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De acuerdo con cifras preliminares, la avalancha que se presentó en la madrugada de este martes en la vereda Naranjal, del municipio de Quetame (Cundinamarca), produjo la muerte de al menos 14 personas y dejó bajo los escombros varias viviendas. Todavía se desconocen las cifras reales de la tragedia.
Nicolás García, gobernador de Cundinamarca, informó que el departamento y el municipio declararon calamidad pública y urgencia manifiesta para poder disponer de los recursos para atender a las víctimas. El Gobierno ha entregado poca información. Según el Ministerio de Transporte, en un trabajo articulado con el Instituto Nacional de Vías (Invías), la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la Dirección de Tránsito y Transportes de la Policía, se están poniendo en marcha acciones para restablecer la conectividad, determinar las causas de la avalancha y la afectación.
“Autoridades civiles y militares, Ministerio de Transporte, Policía y autoridades locales avanzan en el acompañamiento a las víctimas y el restablecimiento de las condiciones de circulación en este corredor”, afirmó William Camargo, ministro de Transporte.
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Ni Coviandina ni la cartera de Transporte saben a ciencia cierta cuándo se volverá a habilitar el corredor. El puente Naranjal, cerca del peaje Pipiral en el sentido Villavicencio-Bogotá, colapsó.

El ingeniero William Valencia, miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros y de la veeduría de la vía, explicó a este diario que la situación sería todavía más compleja si también hubo daños en el puente que está en el sentido Bogotá-Villavicencio. “En las imágenes parece que se vio afectada una de las pilas del puente que sigue en pie. En ese caso, lo más probable, pero eso lo definirán los expertos, es que sea necesario cerrar la vía en ambos sentidos. Sería gravísimo para la economía”.
La ANI dijo a este diario que el equipo especializado del concesionario está revisando las posibles afectaciones en el puente sentido Bogotá-Villavicencio. Además, se evalúa si hubo daños en el puente Estaqueca, que por ahora está cubierto de escombros.
El gobernador del Meta, Juan Guillermo Zuluaga, aseguró que la ANI y la concesión ya le informaron que dos puentes sufrieron daños. “Ya están coordinando la instalación de dos estructuras, pero esto tardará entre dos y tres semanas. Ese es el tiempo que estará cerrada la vía. Es una terrible noticia para la región”.
El ingeniero Alfonso Mariano Ramos, profesor de la Universidad Javeriana, explica que las avenidas torrenciales se deben, principalmente, a que las precipitaciones de agua debilitan los taludes y esa falla genera material sólido que es arrastrado por las corrientes de agua.
La carretera Bogotá-Villavicencio, agrega el experto, se encuentra en una zona en la que se seguirán presentando este tipo de eventos. “La cordillera oriental es relativamente joven y las geoformas cambian permanentemente. En este caso se presentan deslizamientos en las partes altas de las cuencas porque el material se está degradando”.
La recomendación del experto es entender las amenazas, en este caso las avenidas torrenciales, y disminuir la vulnerabilidad de la infraestructura para mitigar el riesgo.
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La historia accidentada de la vía al Llano
Hace décadas se prometió una carretera a la altura de las más de 1,5 millones de toneladas que se mueven cada año entre los Llanos Orientales y el centro del país, pero este es un sueño que se ha cumplido a medias.
El corredor de 85,6 kilómetros está dividido en tres tramos, el primero va desde Usme, en la salida de Bogotá, hasta el sector conocido como El Tablón, el segundo está ubicado entre el Tablón y Chirajara y el tercero entre Chirajara y Villavicencio.
La emergencia que se reportó en la madrugada de este martes no es la única que ha sufrido la vía. La más reciente, y que dejó la vía cerrada tres meses, se presentó en junio de 2019, cuando el desprendimiento de 620.000 metros cúbicos de tierra provocó el colapso de un puente de 30 metros que se iba a poner en servicio en el kilómetro 58, a la entrada al municipio de Guayabetal (Cundinamarca). Hasta ahora, este era el punto más crítico del corredor.
