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La primera misiva llegó a la CNTV finalizando 2010, con la firma del ministro de TIC, Diego Molano. En ella se le recordaba a la CNTV que en el Congreso cursa un proyecto de ley que pretende suprimir esta Comisión, que podría definirse en 12 meses. Y se le recomienda que “enfoque durante el próximo año su capacidad de gestión a proyectos que no contradigan el espíritu de la reforma constitucional propuesta”.
A continuación enumera cuatro proyectos a los que “debería” dedicarse la CNTV en 2011, entre ellos el proceso de implementación de la televisión digital terrestre y el fortalecimiento de la televisión pública.
La segunda carta de esta historia tiene como remitente al comisionado Alberto Guzmán Ramírez, quien no esconde su molestia por las “directrices” que el ministro pretende dar, y se dedica en tres páginas a defender la autonomía de la CNTV.
Esto dice la misiva: “Es mi deber sentar formalmente mi voz de protesta (…) por lo usted expresado y solicitado en dicho escrito, que considero pudo haberse originado en el desconocimiento que se tiene de su parte frente a las competencias otorgadas por el constituyente primario al organismo autónomo e independiente que creó: léase Comisión Nacional de Televisión”.