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El pulso por el mínimo

Sindicatos y trabajadores se reúnen por primera vez para definir el incremento del salario mínimo para 2014.

01 de diciembre de 2013 – 04:00 p. m.
Rafael Mejía, presidente del Consejo Nacional Gremial, y Julio Roberto Gómez, de la CGT, se sentarán desde hoy para definir el alza de 2014.  / Archivo
Rafael Mejía, presidente del Consejo Nacional Gremial, y Julio Roberto Gómez, de la CGT, se sentarán desde hoy para definir el alza de 2014. / Archivo

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Además de la época de Navidad, los villancicos, las luces intermitentes de colores y las vitrinas comerciales decoradas con nieve artificial, el último mes de 2013 trae consigo el pulso de todos los años: el del incremento del salario mínimo.

Hoy, desde primeras horas de la mañana, los gremios, las centrales obreras y el Gobierno vuelven a sentarse a la mesa con el objetivo, en primera medida, de llegar a una cifra concertada. O, de no lograrlo, recurrir a la constante de años recientes: fijarla por decreto.

A la cita de hoy, las centrales obreras acuden con un amplio ramillete de peticiones de trasfondo social, pero sin una cifra aún unificada. “Dentro del Comando Nacional Unitario, el órgano que conformamos todas las centrales, no ha sido fácil unificar posiciones. Para los empresarios, esto se ha convertido en un pretexto para no anunciar su propuesta de aumento”, señala Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT.

Aunque el dirigente sindical prometió llegar con una cifra definida a la primera sesión de negociaciones en el Ministerio de Trabajo, ya tiene bien definido el pliego de peticiones adicionales que expondrán ante los gremios: un compromiso entre Gobierno y empleadores para que todos los trabajadores del país reciban el salario mínimo, la supresión de la intermediación laboral, constantes inspecciones para comprobar las condiciones de trabajo en el país y, entre otros, el ajuste de las mesadas pensionales para los jubilados de acuerdo con el incremento del mínimo y no según la inflación.

Desde la otra orilla se percibe un alza modesta. Tal como lo explicó Guillermo Botero, presidente de Fenalco, en la última reunión del gremio en Santander, los bajos niveles de inflación (en sus pronósticos, por debajo del 2%) y el mal momento de la industria (según el DANE, ha caído 2,7% en los primeros nueve meses del año) no permitirían aumentos de dos dígitos.

En ese mismo sentido se pronunció la Anif, que estimó un incremento del salario mínimo de 3,9% soportado en una inflación esperada de 2,6% más ganancias quinquenales en productividad.

De entrada, la discusión se antoja para largo. Pero el Gobierno, en palabras de Rafael Pardo, ministro de Trabajo, confía no tener que recurrir a un aumento por decreto: “Esperamos que quienes contratan y quienes trabajan se puedan poner de acuerdo. Esa es la apuesta, que haya consenso este año”.

dmayorga@elespectador.com

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