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El Banco Central Europeo (BCE) dejará inalterados, previsiblemente, los tipos de interés en el 0,25 % pese al aumento de las presiones políticas y de otros organismos internacionales.
La mayor parte de los analistas descarta que el BCE vaya a reaccionar a la baja inflación, que se aceleró en abril dos décimas hasta el 0,7 % interanual frente al mes anterior.
El consejo de gobierno del BCE se reúne el jueves en Bruselas, porque tradicionalmente celebra dos reuniones al año fuera de su sede central en Fráncfort.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) consideró que el BCE debería bajar sus tipos de interés al 0 % o incluso a tasas negativas para evitar la amenaza de la deflación, además de estar preparado para aplicar medidas no convencionales si la inflación cae todavía más.
En la misma línea se ha pronunciado el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Algunos analistas prevén que el BCE actuará en junio una vez que tenga las nuevas proyecciones macroeconómicas de inflación y crecimiento.
«Todavía no está claro si la actuación del BCE en junio puede implicar sólo medidas de estímulo del crédito y la liquidez o también una rebaja de la tasas de interés, incluida una tasa de interés de depósito negativa», considera el analista de UniCredit Marco Valli.
La rebaja de los tipos de interés dependerá de si el BCE ve que aumentan los riesgos a la baja para sus perspectivas de precios a medio plazo, según Valli.
El presidente del BCE, Mario Draghi, dijo a finales de abril que el BCE está dispuesto a utilizar su arma más afilada -compras de activos a gran escala- en caso de que empeoren las expectativas de inflación a medio plazo.
Aunque la inflación sólo subió dos décimas en abril, la inflación subyacente -descontados los elementos más volátiles como energía y alimentos- se aceleró tres puntos porcentuales hasta el 1 %, lo que confirma el escenario base del BCE.
Actualmente la fortaleza del euro, que se cambia a 1,39 dólares, mantiene la inflación muy baja en la zona del euro y modifica las perspectivas de inflación a medio plazo.
Draghi dijo también que si una divisa más fuerte fuera el resultado de una mejora de la confianza o del incremento de las entradas de capital, ambos casos implicarían condiciones financieras más laxas que podrían compensar las condiciones monetarias más estrictas que resultan de la apreciación, lo que sugiere que el BCE todavía considera aceptables los tipos de cambio actual, según el analista jefe del Commerzbank, Jorg Krämer.