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Es un hecho: ningún país puede aspirar al desarrollo en el mundo moderno sin hacer de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) un pilar de su estrategia. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sostiene que estas tecnologías son el núcleo de la transformación digital y que su impacto trasciende al propio sector, al impulsar el crecimiento de toda la economía.
Estudios del Banco Mundial explican mejor lo anterior, al mostrar que estas tecnologías crean empleo y mejoran la calidad de vida, especialmente en rubros como la salud, educación, finanzas y empresas.
Pero ¿qué ocurre cuando un país presenta profundas brechas digitales? ¿Cómo compiten dos empresas con acceso desigual a conexiones estables? ¿O qué oportunidades tiene un estudiante que no cuenta con un computador ni con un servicio de internet de calidad para aprender en un mundo en donde la conversación cada vez es más dominada por cosas como la inteligencia artificial?
Esas son parte de las preguntas que se hacen expertos en este sector, y que también plantean los desafíos que enfrentará el Ministerio de las TIC, ahora que finaliza el gobierno de Gustavo Petro y arranca el de Abelardo de la Espriella.
La Asociación de Operadores de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia (Asotic) califica al sector TIC como un “motor económico imparable”. Las cifras que manejan detallan que, el año pasado, este rubro registró un valor agregado de COP 58,1 billones de pesos, lo que se tradujo en un crecimiento del 5,5 %, así como una participación de 3,47 % en el valor agregado nacional.
Cuando se habla de brecha digital, no sólo se aborda la conectividad, sino otros aspectos que son relevantes como el acceso a las tecnologías, las habilidades para utilizarlas y el aprovechamiento que se les da. En suma, no basta con construir más antenas o extender la red de fibra óptica a más territorios, el desafío real es más profundo.
Desde El Espectador consultamos a diversos expertos, agremiaciones y voces relevantes en este sector, quienes detallaron las cinco tareas que tendrá el Ministerio de las TIC en los próximos años.
Ir más allá de la conectividad
Existe un comentario recurrente entre las fuentes consultadas, y es que el MinTIC ha concentrado buena parte de sus esfuerzos en ampliar la conectividad. Ahora, coinciden, el reto es complementar esa agenda con una política integral de economía digital que impulse la inteligencia artificial, la transformación digital, el desarrollo de talento y la innovación.
Una de esas voces es la de María Fernanda Quiñones, quien es la presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE). Puntualmente dice que el principal desafío que tendrá Alexandra Falla (la ministra designada de las TIC) será pasar de una visión centrada en la conectividad a una política integral de economía digital que sea capaz de convertir la tecnología en productividad, inclusión y desarrollo regional.
“Esto implica continuar cerrando las brechas de infraestructura y acceso, pero también avanzar en apropiación tecnológica, ciberseguridad, talento digital, logística, pagos digitales y transformación de las micro, pequeñas y medianas empresas”, argumenta.
Para Ximena Duque, quien es la presidenta ejecutiva de la Federación Colombiana de la Industria del Software y Tecnologías Informáticas Relacionadas (Fedesoft), es necesario que, en esta apuesta, la transformación digital deje verse como un tema de gobierno y se consolide como una política de Estado. Bajo esta óptica será determinante el liderazgo de un Ministerio que en tiempos recientes ha estado marcado por su bajo impacto en la agenda nacional, en medio de cambios frecuentes en su liderazgo.
“Solo así el sector digital podrá posicionarse como un pilar fundamental para la competitividad del país y su desarrollo económico. Esperamos que este nuevo liderazgo contribuya a acelerar esos frentes y a fortalecer el trabajo conjunto entre el Gobierno, la academia y el sector empresarial, porque de esa forma podremos aprovechar todo el potencial de la economía digital”, puntualiza.
Con este enfoque claro, avanzar en la conectividad también será determinante. En entrevista con El Espectador, la presidenta de Asotic, Galé Mallol, señala que Colombia vive una desigualdad digital, ya que las cifras del gobierno muestran que, en 2025, el 73,9 % de los hogares colombianos contaban con acceso a Internet. La brecha se profundiza cuando la lupa se coloca sobre las zonas apartadas, pues allí el acceso apenas llega al 56,9 %. En el campo colombiano, la conexión es predominantemente móvil (81,4 %), frente a un limitado internet fijo que apenas roza el 41,2 % en las cabeceras municipales más vulnerables.
