el déficit comercial (es decir, la diferencia entre lo que Estados Unidos compra y lo que vende al exterior) siguió una tendencia ascendente.
En 2017, el déficit se situaba en US$763.213 millones (4,39 % del PIB) y continuaba escalando en 2021, cuando llegó a los US$998.574 millones (4,99 % del PIB), lo que sugiere que las medidas proteccionistas de ese momento no lograron el objetivo de reducir la brecha entre importaciones y exportaciones.
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Más allá de su función económica, los aranceles se han convertido en una de las principales herramientas de negociación de Trump. Para él, no solo representan una barrera comercial, sino también un instrumento de presión en disputas bilaterales.
No es casualidad que, en medio de sus pronunciamientos sobre aranceles, el mandatario haya lanzado críticas a México por la inmigración ilegal y señalado a Canadá por la crisis del fentanilo que atraviesa EE. UU. Incluso, después de que el presidente Gustavo Petro devolvió vuelos con deportados colombianos, Trump anunció aranceles de 25 %, que en una semana llegarían al 50 %, una que medida que, por fortuna, no se materializó. Y a continuación los vuelos con deportados continuaron su flujo regular.
Los riesgos de los aranceles
Esta guerra comercial no solo golpeará a los directamente implicados. Países como Canadá o México ya han anunciado que también impondrán aranceles como represalia (China ya lo hizo). De ahí que las medidas de Trump pueden afectar a Estados Unidos y a los países que decida castigar con estos tributos, pero también al comercio en general.
- Potenciales efectos para Estados Unidos
El efecto más inmediato que estiman los analistas de los aranceles que imponga Trump y de las represalias de los otros países, es un aumento en los precios en Estados Unidos, en un momento en el que la inflación no ha cedido tanto como se quisiera: en enero el Índice de Precios al Consumidor subió más de lo esperado. Si la inflación aumenta, la Reserva Federal de Estados Unidos se inclinaría por tasas más altas.
A principios de febrero, Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, explicó que además del aumento en los precios de todo tipo de cosas, como los automóviles y la gasolina, los posibles aranceles a Canadá y México harían menos competitivas a las empresas, pues buena parte de lo que exporta ese país requiere insumos importados. Esto, en últimas, le pegaría al empleo y al crecimiento.
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- ¿Cómo queda América Latina?
Si la inflación en Estados Unidos se dispara por las medidas proteccionistas, se espera que la Reserva Federal baje más lentamente las tasas de interés o, en el peor de los escenarios, las vuelva a incrementar en caso de que haya un repunte inesperado de la inflación.
Verónica Frisancho, gerenta de Conocimiento de CAF, explicó que con una política monetaria más restrictiva en ese país es esperable que los recortes en la región sigan la misma tendencia; o sea, tendríamos tasas de interés altas por más tiempo, lo que puede afectar la inversión y el crecimiento.
Además, con tasas más altas en la principal economía del mundo y en otros lugares, como Europa, los flujos de capital tenderán a migrar a esos destinos, debilitando otras monedas, como el peso.
En este contexto geopolítico complejo hay otros temas para analizar. Como explicó Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, durante el primer Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, desde México hasta Colombia, el principal socio comercial es Estados Unidos y de Colombia hacia el sur, el principal socio es China. Entonces, no sólo se trata de las implicaciones individuales que tendrían los aranceles, como la caída en las divisas, que ya son preocupantes, sino que, por ejemplo, problemas en la economía de China pueden traducirse en menos demanda de materias primas y, por lo tanto, en menos exportaciones para América Latina.
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- ¿Nuevas reglas de juego para el comercio?
Los aranceles de Trump tienen el potencial de cambiar las reglas del comercio internacional. Con la decisión de Estados Unidos, los expertos han advertido que más países podrían tomar el camino del proteccionismo. Más aranceles, al final del día, implican más inflación, más tasas de interés y menos crecimiento económico. Eso, sin contar el ingrediente incertidumbre extra que se le añade a toda la ecuación, que tampoco le sienta bien a la economía global.
Como señaló Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, en este contexto el mundo parece reordenarse por bloques y volver a arreglos regionales. De hecho, para varios expertos, América Latina debería apostar por establecer lazos más fuertes entre países para entrar en las dinámicas del comercio internacional con más fuerza. En este momento solo el 15 % de las importaciones y exportaciones ocurren entre los países de la región.
Los riesgos para Colombia
Por lo pronto, las nuevas tarifas impuestas por Estados Unidos a la entrada de bienes en acero o aluminio afectarán directamente a Colombia, que exporta cerca de US$200 millones en estos productos. Se espera una reducción en el volumen de exportaciones, lo que impactaría los ingresos de las empresas detrás de los envíos y, siguiendo con la cadena, el empleo que genera el comercio de acero y aluminio con EE. UU.
