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En el dato más actualizado (junio de 2025), el gasto de los hogares en unidades creció 5,30 %, lo que sería la variación más alta de los últimos tres años. Si bien la desaceleración en el crecimiento de los precios ha aportado en alguna medida a una lenta pero constante recuperación del poder de compra, hay otras variables que estarían impulsando con mayor fuerza este proceso de crecimiento.
Al cierre de junio de 2025 los hogares gastaron en total $93,73 billones, lo que, frente al mismo período de 2024, representó un crecimiento del 10,38 % en dinero. Pero no se trata solo de cuánto gastaron, sino de dónde provino este gasto. Todos los motores están encendidos: salarios, remesas y créditos están mostrando en este año destacados resultados, que, aunque a ritmos distintos, estarían en conjunto estimulando con fuerza el gasto de los hogares.
Si bien el “precio del dinero” en Colombia puede estar relativamente más alto que en otros países, los descensos de la tasa de interés, aunque controlados, han podido impulsar notablemente el uso del crédito. Por un lado los créditos de consumo están creciendo, en su variación anual, 34,4 %, impulsados posiblemente por el importante crecimiento en la venta de vehículos. Por otro, las tarjetas de crédito también muestran un crecimiento acelerado (24,3 %).
Ahora bien, en cuanto al servicio de deuda, es decir, lo que los hogares destinan al pago de sus deudas, se mantiene con variaciones negativas, lo que en principio podría reflejar una menor presión financiera sobre el bolsillo. Esta dinámica, que en el corto plazo puede ser beneficiosa, podría acumular tensiones hacia delante si el crecimiento del endeudamiento no va acompañado de un aumento en la capacidad de pago.
Actualmente, no solo el menor “precio del dinero” estaría favoreciendo este comportamiento, sino que también una mejora notable en las expectativas económicas frente a los siguientes 12 meses estaría influyendo sobre una mayor disposición a gastar. Los hogares estarían percibiendo un horizonte más favorable en sus finanzas, llevándolos a una posible mayor propensión del uso de crédito suponiendo unas mejores condiciones para pagos de deuda en el futuro (no muy lejano).
Ahora bien, en el segundo trimestre de año, Colombia registró un ingreso por remesas de US$3.292 millones, lo que sugiere un récord histórico. Aunque si bien este rubro no es la principal fuente de gasto de los hogares (los salarios), su peso ha mostrado una sostenida tendencia al alza, donde Valle del Cauca, Cundinamarca y Antioquia son los principales departamentos de recepción de remesas en el país.
Esta dinámica en las remesas pudo verse favorecida por la devaluación del peso colombiano frente al dólar a finales de 2024, lo que permitió a los hogares receptores obtener más pesos por cada dólar. No obstante, aunque la apreciación de la moneda en 2025 pudo reducir levemente esos ingresos, la implementación de un impuesto sobre las remesas provenientes de Estados Unidos (principal país emisor) podría tener un impacto más significativo sobre los hogares que dependen de estos recursos.
Por otro lado, para complementar el “tridente” de fuentes de gasto, los salarios y la renta se ubican como la principal fuente de gasto de los hogares, representando cerca del 70 % del total.
Si bien el menor crecimiento de los precios en el acumulado del año ha beneficiado un aumento del “salario real”, un crecimiento en el número de ocupados estaría siendo un factor más influyente sobre las mejores dinámicas de gasto, relacionado con más personas ocupadas en empleo formal (asalariados) y más personas generando ingresos en la informalidad (trabajadores por cuenta propia o sin contrato).
Cabe destacar que no solo se está evidenciando un incremento en el número de ocupados, sino que también en el ingreso que reciben. Para el mes de mayo, por ejemplo, los ingresos de los ocupados informales crecieron 13 %, ubicándose por encima del incremento del SMMLV (9,5 %), mientras que los ingresos de los ocupados formales lo vienen haciendo a una tasa del 5,8 %. Si bien esta dinámica puede estar generando algunas distorsiones en el mercado laboral del país, sí estaría siendo un eje importante dentro de la recuperación del gasto en este año.
Estos mayores flujos de ingresos en los hogares, impulsados por una expansión del número de ocupados, está empujando a un crecimiento de los ingresos. Asimismo, un uso del crédito más elevado y un aumento en el ingreso por remesas se está traduciendo en una capacidad de gasto más amplia. El análisis por canastas de gasto refleja tanto las nuevas condiciones económicas como sus expectativas frente al entorno.
Las canastas de entretenimiento, electro y moda están liderando el buen desempeño del gasto en 2025. El hecho de que los hogares perciban que “mañana será bonito” estaría llevándolos, por ejemplo, a gastar más dinero en conciertos u otro tipo de actividades relacionadas con recreación y cultura. Pero también estarían renovando sus bienes durables como electrodomésticos, aprovechando, entre otras cosas, las actualizaciones en tecnología y, asimismo, estarían buscando renovar el clóset.
Así, el gasto de los hogares ha mantenido un crecimiento sostenido a lo largo del año, el buen desempeño de las diferentes fuentes de gasto les ha permitido una mejor capacidad de compra que se ha traducido en gastar en canastas que a priori no se consideran de primera necesidad y que, a su vez, pueden implicar un ticket promedio más alto.
No obstante, prevalece entre los hogares la percepción de estar comprando menos cosas que en meses anteriores. La percepción de comprar más viene con una tendencia al alza, lo que podría sugerir que el gasto de los hogares se encuentra aún en un proceso de transición que puede no estar consolidado por completo. Persisten algunas señales de cautela, que abren el espacio a un gasto en donde la búsqueda de valor en cada compra puede marcar la diferencia entre la decisión de adquirir un producto/servicio u otro.
* RADDAR Consumer Knoweledge Group.
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