Para solucionar definitivamente los problemas en el kilómetro 58, el Invías le adjudicó al Consorcio Vía del Oriente (integrado por OHL Infraestructuras S.A.S. y Agrupación Guinovart Obras y Servicios Hispania) un contrato por $175.033 millones en 2021 para la construcción de un viaducto de 740 metros. La obra se inició en noviembre de ese mismo año, pero para junio registraba un avance de solo 22 %.
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“Las obras presentan retrasos debido a demoras en la revisión y ajustes de los estudios y diseños, actividad que se planeó para una duración de dos meses, pero que se realizó entre noviembre de 2021 y agosto de 2022 (11 meses), por parte del contratista de obra”, informó el Invías el mes pasado. La entidad dijo que para recuperar el ritmo de obra se le solicitó al contratista realizar trabajos 24 horas y que está realizando un monitoreo semanal para decidir si sigue con el contrato hasta diciembre de 2023. El proyecto terminaría en junio de 2024.
Sandra Celis, presidenta de la veeduría vial Bogotá-Villavicencio (conformada por gremios y universidades), dijo a este diario que, de acuerdo con la información a la que ha podido acceder hasta el momento, la tragedia que se presentó en Quetame podría ser todavía más compleja que la que se reportó en su momento en el kilómetro 58, la misma que cuatro años después no se ha podido solucionar definitivamente.
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No es posible hablar de tragedias en la vía al Llano sin mencionar la caída del puente atirantado que prometía ser una de las estructuras más emblemáticas del país. El puente Chirajara se derrumbó poco antes de ser inaugurado el 15 de enero de 2018, acabando con la vida de nueve trabajadores.
De acuerdo con la información que ha entregado Coviandes, el nuevo Chirajara, que hace parte de la calzada El Tablón-Chirajara, se entregará este año. Se trata de un puente de voladizos sucesivos de 421,2 metros de longitud. El tablero medirá 11,50 metros de ancho para permitir tráfico vehicular en dos carriles de 3,65 metros de ancho y una berma de 1,80 metros en el carril lento.
Aunque estos son los dos hechos más importantes de la historia reciente, los desastres en este corredor vienen de tiempo atrás. En 1974, la tragedia de Quebrada Blanca dejó más de 300 muertos.
El 28 de junio de ese año, como lo contó este diario, “la meseta de Los Curas descargó centenares de toneladas de roca y tierra sobre el puente y sobre más de veinte vehículos que con sus pasajeros subían de Villavicencio a Bogotá”.
El lecho de la quebrada quedó cubierto de lodo, por ende, se complicó el trabajo de los rescatistas. Algunos de los cuerpos rescatados estaban a 70 centímetros de profundidad.
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Todavía no se ha encontrado la fórmula para enfrentar los desafíos de las montañas y es probable que en esta vía se sigan presentando problemas. Un informe de la veeduría de febrero de este año reveló que en la vía hay 170 puntos críticos, 21 de los cuales requieren intervención inmediata.
Por ahora, no se conocen más detalles del número de personas que fallecieron ni de cuantas se encuentran desaparecidas. Tampoco es posible dimensionar los impactos económicos que vendrán después.
Los impactos económicos
📍 Cada día de cierre en la vía al Llano genera pérdidas por $50.000 millones en el Meta, de acuerdo con las cifras que manejan los gremios del departamento.
📍 Entre los llanos orientales y Bogotá se mueven 876,8 toneladas diarias en productos como arroz, carnes de animales e hidrocarburos, según datos de 2019 de la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar).
📍 10.128 pasajeros se movilizan cada día por esta vía en transporte intermunicipal, según los datos del primer trimestre de 2023 recopilados por la Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre (Aditt).
📍 A la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) le preocupa el millón de toneladas de arroz que ya están empezando a salir de la cosecha de los Llanos.
📍 Por esta vía se movilizan 1.200 toneladas semanales de carne de cerdo y pollo.
📍 2.000 toneladas de papa se transportan mensualmente entre Bogotá y los Llanos.
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