Jaime Rojas, líder del Centro de Investigación en Análisis de Datos Económicos y Sectoriales del Politécnico Grancolombiano, señala que, aunque los efectos inmediatos serán negativos, también podría abrirse una oportunidad para diversificar mercados. Según el experto, países con proyectos de infraestructura en expansión podrían aprovechar precios más competitivos, ofreciendo a Colombia una alternativa para mitigar el impacto de estas medidas.
Con los desencuentros entre Trump y Petro, a tan solo una semana de la posesión del mandatario estadounidense, Colombia ya probó las incertidumbres y examinó los posibles riesgos de una guerra comercial. Por fortuna, la amenaza de Trump de aranceles y la respuesta de Petro de pagar con la misma moneda no se materializaron, pero quedó en el ambiente la preocupación de que algún día estas medidas se vuelvan realidad, o al menos una versión de ellas.
Como lo advirtió en su momento José Ignacio López, presidente de Anif, con una guerra comercial, sumada a otro tipo de sanciones, quedaría en peligro la recuperación de la economía colombiana, aumentaría la inflación, se depreciaría la moneda y aumentaría la prima de riesgo país.
El efecto en los precios, el crecimiento, la inversión, el empleo y el bienestar de los colombianos es difícil de medir, pero la situación sería, según varios expertos y gremios, grave.
Las exportaciones de Colombia hacia Estados Unidos representaron 28,9 % del total en 2024 y las importaciones, 25 %, según el DANE. Ese país es nuestro principal socio comercial, pero cuando la ecuación se mira al revés, somos el socio comercial número 25 de Estados Unidos, con una participación del total de compras internacionales que no supera el 0,5 %, según el Ministerio de Comercio.
También: ¿Qué son los aranceles, cómo nos impactan y por qué se habla tanto de ellos?
Más aranceles harían poco competitivos nuestros productos, por lo que caerían las exportaciones, es decir, menos divisas y un dólar más caro, con todas las consecuencias que tiene la depreciación de la moneda. El golpe sería duro para sectores clave como el café (que impulsó el crecimiento económico en 2024) y las flores.
Y si metemos en la ecuación los aranceles recíprocos que llegó a anunciar Petro, el panorama empeora por mayor inflación gracias a mayores precios de insumos, teniendo en cuenta que entre los 15 principales productos de importación están bienes como el maíz y productos derivados de la soya, fundamentales para varias cadenas de producción en el agro nacional (como la avícola, por ejemplo).
De entrada, en la lista de potenciales consecuencias estaría la pérdida de competitividad, aumento en la tasa de cambio, inflación y caída en la inversión (en el tercer trimestre de 2024 la inversión extranjera directa en Colombia desde Estados Unidos sumó US$ 1.373 millones, siendo este, por mucho, el principal país de origen).
Con Trump usando los aranceles como un medio de negociación, los riesgos son muchos. Las políticas proteccionistas de Estados Unidos son uno de los temas que preocupan al Banco de la República. Leonardo Villar, gerente del Emisor, dijo que uno de los elementos que se tuvo en cuenta para hacer la pausa en los recortes de tasas de interés en enero fue la incertidumbre de los mercados locales, que tiene que ver “no solo con la relación de Colombia con Estados Unidos, sino también de Estados Unidos con Canadá, México, China, que genera problemas geopolíticos a nivel global y que se ha manifestado en aumento en la tasa de interés de largo plazo de los mercados financieros internacionales”.
En el fondo, la política proteccionista impulsada por Trump es un recordatorio de que no se puede seguir dependiendo de un solo socio comercial. Si se trata de profundizar el comercio con mercados de tamaño similar al de Estados Unidos, los caminos podrían conducir a China, una economía casi tan grande, pero que en 2024 descendió al cuarto lugar entre los destinos de exportación de Colombia.
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El potencial de Colombia en el mercado chino está dado gracias a productos como café, flores, cacao y pulpa de fruta, que tienen una creciente demanda en el mercado asiático.
Según Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), la clave no es reemplazar mercados, sino diversificarlos. “Eso no significa que vamos a abandonar Estados Unidos. Tenemos que tener una estrategia frente a Estados Unidos, una frente a Europa, una frente a Asia y una frente a África. Son mercados diferentes”.
Todas estas tensiones e incertidumbre surgieron en los primeros 30 días del Gobierno Trump, el cual seguirá jugando su carta favorita (los aranceles) apostándole al proteccionismo en un entorno globalizado. Mientras algunos países se preparan para el golpe y otros buscan la forma de responder, Colombia tiene una elección por delante: puede quedarse atrapada en el nerviosismo o aprovechar el momento para ampliar su comercio.
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