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Analistas de HSBC Holdings Plc, Banco Santander SA y National Australia Bank Ltd. anticipan caídas muy ligeras o incluso una posible apreciación de la moneda común ante el dólar en 2016. La mediana de las previsiones de un sondeo de Bloomberg es de una declinación de un 4 por ciento.
La política de expansión cuantitativa del BCE así como la subida de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense ayudarán a mantener el euro en niveles bajos, según los analistas. Los datos más recientes de empleo, producción e inflación muestran que la debilidad del euro ya ha comenzado a beneficiar la economía. La moneda europea ha perdido parte de sus logros desde el 3 de diciembre, cuando la compra de deuda anunciada por Draghi no estuvo al nivel de las expectativas de los inversores.
“Su trabajo ha terminado”, dijo Gavin Friend, analista de National Australia Bank en Londres. “Pulsó el botón de reinicio. Después dio marcha atrás un poco al no cumplir las expectativas en diciembre, pero el euro sigue cotizando a niveles más bajos gracias a sus políticas y a las de la Fed. El BCE estará muy satisfecho con los niveles de actividad actuales”.
Friend prevé pocos cambios para el euro en los próximos doce meses y anticipa que llegará a los US$1,07 para finales del próximo año comparado con US$1,0917 a las 8:38 de este martes en Londres.
La trayectoria que convirtió al euro en una divisa más competitiva ha sido irregular. Ha ganado casi un 3 por ciento frente al dólar desde el 2 de diciembre, un día antes del recorte de los tipos de interés de depósitos por parte del presidente del BCE y del anuncio de nuevas compras de deuda durante al menos seis meses más.
Los inversores interpretaron estas medidas como insuficientes y el euro se apreció a US$1,1060 el 15 de diciembre.
Draghi había creado expectativas en los mercados al manifestar el 20 de noviembre que haría lo que fuese necesario para estimular la inflación.
La reciente apreciación de la moneda europea ha enturbiado el éxito obtenido al mantener la moneda común bajo control durante un período en que los bancos centrales se turnaron para introducir medidas de estímulo. Si bien la intención de estas medidas fue la de evitar una amenaza de deflación, algunos analistas opinan que resultaron en una guerra de divisas. Responsables del BCE no tienen un objetivo de medidas explícito para el euro, pero la inyección de capital en una economía mediante la expansión cuantitativa suele resultar en una depreciación de la moneda.
Tras escalar a US$1,3993 en mayo de 2014, el nivel más alto desde que Draghi asumió su cargo en noviembre de 2011, el euro se ha depreciado un 22 por ciento. Una moneda más débil aumenta el precio de las importaciones, lo que ayuda al banco a impulsar la tasa de inflación en la región.
No hay “milagros”
“Consiguió depreciar (el euro) y ahora ha comenzado a avanzar a niveles de valor razonable”, dijo David Bloom, jefe de estrategia de divisas de HSBC en Londres, que acertó en su previsión de que el euro volvería a subir tras la reunión del 3 de diciembre.
Bloom prevé un alza del euro a US$1,20 para finales de 2016. “Por supuesto que intentará bajar más el precio con declaraciones”, pero no va a funcionar. “Puede hacer cosas fantásticas, pero no puede hacer milagros”, dijo, refiriéndose a Draghi.