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Según una persona familiarizada con el asunto, el brazo asesor de Blackstone ha sido contratado para aconsejar al grupo, que controla aproximadamente el 50% de los bonos internacionales del país y por lo tanto tiene el poder de definir si la reestructuración tendrá lugar.
El bloque de portadores de bonos incluye a Franklin Templeton, BlackRock y Pimco. Franklin Templeton es el segundo acreedor más grande de Ucrania, teniendo casi US$7.000 millones de la deuda de Kiev, según indicó otra persona cercana al tema. La mayoría de esta deuda fue contraída antes de la revolución y crisis del país.
La reestructuración hace parte de un nuevo paquete de rescate de US$40.000 millones, liderado por el Fondo Monetario Internacional. El programa de rescate anterior, de US$17.000 millones, se desarrolló luego de que Rusia anexara a Crimea y fomentara una guerra civil separatista en Ucrania oriental, destruyendo la economía.
La ministra de finanzas, Natalie Jaresko, dijo en una teleconferencia que Kiev estaba buscando aproximadamente US$15.000 millones de alivio de deuda y advirtió que esto podría incluir las principales reducciones sobre el valor actual de sus bonos, así como pagos más bajos de intereses y una extensión de los cronogramas de repagos.
Una persona cercana a las conversaciones dijo que el grupo de portadores de bonos no estaba dispuesto a aceptar reducciones directas y creía que el alivio de deuda que se buscaba era demasiado alto. Rusia será otro gran obstáculo. Ucrania le debe US$3.000 millones a ese país a través de un bono que se emitió como parte de un rescate para el gobierno pro-Moscú, que fue derrocado el año pasado. Rusia ha señalado que no está dispuesta a reestructurar esa deuda.