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El pasado no garantiza el futuro

En Colombia, 100 mil empresas cambiarán de manos en los próximos 10 años. Las empresas con planes de sucesión son más atractivas para los inversionistas.

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Pocos temas como el del retiro de la cabeza de una organización inquietan tanto a los empresarios. El futuro de las compañías está en juego, más si se trata de pequeñas y medianas empresas con estructura familiar.

Durante los próximos 10 años, más de 100.000 compañías de familia colombianas cambiarán de manos por temas generacionales. Y muchas pueden morir en el proceso.

En el país, el 30% de las empresas de familia sobreviven a la segunda generación, y menos del 10% pasan a la tercera.

Frente a esta situación, la firma consultora de talento, Heidrick & Struggles, estableció unos aspectos claves para tener en cuenta en el momento del retiro del presidente, quien muchas veces ha sido el gestor de la compañía.

Las organizaciones que están preparadas para una transición de su alto mando serán más atractivas para la comunidad inversora. De acuerdo con un estudio de McKinsey, firma especializada en estudios financieros y de banca de inversión, los accionistas institucionales están dispuestos a pagar una prima de entre 15% y 20% para las empresas que tengan planificada la sucesión.

Para Santiago Solís, presidente de Heidrick & Struggles en Colombia, “las empresas en el país, en especial las medianas y pequeñas, deben tomar conciencia del tema, porque lo que está en juego es la supervivencia de la compañía”. Incluso, dice que las familiares deberían considerar la posibilidad de que un tercero se ponga al mando de las empresas.

Frente a esta alternativa, los expertos recomiendan que se establezca en el plan de negocios la orientación que se le quiere dar a la compañía en el largo plazo, hacia la internacionalización, por ejemplo. En el proceso de sucesión, las juntas directivas deben desempeñar un papel importante para establecer el perfil de la persona que ocupará la dirección, alineado con los objetivos.

Ahora, hacerlo con tiempo puede asegurar que la transición no sea traumática y que se encuentre a la persona adecuada, sobre lo cual no se descarta que incluso sea alguien de la familia, si cumple las condiciones. También habría que considerar que la persona que vaya a asumir el cargo de dirección debe formarse, que es lo aconsejable.

Solís agrega que en la medida en que las empresas tengan una estructura organizacional sólida, comenzando con los procesos de cambio, “veremos un liderazgo más saludable y capaz de resistir los desafíos en el entorno de los negocios”.

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