
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Google fracasó en su intento por evitar que los usuarios la persigan en las cortes del Reino Unido, pues un grupo de ingleses adquirió el derecho de demandar a la compañía por supuestas prácticas que le permiten rastrear de forma secreta sus hábitos de búsqueda.
En un fallo histórico, la Corte de Apelaciones mantuvo en firme una decisión anterior de la Corte Suprema que permitía que tres usuarios demandaran a la compañía en Gran Bretaña, en lugar de California, donde Google tiene su sede. Los usuarios afirman que Google violó las preferencias de seguridad del buscador Safari, de Apple, para instalar cookies y permitir que la compañía los hiciera objetivo de su publicidad.
El caso pone de relieve la preocupación cada vez mayor sobre la privacidad en internet y la protección de datos personales . Los tres usuarios sostienen que Google rastreó y procesó sin su conocimiento información sobre su uso de internet entre 2011 y 2012.
El caso ahora irá a juicio
Al descartar la apelación de Google, los dos jueces de la Corte de Apelaciones dijeron que “estas acusaciones tienen que ver con temas serios que ameritan un juicio”, pues están relacionadas con alegatos de “rastreo secreto y el procesamiento de información que a menudo es de una naturaleza extremadamente privada”.
Los jueces dijeron que se puede reclamar por daños a través de estos alegatos, pero anotaron que cualquier daño que se acepte en un juicio podría ser “relativamente modesto”, aunque “los temas de principios son importantes”. Google dijo el viernes: “Estamos decepcionados por la decisión de la corte y estamos evaluando nuestras opciones”.
En 2012 la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos le impuso a Google una multa de US$22,5 millones para conciliar la imputación de que había violado las preferencias de seguridad del buscador Safari e incumplido los términos de una conciliación de privacidad hecha anteriormente con un supervisor estadounidense.
En el caso del Reino Unido, los usuarios que demandan a Google son una editora autoempleada, Judith Vidal-Hall, y dos directores de compañías de TIC, que alegan que Google obtuvo información como los portales de internet que habían visitado y pudo rastrear sus hábitos de búsqueda, intereses, hobbies, hábitos de compras y creencias políticas y religiosas. Afirman que “tenían una expectativa razonable de privacidad con respecto a la información que fue rastreada y procesada por el defendido”.
El fallo de la Corte añadió que Google había presentado un estimativo de £1,2 millones para los costos del juicio, algo que los dos jueces describieron como “extremadamente alto”, anotando que algunos de los temas técnicos de la demanda podrían ya haber sido tratados por parte de Google en otros litigios.