Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La elaboración de un diagnóstico del campo colombiano y la formulación de políticas de Estado para dar un vuelco a los problemas rurales, fue la tarea que el Gobierno del presidente Juan Manue Santos le encomendó al exministro y catedrático José Antonio Ocampo y también a un equipo en el que se encuentran expertos como Juan Camilo Restrepo, Roberto Junguito, Cecilia López Montaño, Absalón Machado, José Leibovich y Alejandro Reyes. La Misión Rural, como fue llamada esta labor, ya comenzó a dar sus primeros resultados tras más de un semestre de trabajo.
Tatyana Orozco, directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP), manifestó que la Misión encontró que las principales problemáticas del campo colombiano en este momento radican en reducción y envejecimiento de la población rural; baja remuneración laboral y limitadas capacidades para generar ingresos; brechas acentuadas de pobreza y bienestar entre la población urbana y rural y territorio desordenado en términos de propiedad y uso del suelo.
Este diagnóstico, según explicó Orozco, mostró también que el agro se encuentra enfrentado a varias barreras para su desarrollo: bajo rendimiento de la producción agropecuaria, altos costos de producción, escasez de bienes y servicios para el desarrollo del sector, limitaciones en comercialización y acceso a mercados y falta de financiación.
“Tener identificados los cuellos de botella del campo colombiano es esencial para diseñar las políticas y garantizar las inversiones que nos permitan superarlos. Sin lugar a dudas, el resultado de este diagnóstico, nos obliga a pensar en estrategias que apunten al ordenamiento del territorio, al desarrollo rural integral que busque la igualdad de oportunidades y al aumento significativo de la competitividad de las actividades económicas rurales sobre la base de que la agricultura es la principal fuente de ingresos”, explicó la directora del DNP, en un comunicado de prensa.
Otras conclusiones a las que llegó la Misión, es que la población rural del país continúa siendo más pobre que la urbana y que tiene menos acceso a los servicios del Estado lo cual impacta la calidad de vida, las oportunidades para el desarrollo y el manejo adecuado de recursos naturales. Esto, según el equipo de expertos, explica en parte las enormes brechas entre el campo y lo urbano.
En cuanto al envejecimiento de la población rural, la Misión detalló que esta tiene una alta dependencia económica ya que los hogares del campo están compuestos por adultos mayores y niños (los jóvenes en edad de trabajar se van a las ciudades, especialmente, las mujeres). Adicional a esto, explicó que “persiste un territorio desordenado en derechos de propiedad y con un gran conflicto en el uso del suelo. Existen proporciones importantes de tierra subutilizadas”.
Al referirse a la principal actividad económica del campo, la Misión aseguró que esta tiene “serios problemas en productividad y valor agregado. A pesar del repunte extraordinario del agro en los últimos 18 meses, el sector mantiene la misma estructura productiva de los últimos 20 años. El crecimiento reciente se explica por el comportamiento del café”.
Otro cuello de botella en el campo, radica en que la comercialización y el acceso a mercados están limitados por la falta de infraestructura y por una intermediación sin valor agregado. A lo anterior, añade el grupo de expertos, se suma un debate que radica en estudio profundo de la política pública de ayuda al campo. “Hasta ahora, los recursos del sector agropecuario se han direccionado a subsidios y apoyos económicos temporales y no a la bestión de bienes y servicios sectoriales”, asegura un aparte de las conclusiones de la Misión.
“Los riesgos del sector agropecuario han estado siempre presentes y, la mayoría, se derivan de eventos imprevisibles como desastres naturales, la volatilidad de los precios internacionales, alzas en el precio de los combustibles o variaciones en el tipo de cambio”, señala el informe.
Recientemente, el exministro Ocampo dijo a este diario aseguró que la Misión que encabeza busca “aportar algunas ideas al próximo Plan Nacional de Desarrollo y plantear políticas de Estado para enfrentar los problemas del sector rural. El primer problema, desde lo social, es ver cómo se cierran brechas educativas, de salud, etc., que hoy día son inmensas. Hay que mirar cómo se fomenta el acceso a la infraestructura y a las vías terciarias en las cuales ha habido un gran rezago”.
El segundo asunto, según Ocampo, radica en buscar mecanismos para “fomentar las actividades productivas que tengan un efecto incluyente; que les permitan a sectores y a la agricultura familiar insertarse en redes de producción, de comercio y que los lleve a elevar significativamente sus ingresos y a salir estructuralmente de la pobreza, lo cual está ligado a los factores anteriores y al acceso a la tecnología, al capital y a la tierra”.