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Cumpliendo una premisa recitada por muchos, según la cual la educación es la solución para problemáticas sociales, se inauguró en Cali el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico. Este proyecto, ejecutado en la Comuna 21, al noroccidente de la ciudad, implicó una inversión de $8.000 millones en infraestructura y el desarrollo de programas de formación y recreación.
Pero el evento de inauguración no significó el inicio de las actividades del complejo, porque desde hace poco más de seis meses algunos miembros de la comunidad, como Amanda Salazar, adelantaban ya su preparación en diferentes cursos. “Estoy estudiando sistemas y he aprendido mucho. Lo mejor es que terminamos este año, pero podemos volver el siguiente”, explica.
Para ella, la existencia de este lugar, creado pensando en las cinco mil familias que viven en la zona, significa la recuperación de la esperanza que perdió la comunidad como consecuencia de una violencia incesante que la dejó por mucho tiempo sin oportunidades. Con esto coincide Marcela Rodríguez, instructora del centro, quien afirma que se encuentran a la expectativa de un cambio necesario. “Con esto, los muchachos pueden dejar las pandillas y aprovechar mejor su tiempo libre. Así es más fácil que tengan alternativas laborales”, confía.
Alianzas estratégicas de Somos Pacífico con distintas organizaciones públicas y privadas, y la gestión por recursos de cooperación internacional, han permitido dar un enfoque a los servicios que estarán disponibles para generar una sana convivencia. El emprendimiento tecnológico y cultural y la capacitación en gastronomía, alfabetización digital, música, danza, entre otros, permitirán sacar a relucir el talento de una población, en su mayoría negra, que ha emigrado desde la Costa Pacífica en busca de algo que en muchas ocasiones les ha sido negado: oportunidades.
Hasta el momento, 600 personas asisten a los programas de formación (todos subsidiados) que según Andrés Ramírez, director del Tecnocentro, ampliarán su cobertura para incluir a los que deseen hacer parte de la iniciativa. “En este momento tenemos una lista de casi 2.000 personas interesadas en educarse en ciertos temas. Estamos esforzándonos mucho para ayudar a una comunidad tan golpeada por la violencia”.
Ramírez cuenta que en este momento se encuentran estudiando potenciales individuales y colectivos para la presentación y el desarrollo de proyectos de emprendimiento cultural sostenible. Destaca que este apoyo a las iniciativas sociales puede tener un enorme impacto en la productividad y la empleabilidad, mejorando las condiciones de vida en comunidad.
“Tenemos un punto Vive Digital, donde las personas van a apropiarse de las herramientas de gobierno en línea, y contamos con un acompañamiento para quienes quieran elaborar proyectos tecnológicos y productivos”, manifiesta. También resalta el respaldo del Colombo Americano y del Museo de Ciencias de Boston para implantar competencias en los beneficiarios del Tecnocentro.
Este es un esfuerzo por construir paz desde la educación y el acceso a los derechos, dice. “Hacemos mucho ruido para decir qué necesidades existen, pero también con qué talento contamos”.