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“¡Ahora sí te fregaste Luna; te vas a tener que ir a alumbrar a los pueblos! Así saludó el bobo Marañas la inauguración del alumbrado eléctrico en Medellín un día, o mejor, una noche de 1898”. Con esta cita inicia un documento realizado por Luis Guillermo Vélez, docente de la Universidad Eafit relacionado con la historia del sector eléctrico colombiano. En esta oportunidad El Espectador le muestra los avances de esta industria hasta la actualidad. Un hecho sin precedentes y que aún está en la retina de muchos nacionales fue el apagón de 1992, bajo la presidencia de César Gaviria, cuando se presentó el mayor racionamiento eléctrico en la historia del país, que incluso obligó a modificar el horario. La medida se extendió por 13 meses, debido a la sequía que trajo el fenómeno de El Niño de esa época. La Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén) manifestó que el país en el año 1991 tenía un sector eléctrico insostenible en el cual las inversiones provenían del capital público con limitación en recursos y alto nivel de endeudamiento, la Nación tuvo que asumir pasivos por cerca de US$2.000 millones, lo que representaba el 40% del total de la deuda externa del país. Las empresas se enfrentaban a una alta insolvencia financiera y grandes fallas en la gestión administrativa, y como consecuencia el Gobierno asumía las deudas que se generaban y tomaba el control de las empresas. Hoy existen empresas en las que los capitales privado y público coexisten siendo el sector un modelo a seguir para otros países de América Latina, con una inversión cercana a los US$10.000 millones que no han requerido de respaldo económico por parte del Gobierno Nacional, dado que el esquema del cargo por confiabilidad fue el mecanismo más adecuado para mitigar el riesgo de la inversión en Colombia. Los niveles de endeudamiento pasaron a los adecuados, de acuerdo con las necesidades de las empresas, y el sector pasó de requerir recursos del Estado a ser el tercer sector que más aporta recursos después de los de hidrocarburos y el financiero. Según el World Energy Council, Colombia para el año 2014 ocupó el quinto puesto en seguridad energética y el cuarto en sostenibilidad ambiental de su matriz energética, de acuerdo con el índice de competitividad energética que desarrolla este organismo. El ministro de Minas y Energía de Colombia, Tomás González, citó que la crisis de 1992 dejó un gran avance regulatorio para el sistema energético en el país. “Esto sirvió para corregir lo que había hecho al sistema vulnerable y vemos que Colombia durante estos últimos años ya cuenta con un sector robusto sin apagones, como lo viven algunos países vecinos; de igual manera, hemos aumentado en 20 puntos la cobertura de energía y los indicadores de calidad han venido mejorando bajando las frecuencias de interrupciones y las pérdidas de energía”. Dijo, además, que el país se despertó de la pesadilla del racionamiento y se dedicó a construir la regulación para poder tener un buen sistema de energía eléctrica incrementando la confiabilidad, la cobertura, la calidad y aprovechar los recursos para la generación. El sector está compuesto por más de 100 empresas en las actividades de generación, transmisión, distribución y comercialización, cifra que muestra que existen 44 compañías generadoras, 9 transmisores, 26 operadores de red y 64 comercializadores. Entre las generadoras más destacadas podemos nombrar a Emgesa, EPM, Isagén, AES Chivor, EPSA y Celsia. Colombia tiene actualmente una capacidad instalada de 15.521 megavatios (MW), de los cuales el 70,35%, unos 10.919 MW, se generan bajo el sistema hidráulico, el 29% con térmicas (4.501 MW), bajo el procedimiento de cogeneración en donde se obtiene simultáneamente energía eléctrica y energía térmica útil se producen 82,20 MW con una participación del 0,53% del total generado, y, por último, la eólica, que alcanza los 18,42 MW, un 0,12% de ponderación nacional. Lo que viene El exdirector de energía y gas de Andesco, Marco Vera Díaz, manifestó que aunque el sistema eléctrico ha avanzado a tal punto de poder vender sus excedentes a otros países, es importante darle la oportunidad a la generación con recursos renovables, como la biomasa, y no producir tanto bajo el sistema hidráulico. “Hemos tenido grandes avances, pero estamos en la agenda de consolidación del sector desde el punto de vista empresarial, aunque falta profundizar mercado y ofertas adicionales, como las fuentes renovables como la eólica, la solar y la biomasa, que pueden ayudar a resolver la dependencia de generación hidrológica”. En cuanto a la regulación, el también gerente de negocios de energía en Ingenio Providencia manifestó que Colombia es un país destacado en la región en este aspecto.Entre tanto, el director de la cartera minero-energética puntualizó que el futuro del sector se encuentra en la interconexión internacional, donde Colombia tiene un gran potencial. “Para que se pueda hacer una interconexión internacional se necesitan tres cosas: primera, la infraestructura que se necesita y tener claras las líneas de transmisión; la segunda, las reglas de compra y venta de energía, y la tercera, debe tener una forma de financiación del proyecto. En el caso de Panamá, Colombia cumple los tres requisitos y en 2018 deberíamos tener energía eléctrica colombiana fluyendo en una conexión de Suramérica y Centroamérica”. Para el proyecto de llevar electricidad hasta Chile, el ministro González anotó que es más complejo, porque es necesario poner de acuerdo a cuatro países (Ecuador, Chile, Perú y Colombia). “Es un poco más difícil, porque entre los países tenemos visiones del papel del Estado en la economía distintas y podrá tomar más tiempo para cumplir este propósito de interconexión andina”. Entidades como el BID han buscado, a través de esquemas de integración regional, aumentar la eficiencia del sector eléctrico y el uso de las fuentes renovables de energía. “Al posibilitar los intercambios de energía se prevé una mejora de calidad y seguridad del suministro, la reducción de los costos de generación, así como en la utilización, eficiencia y eficacia de los equipos de transmisión y las plantas de generación”, cita un reporte de la multilateral. Avances en generación Recientemente se han puesto en marcha proyectos de generación eléctrica como el de Isagén con Hidrosogamoso, con 820 MW de capacidad instalada y una generación media anual de 5.056 GWh-año. Es la cuarta hidroeléctrica con mayor capacidad instalada en el país que incrementará nuestra producción de energía alrededor del 60% y pondrá al servicio de los colombianos cerca del 8,3% de la energía que consumen en un año. También se prevé que en diciembre de 2018, Hidroituango, de EPM, se convierta en la generadora más grande del país y una comercializadora de energía altamente competitiva en el mercado nacional e internacional, con una potencia máxima de 2.400 MW programados para el año 2022. De igual manera, se espera el ingreso de El Quimbo, que tendrá una capacidad de 400 Gw/h, una hidroeléctrica que desarrolla Emgesa en el departamento del Huila.