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Vigilar cómo se administran los fondos de en una entidad pública se conoce como control fiscal interno, una actividad que en Colombia no da buenos resultados, o por lo menos, eso dejó ver el más reciente estudio al respecto publicado por la Contraloría General de la República (CGR).
Según el ente de control, el 56% de las entidades públicas en el país se caracterizan por tener unos controles fiscales internos “Con deficiencias”, mientras que solo el 30% da buenos resultados al recibir la calificación de “Eficiente” y el 14% de “Ineficiente”. En suma, el 70% de estas organizaciones no están haciendo bien su tarea en esta materia.
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En palabras del contralor Carlos Felipe Córdoba, estos resultados ponen en evidencia que el diseño y efectividad de los controles implementados al interior de la mayoría de estas entidades no son suficientes para prevenir o mitigar los riesgos en el manejo de los recursos públicos.
El histórico de esta medición, durante los últimos tres años, deja ver una tendencia en esta ineficiencia: en 2015 las deficiencias se encontraron en el 49% de las entidades, en 2016% en el 43% y en 2017 la cifra escaló al 51%.
Lo preocupante del asunto es que las evaluaciones hechas por la Contraloría han demostrado que los riesgos que tiene el no disponer de un control eficiente terminan por materializarse.
Córdoba, al referirse a este hallazgo, hizo un especial énfasis en la necesidad de los responsables de que el manejo de los recursos público realicen un detallado análisis al diseño de sus actividades de control. Durante su administración, el contralor afirmó que promoverá tres principios claves en esta materia: el control preventivo, el concomitante y el posterior.