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La predicción, que llega casi al tiempo que el Banco y el Fondo Monetario Internacional (FMI) realizan sus reuniones anuales a final de esta semana, pone a China en un camino diferente del de sus vecinos en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés), que han tenido durante mucho tiempo una fuerte dependencia en el crecimiento de China para sostener sus exportaciones, en especial las de commodities y objetos electrónicos.
También llega en medio de evaluaciones generalmente pesimistas con respecto a la economía mundial. Más recientemente por parte del índice de seguimiento Brookings Institution-Financial Times, que la semana pasada puso de relieve la amplia pérdida de impulso en el crecimiento de la producción en la mayoría de las economías emergentes y avanzadas.
En su actualización periódica de las economías de Asia oriental, que excluye al subcontinente de India y a Japón, el Banco Mundial dijo que el crecimiento de China se moderaría a 7,4% este año, a 7,2% en 2015 y a 7,1% en 2016, reflejando los “intensificados esfuerzos de la política para atender las vulnerabilidades financieras y las limitaciones estructurales”.
El FMI dijo en julio que esperaba que la economía de China se desacelerara de 7,7% en 2013 a 7,5% este año, una predicción que también han hecho los economistas privados. La segunda economía más grande del mundo ha estado mostrando señales de debilidad, particularmente en su enorme sector inmobiliario, mientras su motor de manufacturas se desaceleró significativamente en agosto, por primera vez desde febrero.
Beijing recientemente ha implementado medidas de “miniestímulo”, al tiempo que ha intentado fomentar más consumo doméstico y menos capital de inversión.
El banco dijo que la inversión y la producción de manufacturas serían reducidas por medidas para contener a una letanía de problemas, entre los que se hallan la deuda del gobierno, la banca de sombras, el exceso de capacidad y la contaminación.
En la región, excluyendo a China, el crecimiento sería de 4,8% este año, reflejando la desaceleración en Indonesia y Tailandia, antes de recuperarse a 5,3% en el período 2015-2016.
La inversión en las economías grandes de la Asean, es decir, Indonesia, Tailandia y Malasia, se debilitó este año, mientras el consumo privado se mantuvo resiliente.
En Tailandia, la segunda economía más grande de la Asean, la inversión sigue padeciendo los efectos de los problemas políticos y la incertidumbre, aunque esto se ha visto parcialmente equilibrado por un consumo privado “generalmente robusto”, dijo el banco.
No obstante, en Indonesia el desempeño de las exportaciones seguiría siendo frágil, al tiempo que sus precios de exportación de commodities siguen estancados y los “cuellos de botella de infraestructura debilitan los esfuerzos por lograr una diversificación”.