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Es un problema que está alarmando a científicos, a operadores espaciales y a la Fuerza Aérea de Estados Unidos: ¿qué hacer con los millones de trozos de basura espacial que orbitan la Tierra a velocidades varias veces mayores que una bala?
El martes, el gigante de la industria de defensa estadounidense, Lockheed Martin, y una compañía de tecnología australiana, avanzaron un paso hacia la solución del problema con planes de organizar una estación conjunta de rastreo, que emplee sistemas ópticos y láseres, para monitorear los objetos más peligrosos en órbita.
“Incluso un diminuto trozo de basura espacial puede generar serios daños a satélites que cuestan cientos de miles de millones de dólares”, dijo Craig Smith, director ejecutivo de EOS Space Systems.
“Nuestra tecnología nos permite rastrear las piezas más peligrosas de basura espacial y proporcionar datos exactos para los operadores satelitales, que deberían permitirles evitar colisiones”.
EOS es una subsidiaria de Electro Optic Systems Holdings, y ha llegado a un acuerdo con Lockheed Martin para crear una nueva estación de rastreo en Australia Occidental, compartir experiencia y comenzar a vender sus servicios de rastreo a la industria espacial.
Esto sigue al contrato que ganaron en junio, por un valor de US$915 millones, suscrito con la Fuerza Aérea de Estados Unidos, para que Lockheed Martin construya una “cerca espacial”, un poderoso sistema de radares para rastrear y catalogar la basura espacial, el cual monitoreará 200.000 de los objetos más grandes de basura en órbita.
El reconocimiento de los peligros que supone la basura creada por el hombre ha sido mayor desde que se presentó la primera colisión entre satélites a hipervelocidad, en 2009, ocurrida a 800 kilómetros sobre Siberia. Iridum 33, que era parte de una red de satélites que ofrecen servicios de telefonía, fue destruido cuando se estrelló contra un satélite desactivado de Rusia, el Cosmos 2251. La agencia espacial de Estados Unidos, Nasa, estima que la colisión produjo mil trozos de basura espacial del tamaño de una manzana, así como piezas más pequeñas de basura.
La película de Hollywood de 2013, Gravedad, protagonizada por Sandra Bullock, enfocó su atención en el problema de la basura espacial, contra el que la Nasa ha estado combatiendo durante años.
La Nasa y el Departamento de Defensa de Estados Unidos rastrean actualmente 20.000 trozos de basura más grandes que una pera. Se estima que en total hay unas 500.000 piezas de basura del tamaño de una canica o mayores, que transitan a una velocidad de hasta 17.500 millas por hora.
Algo casi tan impresionante es la velocidad a la que han aumentado las acciones de Optic Systems Holdings 49% en las últimas dos semanas, cerrando el martes a 67 centavos de dólar. “Hay una oportunidad comercial cuando se tiene en cuenta que las inversiones en el espacio valen aproximadamente US$900 millones”, dijo Ba-Ngu Vo, profesor de Curtin University.