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Los principales mecanismos de afectación de la agricultura se dan a través del cambio en las lluvias y en la temperatura. Para América Latina y el Caribe, se pronostica que en 2050 las lluvias pueden disminuir ligeramente y la temperatura en promedio puede llegar a ser dos grados centígrados superior.
Estos cambios tendrán efectos sobre la productividad de los cultivos. Por ejemplo, en maíz sin riego, la caída de la productividad a nivel mundial podría ser de -3,4%; en arroz, de -1,4%, en soya (con riego) de -5,4% y en trigo (con riego) de -31%. Es inminente que haya una caída de estos productos a nivel mundial.
La perspectiva de largo plazo de los precios internacionales de los productos agrícolas se ve al alza por la demanda creciente para alimentar población que ha venido saliendo de la pobreza (por ejemplo de China e India) y por la demanda para biocombustibles. Al sobreponer el efecto del cambio climático en las proyecciones anteriores, se refuerza el alza aún más.
Sin cambio climático se estima que en 2050 el precio del arroz sería 62% superior al de 2000, 63% en maíz, 72% en soya y 40% en trigo. Al adicionar en estas proyecciones el efecto del cambio climático, habría un 35% de incremento adicional en arroz, 53% en maíz, 100% en trigo y 12% en soya.
Otro ejemplo de cambio climático en agricultura tropical es el caso del café en Colombia, que gradualmente ha venido subiendo de piso térmico. Antes la caficultura era muy común encontrarla a 1.200 msnm, hoy a esas alturas es muy escasa la producción. En cambio, hoy se encuentra buena producción de café a 1.800 msnm, algo que hace décadas era muy raro.
Estos aspectos de largo plazo deberían ser tenidos en cuenta en el diseño de las políticas. Pero ¿qué político piensa más allá de los próximos cuatro años?