Las mediciones más recientes muestran que el servicio de internet fijo tiene más de 10,3 millones de accesos, lo que equivale a una penetración de 50,93 % accesos residenciales por cada 100 hogares, mientras que el internet móvil alcanza los 49,75 millones de accesos, equivalentes a una penetración cercana al 94 % de la población. Llegar a las comunidades que carecen de estos servicios, y mejorar la calidad de los mismos, serán tareas clave para avanzar en el cierre de la brecha digital.
La actual ministra de las TIC, Carina Murcia, señaló que durante el gobierno de Gustavo Petro se conectaron más de 3,5 millones de nuevos hogares, se amplió la conectividad en las instituciones educativas y más de un millón de colombianos fortalecieron sus habilidades digitales.
Promover la estabilidad institucional
Diversas fuentes coinciden en que este fue uno de los aspectos en los que más flaqueó la cartera TIC durante el gobierno de Gustavo Petro, principalmente por la alta rotación de sus titulares: hasta la fecha ha tenido cuatro ministros en propiedad.
A esto se suma que, en varios gobiernos (no sólo en el presente), el nombramiento de ministros TIC ha respondido más a cuotas políticas que a la designación de personas con la formación y la experiencia necesarias para liderar una cartera de carácter eminentemente técnico.
Todo esto ha derivado en evidentes dificultades, como el enredado manejo que se le dio al caso de Telecall tras el incumplimiento del primer pago de la contraprestación por el uso del espectro para la red 5G, así como la dificultad que ha tenido la cartera para consolidar estrategias de largo plazo que deriven en el cierre de la brecha digital.
Alberto Samuel Yohai, presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT), asegura que la continuidad en el liderazgo de esta cartera es fundamental, ya que aporta estabilidad institucional y fortalece la seguridad jurídica, elementos clave para el desarrollo del sector.
“Evitar una alta rotación permite dar seguimiento efectivo a las políticas públicas, garantizar la implementación eficiente del plan de gobierno y generar confianza tanto en los actores del ecosistema como en los inversionistas. De esta manera, se crean condiciones favorables para que las iniciativas del Gobierno nacional se materialicen y contribuyan al crecimiento del país”, señala Yohai.
La presidenta de Fedesoft subraya que, más allá de los nombres, lo que importa es que exista continuidad en la agenda de transformación digital del país.
“Para el sector es fundamental contar con un plan de trabajo claro y con una institucionalidad que permita dar seguimiento a las iniciativas y medir sus resultados. Esperamos que este Gobierno le dé a esta cartera la prioridad que merece y que podamos construir una agenda conjunta, con indicadores claros y una alianza sólida entre el sector público y el privado para avanzar en los retos que tiene Colombia”, concluye.
Tener la capacidad de escuchar
Esta tercera tarea pone en evidencia la necesidad y el deseo que tiene el sector de las TIC de trabajar de manera conjunta con el Ministerio. A diferencia de otros frentes del Gobierno, aquí no escasean las ideas, propuestas e iniciativas que surgen tanto del sector privado como de la academia.
Ana María Martínez es la presidenta de ISPCORPORACiÓN, entidad que representa a los pequeños operadores regionales de Colombia, considera que muchas veces el punto de erosión al que se llega en el acercamiento con el Mintic hace que sectores como el suyo perciban que la cartera prefiere concentrarse más en el ejercicio del control y la vigilancia, en lugar de la construcción conjunta de soluciones para el desarrollo de las telecomunicaciones.
Eso, añade, ha llevado a escenarios en los que los empresarios decidan reducir sus inversiones, suspender los proyectos de expansión e incluso cerrar sus operaciones.
“A la ministra designada le decimos que los pequeños y medianos operadores de telecomunicaciones estamos preparados para ser aliados estratégicos del Estado y los principales ejecutores de la conectividad en las regiones. Conocemos el territorio, hemos invertido en él y estamos convencidos de que podemos contribuir de manera decisiva a cerrar la brecha digital del país”, resalta.
