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El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, explicó en el programa de radio Hora 20 que “un dólar cercano a los $ 2.800 es una buena noticia, porque ayuda a los exportadores y productores nacionales, y hasta el momento no ha impactado el control de inflación. Aunque no se ha podido determinar cuál es el umbral del dolor, todavía no estamos en este punto. Pero es claro que existen ganadores y perdedores con este nivel de tasa de cambio”.
Una de las dudas que generan las declaraciones del ministro Cárdenas es si con una tasa de cambio en $2.800, un nivel que no se registraba desde 2003, no basta para hacerle daño a la economía colombiana. ¿Cuánto más tendrá que subir el dólar para que comience a doler?
No ha pasado el suficiente tiempo como para olvidar que hace un año el problema que había en torno a la tasa de cambio era que estaba muy abajo. La problemática que se vivió por más de una década dejó claro que una tasa de cambio por debajo de $1.750 es altamente perjudicial para Colombia. Sin embargo, el recién llegado era del dólar caro, que todavía no define cuál es la barrera que tendrá que superar la divisa para que comience a doler.
Para Felipe Campos, gerente de investigaciones económicas de la comisionista Alianza Valores, “mientras que el encarecimiento del dólar no afecte las expectativas de inflación, no debería haber dolencias en la economía colombiana en general. No obstante, es necesario monitorear de cerca, porque el mercado podría comenzar a titubear si la tasa de cambio supera los $3.000”.
Hay varios problemas que podrían surgir si el alza del dólar afecta la inflación o sus expectativas. Por un lado podría comenzar a afectar el mercado de renta fija, la valoración de los bonos de deuda dependen en gran medida de las estimaciones del Índice de Precios al Consumidor. Pero, además, podría dejar en posición complicada al Banco de la República, el tal llamado “dilema del Banco Central”.
Si la inflación vuelve a incrementar su tasa de crecimiento, el banco deberá definir su política monetaria y cumplir su misión constitucional: mantener los precios bajo control, en un momento de bajo crecimiento económico. En caso de llegar a este punto, deberá decidir si opta por subir su tasa de interés y mantener la inflación en 2015 entre el 2 y el 4%, pero a costa de sacrificar el incremento del producto colombiano.
Juan David Ballén, analista de Casa de Bolsa, indicó que “durante el último año el dólar ha presentado la misma tendencia, velocidad y magnitud que presenciamos en la crisis financiera de 2008, es decir, un crecimiento de $1.000. Y aunque la divisa ya se encuentra en los $2.800, este nivel todavía no afecta de manera peligrosa los balances de las grandes empresas. Pero si el dólar supera los $3.000, los niveles de deuda denominados en dólares de algunas compañías podrían comenzar a generarle presiones importantes”.
Todavía no es claro si las acciones colombianas soportarán una tasa de cambio por encima de los $3.000, porque no se puede olvidar que en el último año los títulos han sido golpeados por el aumento del riesgo cambiario, un fenómeno que se da cuando los inversionistas extranjeros se asustan por devaluaciones demasiado rápidas, ya que la rentabilidad que se recibiría se podría mitigar cuando cambien sus ganancias en pesos a dólares.
Aunque no existe claridad de cuál es el umbral del dolor, por el momento pareciera que éste se encuentra por encima del dólar a los $3.000. Y aunque en los últimos meses el mercado de divisas se ha destacado por su volatilidad, todavía no hay certeza si es posible llegar a este nivel o incluso superarlo.
Sebastián Mayor, analista de Corficolombiana, afirmó que “pese a la gran volatilidad que hay actualmente en la tasa de cambio, el precio del dólar en Colombia debería ceder. Esperamos que la tasa de cambio cierre 2015 alrededor de los $2.250”.
Para Campos “es inevitable que el dólar llegue a los $3.000. La pregunta que debe hacerse es si es posible que supere esa barrera y alcance un máximo histórico. Por el momento es difícil que se registre una tasa de cambio de $3.100 o más, pero uno de los factores que podría ayudar a que se dé es que el petróleo reciba otro bajonazo y caiga por debajo de los US$42. Si la cotización del crudo queda por debajo de este punto, incluso podría bajar hasta los US$32”. Entonces sería aún más fuerte el alza del dólar.