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La profesora estadounidense de 76 años Elionor Ostrom, quien mostró cómo los usuarios de una propiedad común pueden administrarla exitosamente, se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Economía, compartido con el experto en la resolución de conflictos Oliver Williams.
Ostrom desafío el saber convencional con estudios que demostraron que la propiedad administrada por usuarios —como bancos de peces o áreas forestales—, en la mayoría de los casos es mejor manejada que lo que las teorías comunes predecían.
La profesora de Ciencias Políticas y codirectora del Taller de Teoría Política y Análisis de Políticas en la Universidad de Indiana en Bloomington se ha dedicado al estudio de los modelos de toma de decisión en diversos marcos institucionales, desde los pequeños grupos sociales hasta las complejas redes gubernamentales.
Ostrom, quien nació en Los Ángeles, creció en una época de depresión económica, en una ciudad donde el agua dulce es un bien preciado, por lo que experimentó de primera mano el valor de los recursos naturales y la sostenibilidad desde niña.
Esta mujer ha estudiado la forma de autoorganización y cómo se trabaja la gestión a nivel local para mantener los recursos comunes, ya sean naturales, como bosques o lagos, o creados por el hombre, como pueden ser las fuerzas policiales, y ha conseguido descifrar algunos patrones en la toma de decisiones.
Con sus teorías, destacó el jurado del Nobel, Ostrom ha conseguido “desafiar la creencia convencional de que la propiedad común no está bien gestionada y debe ser regulada por las autoridades centrales o privatizadas”.
Según recuerda un artículo de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS), Ostrom entró en el equipo de debate en la escuela secundaria para superar un problema de tartamudez, donde aprendió a recitar poesía y algunas habilidades para superarla.
En 1945 se asoció con un grupo de ciudadanos para proteger las aguas subterráneas del sur de California, que estaban sufriendo filtraciones de agua salada, y consiguió en los tribunales un nuevo reglamento de protección del agua, lo que para ella fue un ejemplo de cómo individuos dispares son capaces de unirse para proteger un recurso común.
En la escuela de posgrado conoció a su esposo, el politólogo Vincent Ostrom, quien trabajó una temporada para la organización Resources for the Future en Washington D.C., tras la que ambos se trasladaron a la Universidad de Indiana en 1965.
En 2008 marcó otro hito al obtener el premio William H. Riker, que por primera vez recibía una mujer.
El otro Nobel
Oliver Williamson, nacido en 1932 en Superior, Estados Unidos, doctorado en Economía en 1963 en la Universidad Carnegie Mellon, y Elionor Ostrom ayudaron a explicar cómo el análisis económico puede iluminar la mayoría de las formas de organización social, lo que les permitió obtener el Nobel de Economía.
Williamson, de 77 años, hizo la mayor parte de sus trabajos claves en la década del 1970. Demostró cómo podían prosperar las organizaciones jerárquicas porque son efectivas en la resolución de conflictos y, de algún modo, más eficientes que los sistemas basados en el mercado. Pero también argumentó que podían emerger problemas cuando la autoridad ejecutiva era abusada, volviendo a esos sistemas menos productivos. El premio les otorgó US$1,4 millones.