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Con este panorama como marco del sector, el presidente Juan Manuel Santos puso a rodar su locomotora minero-energética con el objetivo de llegar a convertirse en uno de los países miembros del club que producen un millón de barriles diarios de petróleo, sin tener un yacimiento como Caño Limón o Cusiana.
Si bien este objetivo se logró y se mantiene la producción promedio por encima del millón de barriles diarios, el ministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, a su llegada a esta cartera, anunció el cambio de foco y, sin dejar de lado este reto, se concentró en aumentar las reservas del país, con el fin de espantar el fantasma de la importación.
Hace unos años el país sólo perforaba 35 pozos anualmente, pero en 2013 el compromiso de la industria privada llevó a Colombia a perforar 115 de los 135 que tenía como meta. Para este año el objetivo es de 130, pese a que las compañías fijaron su tarea en 140.
Pero este interés por la exploración se ha visto frenada por las protestas de las comunidades que rechazan la realización de sísmica, por considerar que afectan el agua y también por el recorte que tuvieron las zonas productoras con la expedición de la nueva Ley de Regalías que premió a los municipios no productores y castigó a los productores, como lo señaló el ministro de Minas.
Por ello ya se piensa en hacer una reforma a la contrarreforma y dotar a las regiones de los recursos para que cumplan sus compromisos con las comunidades.
Mientras que esto pasa en el sector de los hidrocarburos, en la minería este Gobierno detectó un cartel de títulos mineros y puso la casa en orden con la creación de la Agencia Nacional de Minería.
Sin embargo, el malestar de las comunidades por la minería tiene en alerta al Gobierno, ya que de los $46 billones que recibió el país por impuestos de renta, $13 billones, es decir, el 28% viene del sector minero-energético.
Por esta razón el Gobierno tiene a este sector entre sus protegidos. En 2009 las reservas eran de 1.998 millones de barriles y hoy éstas suman 2.445 millones, pero a pesar de que la producción es de un millón diarios, el país mantiene su autosuficiencia para 6,6 años.
Y mientras encuentra un gran yacimiento, con los modestos descubrimientos se va sumando barriles a las reservas.
De acuerdo con Alejandro Martínez, de la Asociación Colombiana del Petróleo, hay una esperanza puesta en la nueva Ronda, en la cual se subastarán 108 bloques en los que se incorporan desarrollos no convecionales, lo que le permitiría al país aumentar sus reservas y ser autosuficiente, sin convertirse en un país petrolero.