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Después de meses agónicos con multitudinarias protestas, declaraciones que sólo despertaban la animosidad de sindicatos y organizaciones sociales y de una impopularidad creciente, el gobierno del primer ministro griego, Giorgos Papandreu, recibió este domingo una alentadora noticia: la Unión Europea (UE) cifró en 30.000 millones de euros (más de US$40.000 millones) el salvavidas para rescatar la economía local y asegurar la viabilidad de la moneda comunitaria.
El monto fue hecho público el domingo por Jean-Claude Juncker, presidente de la UE, quien también reveló que la vigencia del préstamo es de 10 años y que tendrá un interés inferior al exigido por los inversores (5%).
“Esto no contiene elementos de subvención”, aclaró Olli Rehn, comisario europeo para Asuntos Económicos y Monetarios, quien agregó que el Fondo Monetario Internacional tiene una participación pequeña en la operación y que alista otra ayuda por el orden de US$20.000 millones.
Aunque el dinero ya está especificado, todavía no se girará a Atenas porque, según Juncker, “Grecia no lo ha pedido”.
Pero en el Peloponeso la noticia fue recibida con una gran satisfacción por el propio Papandreu, quien destacó a la prensa: “La solidaridad europea es de carne y hueso”.
Durante su visita oficial a Chipre, el premier griego señaló que “este es un mensaje de que ya nadie puede jugar con nuestra moneda común ni con nuestro destino común, y de que la UE sigue siendo una comunidad de valores objetivos y solidaridad comunes”.
Con este salvavidas económico, Atenas espera superar el déficit presupuestal que actualmente compromete el 12,9% del PIB, y que se originó en el anterior gobierno del conservador Kostas Karamanlis, el cual nunca reveló a las autoridades europeas el verdadero estado de las finanzas públicas. Actualmente, el hueco fiscal es cifrado en más de US$400.000 millones.
Pero este no es el único problema de las maltrechas finanzas griegas: los cuatro principales bancos del país alertaron una fuga de capitales de sus arcas, pues los ahorradores prefirieron depositar ahorros por el orden de los US$20.000 millones en los sistemas financieros de Chipre y Luxemburgo.
En las cuentas del Banco Central Grecia, la huida de capitales representó el 4,5% del total del sistema bancario en los primeros dos meses del año.