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Hoy, de la mano de María Ángela Holguín, canciller colombiana, e Isabel De Saint Malo de Alvarado, su homóloga panameña, se espera calmar las agitadas aguas en las que están navegando las relaciones de los dos países después de que el gobierno de Juan Manuel Santos incluyera, la semana pasada, a Panamá en la lista de paraísos fiscales.
Los empresarios de lado y lado han criticado la medida, los expresidentes del país vecino consideran que es discriminatoria, pero los funcionarios colombianos aseguran que allá se esconden grandes fortunas que evaden millones en impuestos que el país necesita. Y en medio de todo están las tres principales firmas financieras de Colombia: Grupo Aval, Bancolombia y Davivienda. Por eso, ad portas del encuentro diplomático, El Espectador habló con María Mercedes Cuéllar, presidenta de la Asobancaria, quien advierte qué puede pasar tras la declaratoria colombiana, pues lo que más les preocupa es que los tilden de estar lavando activos, cuando la actividad financiera bancaria es lícita y regulada.
El 25% del sector financiero panameño es de bancos colombianos. ¿Cuáles son las implicaciones a las que se enfrentan tras la declaración de paraíso fiscal para Panamá?
Las actividades financieras como tales, la operación bancaria, está regulada, no es ilícita, que es un poco la situación compleja de todo lo que se ha hecho con la declaración de paraíso fiscal, porque eso cubre a todo el mundo y, como la actividad bancaria, hay muchas actividades que son lícitas en Panamá. En ese sentido, lo que la norma impone son unas retenciones sobre gastos generados en actividades de origen colombiano que impliquen giros al exterior. Y en la medida en que no se tengan unas retenciones que son del 33%, pues implicaría que para efectos tributarios no tenían ningún descuento. Si eso persiste, yo creo que se van a encarecer las actividades que son lícitas y que no deberían estar sujetas a este tipo de gravámenes.
¿A quiénes va a tocar la medida del paraíso fiscal?
Si usted tiene una actividad ilegal, de golpe no va a tener ninguna implicación, porque lo que pasa es que cuando efectuó un giro diferente a comercio exterior, de actividades que buscan con ese giro poder contabilizarlo como un gasto, ahí es donde quedan gravadas con el 33%. O sea que si usted tiene una actividad ilegal en que no está buscando justificar tributariamente actuaciones, pues realmente no lo va a afectar la medida. No lo toca.
¿El gremio bancario, donde están el Grupo Aval, Bancolombia y Davivienda, todos con operaciones en Panamá, le va a hacer algún pedido especial al Gobierno?
Con el Gobierno hemos hablado varias veces. Yo personalmente lo he hecho, entre otras cosas porque desde el punto de vista diplomático es un problema complejo, teniendo en cuenta que es Panamá y que Centroamérica es muy cercano a Colombia, resultan todos involucrados. Hoy en día, el 25% de su actividad bancaria es colombiana y esto puede tener implicaciones graves. Yo creo que Panamá se siente muy agredido y en esas circunstancias es difícil llegar a acuerdos, cuando debería haber unas relaciones mucho más estrechas y buscar una solución a los problemas tributarios que no sea tan agresiva.
¿Los tres grupos financieros más grandes del país le han manifestado algo al gremio?
Ellos han venido dando declaraciones, porque es que cuando usted habla del tema lo tildan de que está lavando activos y esa es una manera muy difícil de establecer una conversación. Y no necesariamente usted está lavando activos.
Toda la estrategia del Gobierno está enfocada en recaudar más impuestos. Y esto es un problema de evasión en Panamá. Así las cosas, ¿qué opinión le merece la reforma tributaria que acaba de radicar el Gobierno en el Congreso y que busca perseguir a esos evasores?
Es la que he expresado al Consejo Gremial Nacional y es que hay un grave problema de déficit fiscal en Colombia. Y radica en las rentas petroleras. Si usted mira la exposición de motivos del ministro de Hacienda, observa frente a 2012 una pérdida de más de 12 billones de pesos por cuenta del sector petrolero y arreglar eso ha sido complicado. Ellos están usando dos tipos de impuestos que en opinión de todo el mundo son muy inconvenientes y que los han venido extendiendo en el tiempo, que además se vuelven en algún momento expropiatorios. Yo creo que se debería buscar una reforma que primero cubra una cantidad de evasores que no están formando parte de la base tributaria, pero también buscar unos impuestos que sean menos nocivos. La propuesta del Consejo Gremial era que se pusiera una sobretasa a la renta y luego se hiciera un análisis de fondo para saber cómo se podría estructurar una mejor reforma para ver cómo se manejaría el sector tributario y proceder así hacia adelante.
En la discusión por Panamá aparecieron las exigencias de la OCDE. Si Colombia quiere entrar, debe elevar su tributación. ¿Lo logrará?
La verdad es que esa discusión del nivel de tributación es inentendible. Primero hacen comparaciones, pero no se sabe cuál es la base ni la fuente. Si usted pregunta cuál es la base de tributación de una persona jurídica en Colombia, le dicen que es el 25%, pero eso no tiene nada que ver con la realidad, porque hay que sumar el 9% del CREE. Ahora le quieren meter otros tres puntos, hay que adicionar el impuesto predial y si suma, el nivel es absurdo, porque le falta el de la riqueza. Estonces puede llegar al 80%.
Pero cuando se hacen esas comparaciones, nadie tiene en cuenta el contenido real detrás de las palabras. De nuevo, a nivel internacional le dicen que las empresas sólo tributan el 25%, pero eso no tiene nada que ver con la realidad. Y luego dicen que en Perú se tributa más, pero no conocen a fondo el caso. Yo creo que hay que hacer un estudio serio para ver cuáles son los recursos que necesita el país y la mejor forma de gravarlos. Y no simplemente coger lo que dice la OCDE. Porque en ese grupo hay países que son muy socialistas como los nórdicos, que tienen un nivel de gasto del estado gigantescos, pero eso se decidió, quieren ser así. ¿Por qué no hacemos ese debate en Colombia? ¿Este país quiere una economía mucho más socialista o no? En Estados Unidos el debate del Tea Party es que ellos no quieren un estado tan grande, porque su gasto es del orden del 50, en la OCDE es del orden del 80. Eso es una decisión de qué estado se quiere y no sólo se trata de decir que si en Italia cobran tanto, en Colombia también. Eso, francamente, me parece absurdo.