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Leonardo Villar es el director de Fedesarrollo, uno de los centros de estudio más respetados de Colombia y a quien le encargan, ni más ni menos, los documentos desde el sector público y el privado, que servirán como hoja de ruta para los cambios que en materia económica debería vivir el país. Por eso, en entrevista con El Espectador, Villar hace un balance del 2015 y suelta algunas de las propuestas que deberían tenerse en cuenta para el 2016.
¿Cuál es su balance con una inflación disparada, el petróleo en mínimos históricos y el dólar por el cielo?
Es claro que la economía colombiana recibió un impacto adverso muy fuerte desde mediados de 2014 y ha tenido que ajustarse en 2015 y lo seguirá haciendo en 2016 a unas circunstancias mucho más complejas a las que ha tenido que enfrentarse en años anteriores. Teniendo en cuenta la magnitud de ese impacto, el balance es relativamente positivo. La economía crecerá alrededor del 3 %, que es una tasa considerablemente inferior a los años anteriores, pero es alta para las circunstancias. La más alta de las economías medianas y grandes de América Latina.
El ministro de Hacienda dijo en una entrevista en El Espectador que lo peor ya había pasado. ¿Eso es cierto?
Es difícil saberlo, lo que es claro es que tanto el 2015 como el 2016 van a ser años de ajuste, complejos. Parte de los efectos más fuertes de la caída en los precios del petróleo se va a sentir en el 2016, en particular la reducción en los ingresos públicos por la caída en la renta petrolera. Eso va a tener lugar particularmente fuerte en el año 2016. Y eso estaba previsto desde que esto empezó a suceder en el 2014. La razón es muy sencilla: en el 2016 las empresas petroleras van a pagar dividendos e impuestos sobre lo que obtuvieron en el 2015 y este fue un año muy malo. En cambio, en el 2015 se pagó sobre lo que habían obtenido en el 2014, que había sido relativamente bueno porque en la mitad de ese año los precios eran de US$100 el barril.
¿Cree entonces que el 2016 sí será más duro que el 2015?
Será un año difícil por la caída en la renta fiscal, podría hacerse más difícil por la caída adicional del precio del petróleo. Y todo se puede complicar aún más por el hecho de que la tasa de interés internacional se ajustó al alza. Aún así, el crecimiento del año entrante será similar al de este año. Para 2015 estimamos un 3 % y para 2016, un 2,7%.
¿Cómo cambia el alza de tasas internacional la situación colombiana?
Lo importante no es que la FED haya subido las tasas. Lo importante es que se inicia un proceso en donde probablemente se seguirán subiendo a lo largo del año entrante. Cuando los bancos centrales inician, típicamente lo hacen de manera consecutiva para llevarlas a los niveles más altos. La liquidez internacional se va a reducir, los costos de financiamiento serán más altos y eso genera presiones sobre el mercado cambiario colombiano, sobre las tasas de interés y hace los retos para la política monetaria y fiscal colombiana aún más complejos. A pesar de eso, la perspectiva es que la situación de Colombia se está manejando y se va a seguir manejando razonablemente bien.
Hay quienes defienden el dólar caro…
Yo no creo que el dólar caro o barato sea fácil de calificarlo como bueno o malo. Es un síntoma de la situación de la economía. En algún momento sería bueno tener un dólar muy fuerte cuando eso sea un reflejo de que la economía está muy fuerte, de que tenemos un país rico, una capacidad exportadora grande y por eso es fuerte. Cuando hay circunstancias como la actual, en la que las exportaciones se reducen por una caída en los precios de su principal producto de exportación, el dólar caro ayuda a que se estimulen las ventas externas y se encarezcan las importaciones, y sin ser de por sí bueno, sí contribuye a un ajuste para la economía, que el déficit externo se reduzca en el mediano plazo y ayuda en términos generales a que los colombianos gastemos más en servicios nacionales en turismo y menos en el exterior.
El presupuesto del Gobierno está sobre la base del barril a US$55 y hoy está abajo de los US$40. ¿Qué va a pasar?
Es muy difícil pronosticar los precios del petróleo, tanto como la tasa de cambio. Hace unos pocos meses hubo especulación de que iba a bajar más y hubo una subida. Todo dependerá de circunstancias que están por fuera de lo que pueda hacer Colombia. Lo que es cierto es que en ninguna de las proyecciones que hoy se tienen está que el precio pueda recuperarse a los niveles que se tenían hace más de un año. Tenemos que acostumbrarnos a que el precio estará bajo, si es US$30 o US$50 está por definirse, pero tenemos que estar preparados para cualquiera de los dos escenarios.
¿Eso quiere decir que el Gobierno tiene que ajustar las cifras del Marco Fiscal de Mediano Plazo?
Tiene que estar atento a los desarrollos del mercado petrolero, y el país dispuesto a compensar esa caída en los ingresos que hemos tenido para poder mantener muchos de los programas sociales, de inversión en infraestructura y otros campos que requerirían un aumento en la tributación para poder sostenerse.
¿Será el 2016 el año de la reforma pensional?
El país necesita con urgencia esa reforma, por varias razones: tenemos un sistema pensional inequitativo, que asigna muchos recursos a las personas de más altos ingresos y en cambio la mayor parte de la población no tiene pensión. En un estudio que hicimos encontramos que de las personas mayores que hay en Colombia, apenas el 23 % tiene una pensión y lo más grave es que con las condiciones actuales ese porcentaje se podría reducir. Mientras tanto gastamos el 5 % del PIB en un sistema pensional que genera muchos subsidios para un grupo reducido de la población. Hay que trabajar en la racionalización de esos subsidios y en un esquema que permita ampliar los beneficios económicos para la población mayor. Existen programas como Colombia Mayor, ideas que no se han desarrollado como la de los Beneficios Económicos Periódicos, pero los retos son muy grandes y los avances no son satisfactorios.