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Luego se crearon instituciones que hoy son modelo mundial (Federación de Cafeteros, comités, cooperativas, Cenicafé) que generan bienes públicos a los productores.
Después de un siglo, el café sigue siendo la actividad agrícola más importante en muchos departamentos. Las condiciones se mantienen, aunque se han venido transformado por la explotación del suelo, el cambio climático, las nuevas realidades del mercado mundial y cambios en las condiciones socioeconómicas de la población. Entendido así, el origen regional de la producción de café se ha modificado en relación directa con el entorno.
Un estudio, que acaba de terminar el Crece, muestra que entre 1993 y 2005 los departamentos tradicionales (Caldas, Quindío y Risaralda) disminuyeron su participación en la producción nacional 3%, mientras que los del sur (Huila, Cauca y Nariño) aumentaron casi 4%.
En los mismos años, los departamentos cafeteros que más decrecieron en su población rural fueron los tradicionales. La principal causa fue la emigración, en especial durante la pasada crisis económica y de alta violencia, entre 1999 y 2002. Varios estudios han constatado que muchos migrantes que llegaron a España y a EE.UU. en esta época provenían de la cafetera.
En contraste, los únicos departamentos cafeteros que experimentaron crecimientos en su población rural fueron Huila, Cauca y Nariño. Aunque también tuvieron emigración, sus tasas fueron las más bajas del país.
El desplazamiento relativo de la caficultura hacia el sur es consistente con la mayor disponibilidad de mano de obra, posiblemente familiar, pues las explotaciones cafeteras son en promedio muy pequeñas.
Por el contrario, en la zona central cafetera, por la escasez de mano de obra, la rentabilidad del negocio se afecta negativamente. Las únicas posibilidades para que la caficultura de la zona central no siga perdiendo participación es con cambio tecnológico que ahorre mano de obra, o mayor eficacia en las labores de la finca.
Otra posibilidad para neutralizar la pérdida de rentabilidad es incursionando en cafés especiales, que puedan generar primas interesantes para el productor, pero exigiéndole mejores prácticas y un producto de mayor calidad. Estas acciones permitirían mejorar las condiciones de contratación de la mano de obra.