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El gas natural busca mayor participación en la matriz energética del país, cuando las compañías exploran acciones para reducir las emisiones de gases efecto invernadero durante la producción.
Las proyecciones mundiales indican un consumo creciente de gas natural que puede seguir expandiéndose hasta cerca de 2036. Es un energético de transición, pues es más amigable con el medio ambiente en relación con otros combustibles provenientes de recursos fósiles, señala el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa.
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El país está interesado en alcanzar la descarbonización de sectores como la generación de energía, el transporte, los hogares y la industria. Para avanzar hacia ese objetivo es preciso dar los primeros pasos de una revolución energética protagonizada por el hidrógeno y el biometano.
El gas es importante en la transición energética, pues representa casi 100 % en disminución del material particulado. El gas y la electricidad van a ser el 50 % de la matriz energética en los próximos veinte a treinta años.
Ahora que el gas natural se convierte en el energético de transición en la matriz energética, es importante recordar que los primeros descubrimientos se convertían en un problema, pues no se sabía qué hacer con este energético. Todo empezó a cobrar importancia en 1969, con el descubrimiento de Chuchupa, en La Guajira, que ha abastecido al país desde entonces.
En Colombia, la industria tiene un gran interés por una agenda de descarbonización que incluya los gases verdes y la reducción de emisiones de metano en toda la cadena. “Colombia debería trabajar en una política de gases verdes que incluya unos porcentajes de mezcla de gas natural con hidrógeno, tal como se hizo con los biocombustibles”, acota Orlando Cabrales, presidente de Naturgas.
La pandemia modificó los planes de producción de las principales empresas petroleras productoras de gas. Sin embargo, este año las compañías han reportado un aumento del 8 % frente a lo declarado en 2019.
La demanda de gas natural en el país ha venido mostrando una recuperación, evidencia de los avances en la reactivación económica de Colombia. Si bien en abril se observó una disminución del 30 % frente a los niveles observados en febrero de 2020, el 19 de noviembre se presentó una recuperación del 98 %, precisa el Ministerio de Minas y Energía.
“El análisis evidencia también un aumento del 17,4 % en la producción total disponible para la venta. Estas son las cantidades que no están contratadas ni comprometidas y que, a medida que aumente la oferta, les da mayores opciones a los compradores para acceder a estas a un precio competitivo”, dice Cabrales.
La información suministrada por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) muestra que en 2018 las reservas de gas sumaban los 4,9 terapiés cúbicos (tpc), de los cuales 3,78 tpc corresponden a reservas probadas; 0,77 tpc reservas probables y 0,41 tpc de reservas posibles.
Considerando los yacimientos no convencionales (YNC), el país tiene un potencial entre cuatro y 24 teras en el Valle Medio del Magdalena, Cesar y Catatumbo. Además, están las reservas en tierra firme y las grandes posibilidades que se buscan en el Caribe colombiano.
Actualmente, el 20 % de la producción viene de descubrimientos hechos en los últimos años costa adentro en el Caribe, lo que confirma gran potencial para aumentar la producción local. El desarrollo de proyectos en el mar sigue avanzando con la firma de contratos para aprovechar el potencial entre siete y 30 teras en el mar Caribe. Desde 2014, se han descubierto los pozos Orca, Kronos, Purple Angel y Gorgon.
“Esperamos que la nueva normatividad viabilice mucho más la actividad exploratoria y mantenga el interés de jugadores importantes como Shell, Exxon, Noble Energy, Equinor y Ecopetrol, empresas que cuentan con altos estándares técnicos y ambientales”, considera el dirigente gremial.
En un escenario optimista, el desarrollo de los proyectos en los yacimientos no convencionales equivaldría a unos tres campos Chuchupa. Este yacimiento fue descubierto en La Guajira hace cinco décadas, con reservas de siete terapiés cúbicos y aún sigue supliendo gran porcentaje de la demanda interna, precisa un informe de Ecopetrol.
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Según Naturgas, se han identificado 127 proyectos estratégicos por cerca de US$2.900 millones para el desarrollo y crecimiento del sector del gas natural. “Algunos de estos ya están en ejecución y otros en estructuración, generando más de 20.000 empleos”, sostiene Cabrales.
Para producción de gas natural se tiene un estimativo de inversión de US$1.162 millones. Estos recursos incluyen proyectos costa afuera en el mar Caribe, iniciativas exploratorias en el piedemonte llanero, pozos de desarrollo en Casanare, perforación de pozos en Atlántico, Cesar, Córdoba y proyectos piloto en yacimientos no convencionales. Para el desarrollo de los YNC se estiman inversiones por US$140 millones; para offshore, US$170 millones, y para pozos de exploración en Casanare, unos US$430 millones.
Ecopetrol, un jugador importante
El Grupo Ecopetrol aporta el 80 % de los volúmenes de gas natural que consume el país y el 95 % del GLP (gas licuado del petróleo) que demandan los colombianos.
Un estudio de la petrolera colombiana muestra que el Grupo Ecopetrol proyecta incrementar su producción de gas en los próximos años. Para conseguir ese objetivo, le apuesta a aumentar su oferta a través de nuevos proyectos en el piedemonte llanero, áreas en tierra al norte de Colombia, costa afuera, la intensificación de las actividades exploratorias onshore (en tierra) y con la evaluación del potencial de los yacimientos no convencionales.
El plan de inversiones entre 2020 y 2022 estará entre los US$780 y US$870 millones. Para el piedemonte serán 60 %; offshore, 23 %, y exploración onshore, 17 %, con lo cual se espera contribuir a la transición en la matriz energética del país, cuya meta es incrementar la participación de gas, que es del 13 %, destaca el estudio de la estatal colombiana.
El papel del fracking
Los estudios técnicos indican que el “fracking” puede duplicar o triplicar las reservas probadas de crudo y quintuplicar las de gas, y puede incrementar a 30 años las reservas de gas.
La industria asegura que el costo para el país de no tomar la decisión se estima en US$2.994 millones durante los próximos 20 años, aun sin tener en cuenta el efecto adverso en la balanza de pagos.
Los YNC dejarían como legado para el país recursos fiscales que permitirían aumentar entre 10 % y 15 % la inversión total del Gobierno central por 25 años (equivalente a $4 billones al año), resalta un estudio de Ecopetrol.
En caso de llegar a ser comercial, los YNC representarán ingresos de $30 billones a $90 billones en regalías, impuestos y dividendos para las regiones y la Nación.
Al mismo tiempo, siguen existiendo duros cuestionamientos a los potenciales impactos ambientales de esta técnica de exploración de hidrocarburos. Esta discusión llega en momentos en los que los debates sobre transición energética se dan más intensamente en todo el mundo debido a la urgencia de replantear los sistemas de consumo y de generación de energía. Muchos ven esta técnica como una forma de seguir alargando la dependencia energética y económica a los llamados commodities.