Darle un buen manejo al dinero del FUTIC
El Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (FUTIC), es la “caja común” que administra el ministerio para, entre otras cosas, facilitar el acceso universal a las TIC, fortalecer la televisión y radio pública y apoyar las actividades propias de la cartera.
Los recursos de este fondo provienen principalmente de los pagos y aportes obligatorios de las empresas del sector de las telecomunicaciones en Colombia. Según lo reportado por el Mintic, al 31 de diciembre del año pasado, los ingresos del fondo superaron los COP 3 billones, lo que implicó un incremento del 15,92 % en comparación con el cierre de 2024.
Para el presidente de la CCIT, es clave repensar la naturaleza jurídica, operativa y financiera del FUTIC, con el fin de fortalecer su gobernanza, eficiencia y capacidad de impacto. En esa línea, añade, resulta clave establecer mecanismos robustos de transparencia y control.
“Vemos necesario incorporar indicadores de desempeño que permitan medir de manera clara el impacto de sus inversiones, especialmente en el cierre de la brecha digital. Esto no solo contribuirá a optimizar el uso de los recursos, sino también a generar mayor confianza y garantizar que los fondos cumplan efectivamente su propósito”, puntualiza.
El análisis que hace el operador WOM es que los recursos del FUTIC deben administrarse con un criterio esencialmente técnico y enfocado en proyectos que verdaderamente contribuyan al cierre de la brecha digital. Esto, explica, demanda entender dónde están las verdaderas necesidades de conectividad y asignar los recursos con la mayor eficiencia posible, priorizando los proyectos con mayor impacto por peso invertido.
Finalmente, para la presidenta de Asotic, es evidente que el FUTIC actualmente enfrenta importantes desafíos relacionados con su sostenibilidad financiera, debido a su alta dependencia de las contraprestaciones por espectro y a la creciente destinación de recursos hacia gastos de funcionamiento y transferencias a otras entidades del sector.
“Resulta necesario revisar la gobernanza y los criterios de asignación de recursos, toda vez que una proporción relevante del presupuesto se ha orientado hacia usos que podrían estar restando liquidez inmediata para proyectos de conectividad social en zonas rurales y limitando el cumplimiento efectivo de los objetivos de transformación digital, conectividad y apropiación tecnológica”, concluye.
Avanzar en la regulación
Es usual que cada cartera del Gobierno piense en proyectos de ley que permitan avanzar en el cumplimiento de sus metas. Durante el gobierno Petro, por ejemplo, se impulsaron iniciativas legislativas relacionadas al manejo de datos y uso de la inteligencia artificial.
La tarea, según José Daniel López, presidente ejecutivo de Alianza In, es avanzar en materia de regulación, pero con el cuidado de no regular aquello que no lo requiere. En este punto coinciden varios expertos, quienes advierten que una regulación excesiva puede frenar la innovación y desincentivar las inversiones en áreas estratégicas que, por su propia naturaleza, requieren mayor flexibilidad.
Para López, sería interesante avanzar en temas que, en sus palabras, “requieren una regulación urgente”, como lo son las plataformas de movilidad, especialmente las de los servicios que se prestan con vehículos particulares; también el intercambio de criptomonedas y la estabilidad jurídica de las fintech. En esto la cartera tendría que trabajar de forma articulada con otros actores, como el Ministerio de Transporte y la Superintendencia Financiera.
La presidenta de ISPCORPORACIÓN subraya que es importante que se avance hacia una regulación que sea proporcional, moderna y diferenciada que permita formalizar a muchos pequeños prestadores y redes comunitarias que hoy enfrentan barreras para crecer. “Esto contribuirá a contar con un sector más competitivo, sostenible y preparado para responder a las necesidades de conectividad del país”, concluye.
Para el actual ministerio de las TIC, los resultados que se alcanzaron tras su gestión en estos cuatro años respondieron a una visión que integró infraestructura, apropiación tecnológica e innovación para ampliar las oportunidades de los colombianos.
El Mintic ha tenido cuatro ministros en propiedad durante el gobierno que termina. Si algo piden con insistencia los gremios consultados no es un plan más ambicioso, sino uno que sobreviva al cambio de nombres. Esa continuidad, más que cualquier anuncio de política pública, será la primera señal de si el nuevo Gobierno tomó en serio la agenda digital del país.
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