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La Industria Licorera de Caldas (ILC) vive un complicado momento, después de que sus dos más recientes gerentes se vieran involucrados en procesos judiciales por los malos manejos de la destilería.
Desde el pasado 27 de septiembre, María del Pilar Joves se puso al frente de la empresa más importante del departamento. El Espectador dialogó con la ejecutiva sobre el futuro de la compañía y el sector.
¿Cómo encontró la Industria Licorera de Caldas?
En un momento difícil, por los hechos que se han presentado en los últimos dos años, durante los cuales hubo inconvenientes con el gerente anterior (Carlos Arturo Fehó), que tuvo algunas dificultades, pero es una empresa con todo el potencial. Después de sentarme con los distribuidores y con mi equipo, concluimos que tenemos producto, nuestros rones han tenido premiaciones en Bruselas que no las tienen ningún ron en esas categorías en el país; tenemos Cristal Tapa Azul, un nuevo aguardiente que ha tenido gran aceptación, el Cheers y todas nuestras marcas nos permitirán reconquistar mercados.
¿Qué está haciendo para mejorar el desempeño de la empresa?
Estamos trabajando muy fuerte en varios campos, pero ante todo, tras las revisiones, consideramos que hay que apretarse el cinturón, hacer una tarea con austeridad y realizar inversiones para recuperar mercados.
Mucho se ha comentado sobre el cumplimiento de las metas de ventas, ¿serán capaces de lograrlas?
La tarea es por lo menos cumplir las mismas ventas que se hicieron en 2009, que fueron 19 millones de botellas. Ha sido un año difícil por situaciones externas e internas, pero creo que si seguimos haciendo el trabajo que se ha realizado con los distribuidores, cumpliremos el objetivo, teniendo en cuenta que el movimiento más fuerte se da en noviembre y la primera quincena de diciembre.
¿Analizan la posibilidad de fabricar nuevos productos?
Estamos estudiando sacar un ron 15 años gran reserva, que nos permita llegar a otros nichos de mercado, especialmente en el exterior.
¿Cómo se entiende que haya barreras entre los departamentos, pero que el licor extranjero llegue con total libertad?
Ése ha sido un factor de análisis y no es fácil de entender, pues para nosotros los mercados de los departamentos son cerrados, pero el licor extranjero llega a todas partes, por lo cual es una competencia muy fuerte, así como los que ingresan de contrabando. Trabajamos en el tema en la Asociación Colombiana de Industrias Licoreras (ACIL) e inclusive fue uno de los puntos de la última reunión. Ojalá logremos avances en estas administraciones o que se consiga en los gobiernos que se inician el 1° de enero de 2012.
¿Cómo quiere que se le recuerde en su paso por la Industria Licorera?
Como la persona encargada de recuperar la confianza en la empresa, los mercados nacionales y, como tercer objetivo, la que recuperó los mercados internacionales. Después buscamos entregar una compañía saneada y con buenas proyecciones. Es un proceso largo y no es cuestión de dos meses, pero la idea es dejar una semilla sembrada para la próxima administración.
En el pasado se habló de la posibilidad de que los departamentos vendieran sus fábricas de licores o aceptaran la entrada de capital privado, ¿en qué va el tema?
Hasta donde conozco eso está quieto. Al respecto mi percepción es que la Industria Licorera es de los caldenses y debe seguir en el departamento. Llegará el momento en el que se deban hacer alianzas, sobre todo para llegar a mercados internacionales, pero nunca perdiendo el control de la compañía.