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En un país en el que del sector de la estética, según cifras del DANE, viven más de un millón de personas y en el que, de acuerdo con datos de la Andi, la producción de cosméticos dobla a la de elementos de aseo, no es de extrañar que el ingreso por ventas de una empresa como Avon sea de $822.000 millones.
Juan Carlos Franco, vicepresidente del cluster andino de Avon, asegura que si bien actualmente son la segunda compañía en venta directa a nivel mundial, después de Amway, en los últimos años los buenos resultados han ido disminuyendo. “Entre 2000 y 2012 tuvimos un crecimiento acelerado. Duplicamos y hasta cuadriplicamos el tamaño que tenía el negocio desde principios del siglo XX”.
En el marco de su aniversario el próximo 15 de septiembre, Avon planea recuperar el ritmo que se perdió porque, según Franco, no han sido ajenos a las crisis económicas mundiales. “Hemos pasado guerras mundiales. Este es uno de los traspiés de los 128 años, pero estamos seguros de que lo vamos a superar”. La estrategia, vincular a más representantes.
Actualmente, Avon emplea de manera directa a 1050 personas y tiene 280.000 representantes en todo el país, de los cuales tan solo un 3% son hombres. En el índice de cobertura, que mide cuántos representantes tiene una compañía por cada 1.000 habitantes, Avon tiene un 5,3. En mercados más desarrollados como el brasilero, el índice ronda los 9. “En donde hay una Coca-Cola estamos también nosotros”, cuenta Franco, pues la compañía tiene presencia en los 32 departamentos.
Colombia es la quinta operación a nivel mundial y la tercera en Latinoamérica, después de Brasil y México. Respecto a la competencia por retail y en venta directa, Franco afirma que “la agresividad es muy fuerte”. Y no es para menos. Esta semana justamente llegó al país la cadena de tiendas de productos cosméticos más grande del mundo, propiedad del Grupo Boticário, compañía brasilera que tiene más de 4.000 almacenes de O Boticário.
“No descartamos de ninguna manera ser multicanal”, dice Franco. “Así como hay compañías que han cruzado del retail a la venta directa, como Unilever, o Johnson & Johnson, no descartamos que nosotros también estemos muy pronto cruzando en el sentido contrario”.
Respecto a los programas de la Fundación Avon, cuya bandera ha sido la lucha contra el cáncer de mama, Franco asegura que no han sufrido afectaciones por los recortes de costos que se han hecho en los últimos dos años. En Colombia, la empresa ha invertido más de $8.000 millones a esa causa. A nivel mundial, la cifra es de US$700 millones. La campaña que se planea en el país para los próximos dos años es la lucha contra la violencia intrafamiliar.